
Trump negocia un acuerdo histórico para asegurarse una porción del petróleo de Venezuela
Washington busca garantizarse acceso a largo plazo a yacimientos estratégicos, con inversiones de empresas norteamericanas y un esquema que podría redefinir la relación energética con Caracas
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WASHINGTON.– El gobierno de Donald Trump negocia con Venezuela un acuerdo de largo plazo que le permitiría a Estados Unidos asegurarse acceso directo a una parte de las gigantescas reservas petroleras del país sudamericano, en una operación que podría modificar el mapa energético del continente y reforzar la estrategia de Washington para reducir su vulnerabilidad frente a las crisis internacionales.
Funcionarios estadounidenses trabajan en un esquema por el cual un conjunto de yacimientos venezolanos sería desarrollado por compañías norteamericanas y una parte de la producción resultante quedaría garantizada para Estados Unidos, según fuentes familiarizadas con las conversaciones citadas por Reuters.
“Esto es real y se está debatiendo al más alto nivel entre los gobiernos de Estados Unidos y Venezuela”, señaló una de las fuentes.
Las negociaciones están avanzadas y el acuerdo podría firmarse y anunciarse próximamente, aunque todavía quedan por definir aspectos legales y comerciales. Una de las alternativas bajo estudio es utilizar un modelo de “arrendamiento”, seguido por una licitación o subasta mediante la cual empresas estadounidenses obtendrían derechos para desarrollar cada uno de los campos.
Axios informó, por su parte, que Washington analiza incluso obtener una participación de propiedad en los recursos petroleros venezolanos, una fórmula que representaría un salto mucho mayor que los actuales mecanismos de supervisión de las exportaciones del país.
“Decir que este acuerdo es enorme sería quedarse corto. Es gigantesco”, dijo un funcionario estadounidense al medio.
Reservas estratégicas
Las conversaciones abarcarían más de una docena de campos productivos que concentran alrededor de 90.000 millones de barriles de reservas probadas, según Axios. La cifra representa solo una parte de los más de 300.000 millones de barriles que posee Venezuela, considerada la mayor reserva probada de petróleo del mundo.
El objetivo estadounidense no sería apropiarse de toda esa producción sino asegurarse a largo plazo una fuente privilegiada de suministro en el hemisferio occidental, mientras compañías privadas aportarían inversiones y tecnología para recuperar una industria venezolana que sufrió años de caída de producción y deterioro de infraestructura.
A cambio de conceder una participación estadounidense, Caracas recibiría nuevas inversiones y mayores ingresos derivados de la explotación de los yacimientos.
La urgencia del proyecto aumentó en medio de las guerras en Irán y Ucrania, que alteraron los flujos internacionales de petróleo y presionaron al alza los precios. Al mismo tiempo, la Reserva Estratégica de Petróleo de Estados Unidos se encuentra en su nivel más bajo en cuatro décadas.
Para Trump, el eventual acuerdo encajaría además en su estrategia de convertir la seguridad energética y el predominio estadounidense en el hemisferio occidental en uno de los ejes de su política exterior.

“Trump está cerca de asegurar el futuro energético de Estados Unidos para las próximas generaciones, no solo en el país sino en todo el hemisferio”, afirmó otro funcionario citado por Axios.
Negociaciones al más alto nivel
Las tratativas son encabezadas por el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, y la presidenta interina venezolana, Delcy Rodríguez, según Axios.
Funcionarios de los departamentos de Estado y Defensa viajaron el mes pasado a Caracas para discutir aspectos específicos del proyecto, mientras que el subjefe de Gabinete de la Casa Blanca, Stephen Miller, también tendría un papel relevante en las conversaciones.
El secretario de Energía, Chris Wright, evalúa además viajar a Venezuela la próxima semana mientras su departamento analiza mecanismos para aumentar rápidamente la producción de petróleo por parte de empresas estadounidenses.
Trump había comenzado a evaluar fórmulas para obtener una participación estadounidense en campos petroleros venezolanos incluso antes de autorizar el 3 de enero la captura de Nicolás Maduro, quien enfrenta cargos por narcoterrorismo en Nueva York, según Axios.
Desde entonces, Washington incrementó su influencia sobre el sector energético venezolano y supervisa las exportaciones de crudo del país.
Uno de los desafíos políticos del acuerdo será cómo presentarlo dentro de Venezuela. La administración estadounidense es consciente de que Rodríguez podría ser acusada de entregar recursos naturales estratégicos a Washington.
Por ese motivo, según uno de los funcionarios involucrados, Estados Unidos intenta diseñar el esquema de manera que el gobierno venezolano pueda demostrar que las inversiones extranjeras también generarán beneficios económicos para el país.

“Estamos haciendo todo lo posible para mostrar cómo esto beneficiará al pueblo venezolano, porque lo hará”, afirmó.
La Casa Blanca derivó las consultas de Reuters al Departamento de Energía. El Ministerio de Hidrocarburos venezolano, la petrolera estatal PDVSA y el Departamento de Energía estadounidense no respondieron inmediatamente a los pedidos de comentarios.
De concretarse, el pacto supondría una transformación profunda de la relación entre Washington y Caracas y daría a Estados Unidos acceso privilegiado a uno de los mayores depósitos de petróleo del planeta, en momentos en que Trump busca convertir la abundancia energética del continente en una herramienta central de poder económico y geopolítico.
Agencia Reuters
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