Bernardo Stamateas: “Hay padres que solo quieren a sus hijos cuando cumplen sus expectativas”
El reconocido psicólogo se adentró en los vínculos familiares; las seis actitudes que se deben evitar como padres
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La relación entre padres e hijos no siempre resulta sencilla. Hoy te invito a considerar seis actitudes que, como padres, deberíamos evitar tener hacia nuestros hijos:
- Invalidarlos emocionalmente
Significa minimizar lo que tu hijo siente: “No es para tanto”; “No exageres”; “No seas llorón”, “Vos no sabés todo lo que me pasó a mí”. Lo que uno siente, sea un adulto o sea un niño, no es ni bueno ni malo. Es simplemente una emoción y debe ser respetada.
- Criticarlos constantemente
La crítica no construye nada. La “crítica constructiva” no existe. Es únicamente la expresión de la frustración en el otro y solo lastima y provoca una herida.
- Amarlos condicionalmente
“Si hacés lo que yo te digo, te quiero”. Hay padres que solo quieren a sus hijos cuando cumplen sus expectativas: “Te sacaste una buena nota, estoy orgulloso de vos”.

¿Y el día en que no se la sacan? Debemos estar orgullosos de ellos porque son nuestros hijos y los amamos. Y punto. Nos alegramos por sus logros, pero no valen por lo que hacen, sino por lo que son.
- Sobreprotegerlos
La sobreprotección nace del miedo: “Como temo que te suceda algo malo, te protejo en exceso”. Así proyectamos nuestros propios miedos en nuestros hijos.
- Manipularlos
Hay padres que utilizan la culpa para manipular a sus hijos. “¡Me vas a matar de un infarto!” o “Yo sufrí mucho por vos, yo hice todo por amor” son frases que intentan hacer sentir culpable al otro. Pero es imposible construir salud mental a través de la manipulación, pues la culpa y la victimización son veneno emocional.
- No ponerles límites
No ponerles límites a nuestros hijos, aunque nos genere malestar hacerlo, les provoca un gran daño. El límite es una expresión de amor. Un padre o una madre establece límites porque ama, al igual que un jardinero poda una planta para que crezca sana y fuerte; no la lastima, sino que le hace un bien. La función del límite consiste en que ellos incorporen el “sí” y el “no” en su interior, para que luego puedan usarlos a su favor en el futuro.

Muchos opinan que la crianza de los hijos es difícil hoy en día, lo cual es un mito. No importa cómo sean ellos; lo importante es que, como padres, contemos con recursos para manejarnos. No hay que dar nada por sentado: a veces creemos que lo complejo es lo profundo, pero la solución está en lo obvio.
Para concluir, una de las señales de que una herida no ha sanado es repetirla en los hijos. Si mi mamá o mi papá no me validó (porque no recibió validación), yo puedo “elegir” validar a mis hijos. Amar es una decisión. Y no amar también lo es.
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