
¿Un año sin huracanes? Las razones detrás de una temporada inusual en el Atlántico
Son varios los factores que explican la ausencia de ciclones hasta el momento, aunque según especialistas, podría retrasarse el pico de la actividad
5 minutos de lectura'
WASHINGTON.– En los últimos 175 años de registros, solo ha habido dos años sin huracanes en el océano Atlántico: 1907 y 1914.
Y en aquella época anterior a los satélites, es posible que algunos huracanes pasaran desapercibidos en los registros históricos.
¿Podría el 2026 ser un año sin huracanes? No es algo imposible, pero si tomamos la historia como referencia, las probabilidades son bajas.
La ausencia de huracanes hasta la fecha puede estar dando un respiro a algunos residentes de las zonas costeras del Golfo y del este de Estados Unidos, pero también está agravando la sequía en todo el Caribe.
Un fenómeno de El Niño de intensidad récord en el océano Pacífico ha generado vientos fuertes que se han desplazado hacia el Atlántico, impidiendo que las tormentas se desarrollen. El aire seco, que a veces coincide con la llegada de polvo procedente del desierto del Sahara, ha privado a las tormentas de la humedad que necesitan para ganar potencia.
Sin embargo, un tercer factor limitante, vinculado a la tendencia de calentamiento del planeta, podría resultar sorprendente y ser el responsable de retrasar el momento de mayor actividad de la temporada de huracanes.
En el Atlántico, la atmósfera se ha mostrado más estable de lo habitual.
“En su nivel más básico, la estabilidad atmosférica es la tendencia del aire a ascender o descender”, explicó el especialista en huracanes Michael Lowry, quien la describió como uno de los seis ingredientes clave para la formación de huracanes identificados por el investigador William Gray a finales de la década de 1960.
“Si alguno de estos factores se altera, puede echar por tierra la actividad habitual que suele concentrarse en los meses de mayor intensidad: agosto, septiembre y octubre”, señaló Lowry.
El aumento de la estabilidad atmosférica en el Atlántico tropical podría estar relacionado con el cambio climático. Las temperaturas han aumentado a ritmos distintos en la troposfera, la capa más baja de la atmósfera y aquella en la que vivimos.
A medida que el Atlántico tropical se ha ido calentando en las últimas décadas, una mayor cantidad de agua se ha evaporado hacia la atmósfera. Las tormentas actúan como ascensores, transportando ese calor y humedad adicionales hacia las zonas altas de la troposfera. Cuando la humedad se condensa y forma nubes, libera calor, lo que contribuye a que la parte superior de la troposfera se caliente más rápidamente que el aire cercano a la superficie terrestre.
Y esto es un factor determinante para los huracanes. Si la troposfera superior se calienta más rápido que el aire situado debajo, la atmósfera se vuelve más estable, ya que se reduce la diferencia de temperatura entre las capas inferior y superior de la atmósfera. Esto dificulta que el aire siga ascendiendo y que las tormentas eléctricas se organicen para formar tormentas tropicales y huracanes.
Desde el inicio de la temporada de huracanes de este año, esa diferencia de temperatura atmosférica en el Atlántico tropical ha sido la segunda más pequeña registrada desde que se tienen datos, allá por 1940.
Y, en relación con esto, todavía no se ha producido ningún huracán.
Sin embargo, este calentamiento atmosférico desigual también podría contribuir a lo que Lowry denomina una temporada de huracanes con un efecto de “latigazo”.
Históricamente, el pico de la temporada de huracanes se alcanza el 10 de septiembre.
No obstante, Lowry señaló que, si la troposfera superior tarda más tiempo en enfriarse cada otoño, esto podría estar contribuyendo a un retraso en el momento de máxima actividad de la temporada de huracanes.
“El pico relativo de la temporada de huracanes se ha producido más tarde, en promedio, durante la última década”, señaló Lowry, presentando datos que mostraban cómo este punto álgido se desplazaba cada vez más hacia octubre y noviembre.
“La gran incógnita es si se trata de una fluctuación a corto plazo o de una tendencia a largo plazo que podría estar vinculada a una mayor estabilidad”, afirmó Lowry, añadiendo que este aspecto sigue siendo objeto de investigación activa.
Cambio de tendencia
La idea de que una mayor estabilidad atmosférica podría contribuir a una reducción general del número de huracanes no es nueva. Esta teoría se analizó en estudios académicos hace casi dos décadas, y tanto Lowry como otros investigadores la han examinado tras la pausa en la actividad ciclónica observada en 2024.
El meteorólogo Andy Hazelton describió esta tendencia de estabilidad como “un fenómeno que se ha hecho más evidente desde aproximadamente 2010″, coincidiendo con Lowry en que está relacionada con temporadas de huracanes cuya actividad se concentra más en la recta final que en el inicio de la misma.

“Si se trata de un cambio sólido y duradero, podría tener repercusiones en las trayectorias y los riesgos asociados a los ciclones tropicales”, comentó Hazelton.
Si el pico de la temporada de huracanes se retrasa, podría resultar más difícil que estos fenómenos impacten en la costa este de Estados Unidos. Esto se debe a que, para el mes de octubre, la corriente en chorro se intensifica y puede empujar las tormentas hacia mar abierto.
“No estoy seguro de que la muestra sea aún lo suficientemente amplia como para afirmar categóricamente que estamos ante una ‘nueva normalidad’, pero los indicios son bastante convincentes”, concluyó Hazelton.
1
2Es oficial: Mamdani extiende al 6 de octubre el plazo para evitar el impuesto a propiedades de lujo en Nueva York
3Estados Unidos reconoce por primera vez que desplegó armas en el espacio y provoca la reacción de Rusia y China
4Respaldada por Anthropic: la ley sobre el uso de la IA que Newsom firmó en California
