Entrenar al aire libre. El resurgimiento del Delivery Gym
Los pongo en situación: marzo de 2020, se acaba de decretar la cuarentena obligatoria. Todos los gimnasios cierran hasta nuevo aviso, y nadie puede moverse de su casa. Para muchos entrenadores fue un momento de reinvención. Se volcaron a las redes para compartir sus rutinas y consejos, hicieron clases en vivos, buscaron el modo de alentar a sus alumnos y captar nuevos. Y durante un tiempo, funcionó. Muchos siguieron haciendo sus rutinas en casa y encontraron en el ejercicio un gran escape para un encierro que se volvía enloquecedor. Pero, como todo en la cuarentena, al rato se perdió el entusiasmo y la motivación.
Cuando las restricciones se flexibilizaron, apareció una nueva posibilidad: volcarse a las plazas y espacios verdes para seguir entrenando y moviéndose. Y lo que hace años el Colegio Americano Internacional de Medicina venía predicando se hizo realidad.
En 1992, esa también fue mi salvación. En temporada de verano en Punta del Este no había gimnasios todavía y tuve que ingeniármelas para trabajar. Así nació mi Delivery Gym, una camioneta con todos los elementos necesarios para armar un gimnasio súper equipado al aire libre. Al regreso a Buenos Aires ese año empecé a intrumentarlo en las casas particulares, y cuando la pandemia impactó, se volcó de nuevo al aire libre. Cuando la gente estaba harta de encerrarse, estuve listo para equiparles su clase en cualquier parque o plaza.
¿Y por qué lo recomienda el Colegio Americano Internacional de Medicina? Porque entrenar al aire libre potencia todos los beneficios del ejercicio común. Se vieron mejoras en el sistema inmune, en aquellos con asma o alergias, en el descenso de la presión arterial, en la mejora del sueño y, claro, en los niveles de vitamina D, directamente relacionada con la exposición al sol, que fortalece los huesos y favorece la absorción de calcio y fósforo.
Además, hay un gran efecto mental: estar al aire libre e inmerso en la naturaleza nos desconecta de los problemas y nos ayuda a ver las cosas con otra perspectiva, dándonos una cuota de calma y relax. El sol, el viento y el silencio nos permiten liberar el estrés y equilibrar nuestra energía, y el tiempo en un parque o una plaza permite entrar en contacto con otras personas y desarrollar nuevos vínculos y relaciones. De hecho, armar grupos de entrenamiento siempre es una gran forma de mantener la motivación y estimularnos a superar nuestros límites.
Todos tenemos una plaza o algún espacio verde cerca. Y si no estamos motivados a comenzar con un entrenamiento concreto, podemos empezar por una caminata. A pocos días de la primavera, la naturaleza está en pleno despertar. ¿Por qué no imitarla y hacer lo mismo con nuestro cuerpo?
Cuatro libros
Para mantener la mente en forma
- Actitud mental positiva. Napoleon Hill y W. Clement Stone
- La conexión entre los números y el alma. Pitty
- Las hijas de la villa de las telas. Anne Jacobs
- Y ahora, ¿qué? Aldana Contrera e Ileana Contrera








