Escapadas ruteras de fin de semana en busca de buenos sabores y buenos momentos a menos de 100km de CABA.
Escapadas ruteras de fin de semana en busca de buenos sabores y buenos momentos a menos de 100km de CABA.
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30 de mayo de 2019  • 17:17

Buenos Aires ramificó su circuito de placer y lo extendió mucho más allá de la General Paz. Esta es una guía para ajustar nuestro radar de lindas experiencias sin irse tan lejos. A menos de 100 kilómetros de Capital Federal se pueden encontrar auténticos puntos del buen vivir: comidas, spa y paseos.

Roadtrip zona norte

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Maschwitz + Vagues + parrilla rutera

Nada mejor que arrancar con un clásico. Tomando la Panamericana primero, luego la ruta 9 y bajando finalmente de la autopista en la salida de Del Viso, está el Mercado de Maschwitz. El viaje es de unos 47 kilómetros desde el centro de Buenos Aires y en horas no pico, puede hacerse en 40 minutos. Este paseo comercial pintoresco fusiona cierta estética de la Boca con la de un antiguo mercado europeo. Se destacan lugares como Ley Primera, que ofrece sándwiches con impronta gourmet, picadas y también una carta de platos especiales. Además, las antigüedades de Chapadas a la Antigua, los muebles exclusivos de El Arcón y las prendas de Las Triquetas.

Muy cerca, apenas a unos minutos caminando hacia el lado contrario de Panamericana, vale la pena detenerse en el primer paseo de compras sustentable de la Argentina, construido íntegramente con containers marítimos en desuso: Quo Container Center, con propuestas de diseño, cervecerías, brunch y La cocina del Vikingo (Mendoza 1667).

"QUO Container Center es un polo bastante consolidado para el turismo local. Dentro de él, mi emprendimiento recibe gente de Necochea, Tres Arroyos, y zonas con concentración de inmigración danesa, pero el paseo en sí recibe visitantes de todos lados", explica Soren Petersen, creador de La cocina del Vikingo, un simpático lugar para descubrir los sabores nórdicos de la abuela del chef con impronta porteña . "Creo que fuimos entendiendo qué cosas necesitamos para ofrecerle al turismo una experiencia mejor, por ejemplo, lugar para estacionar, iluminación, seguridad. El turismo es una buena brújula para saber hacia dónde tenemos que trabajar a largo plazo."

Desde ahí, las opciones son dos. Una es seguir una hora y cuarto hacia Vagues, para disfrutar de la tranquilidad rural. Un lugar de majestuosos árboles añejos y una vieja estación de tren convertida en un museo ferroviario.

Ya de vuelta en la ruta, vale la pena el desvío hasta Duggan para hacer una parada en el Rancho el tata lo de Castillo (km 133 de la Ruta 8), una parrilla atendida por sus dueños desde el '61, un secreto bonaerense muy difundido en el ambiente de polo. Para empezar, una picada de campo y unas empanadas tucumanas cortadas a cuchillo (recomendadas por Ivana).

Para terminar, un budín de pan con nueces y dulce de leche. En el medio: carnes grilladas con súper guarniciones.

Otra posibilidad es, desde el Mercado de Maschwitz, seguir hacia el Tigre para comenzar a ver los paisajes del Delta. Uno de los hits de la zona es el camino de los Remeros, a la vera de la Pista Nacional de Remo. Se trata de una zona renovada, ideal para hacer un picnic a media tarde con la familia.

Pilar + Cardales

Pilar es un buen rumbo para buscar lindas sensaciones. En el nuevo hotel Casa Sur Pilar (R. Caamaño 1370), la cuarta sede de la firma, todo está cuidadosamente diseñado para pasarla bien, desde los materiales nobles de sus espacios, hasta sus servicios de nivel y, por supuesto, el spa. El dato de oro es que no hace falta hospedarse para disfrutar de él, gracias al pase diario. Los masajes: thai, shiatsu y abhyanga. De todas formas, quienes deseen quedarse pueden disfrutar de una promo especial de fin de semana que incluye early check in y late check out para aprovechar la escapada al máximo, además de desayuno buffet en la habitación y espumante de cortesía.

Aquí mismo funciona el restaurante Bengal, con sus sabrosos curries de alta gama, capaces de enfrentar el día más frío del invierno.

Los Cardales se posiciona como destino detox, para olvidarse de la rutina por unas horas. De hecho, se puede experimentar la magia de un hammam, el ritual del baño turco que promete una renovación absoluta. Se ofrece en Sofitel (km 61 de la Ruta 9) y consiste en un profundo baño de vapor que logra una intensa relajación muscular, ideal para limpiar la piel y las vías respiratorias con un suave aroma a eucalipto. Con un day spa se disfruta de todos los servicios y de los escenarios exteriores. Recordemos que el hotel está enmarcado en una reserva natural con una impresionante laguna que también se puede recorrer en kayaks. Aquí mismo también se lleva a cabo el ciclo de música clásica que fue declarado de interés cultural por la ciudad de Campana. Si la escapada es con amigas, el atardecer en Le Lac es la cita de los jueves: mientras el sol cae detrás del agua y regala colores, la mesa se sirve con blends de té y la mejor pastelería.

A la hora de almorzar, Degusta (Av. Libertador San Martín 260) funciona en un edificio centenario de interés patrimonial, donde estuvo la primera panadería de Los Cardales. Cocina de autor que celebra la fusión entre la herencia española y las tradiciones argentinas.

Chizza (Alsina 120) es meca del turismo gastronómico de fin de semana: vale la pena venir hasta aquí para salirse de la ciudad y probar la culinaria de Franco Malacisa, maridada con su generosa cava. Montado por el chef y su mujer Cecilia (sommelier), el restó y bar de vinos sorprende todos los sentidos en un salón tan cálido como elegante. Para agendar: todos los 29 hay gnocchi y noche italiana. ¿El plato más pedido? Ossobuco, imposible sacarlo de la carta porque el público lo reclama.

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