2020 y numerología. Claves para entender qué pasó este año que aún no terminó
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Fuera de lo común. Así definen los expertos en numerología lo que va -y todavía queda por recorrer- de este particular 2020. Sin embargo, la buena noticia (aunque no parezca) es que lo ha sucedido hasta el momento tiene una explicación concreta que, a través de los números, se puede comprender.
Cuando Pitágoras desarrolló la técnica numerológica, comprendió que el universo utiliza el lenguaje matemático y lo fractaliza en cada manifestación y expresión de sí mismo. Sabemos entonces que un número va a explicarnos muchas cosas y, en el caso de la numerología, cada número que se experimenta se manifestará como un GPS que nos orientará para saber de dónde venimos, para qué debemos atravesar dicha frecuencia y hacia dónde nos lleva.
Desde esta perspectiva, 2020 es un año maestro para la numerología Pitagórica. El 2020 se reducirá a un número 22 y el axioma fundamental del anual nos impondrá reestructuraciones obligatorias a muchos niveles. Como una bola de demolición sin piedad, se derribará cualquier estructura mal construida. Este anual se llama El regreso y propone aprender de los errores del pasado, hacerlos conscientes y comenzar a edificar desde un nuevo lugar. El anual entero nos llevará a un ciclo de cambios e innovación.
El año 22/4 rompe patrones disfuncionales inexorablemente. Se ocupa de vaciar estructuras de manera disruptiva y sin pedir permiso a través de experiencias empíricas. Además, como se trata de un número 4, trabajará la materia concreta, ya sea a través del dinero o de la salud. Este año no tolerará las injusticias y tampoco sostendrá estructuras sociopolíticas que no aboguen la igualdad. En ese sentido se puede comprender que el universo no va a ir a medias tintas. Es una frecuencia que se ocupa de mover finales obligatorios y principios oportunos.
Lo que resta del año
¿Qué queda por delante? Todavía habrá que atenerse a algunos movimientos complejos para el planeta. Continuarán las reestructuraciones políticas a nivel mundial ya que los desequilibrios socioeconómicos existentes abogarán por un nuevo orden.
Con respecto al coronavirus... Irá menguando hacia fines de octubre, aunque no desaparecerá del todo. Es posible que aparezca otra enfermedad colectiva. Aquí habrá que comprender cuán responsables o irresponsables somos con nosotros mismos. El manejo de nuestro medio interno (PH en sangre) es el principal causante de que enfermemos. Habrá que replantear hábitos alimenticios y sobre todo emocionales que son los que ordenan la alcalinidad y acidez de nuestro cuerpo. (No hay nada que enferme más que el miedo).
Es preciso comprender que la naturaleza tiene su propio plan evolutivo. Hay un perfecto equilibrio entre el medio ambiente y la evolución de los organismos universales. Cuando hablamos de la naturaleza, no hablamos solo de elementos orgánicos, estamos hablado de un orden infinito donde cada partícula atómica, cada molécula y cada hecho existente, tiene un plan específico.
El caos y desasosiego global que trajo el 2020 nos está ofreciendo la posibilidad de una vida mejor y un futuro diferente para la humanidad si comprendemos el mensaje. Es momento de aprender de los malos funcionamientos e intentar revertir con maestría cualquier obstáculo. A diferencia de otras etapas geológicas que vivió la tierra donde la naturaleza causó estragos y diezmó la fauna y la flora, hoy los científicos tienen claro que como especie somos en parte responsables de las próximas catástrofes venideras.
El anual 22 nos propone trabajar nuevos modelos emocionales. Para lograr una nueva forma será preciso rematrizar viejos modelos introyectados que nos confundieron y nos alejaron de la mejor versión de nosotros mismos. El número dos que se repite dos veces en este anual 22, pide que se vea y comprenda la totalidad de la experiencia que vivimos, no solo el hecho aislado. Y nos enseña a perder miedos y limitaciones para poder gestar una nueva forma con una perspectiva más amplia y saludable.

Derribar pilares
En lo que queda de 2020 habrá que sortear algunos tropiezos y para es importante concentrarse en el concepto de "Unidad". El vaciamiento primordial que trae este año 22/4 tiene que ver con derribar los cuatro pilares que la ciencia Newtoniana construyó como verdades absolutas. Hoy nos hemos dado cuenta que no son suficientes ni están completas. Hoy la ciencia comprende a través de observaciones y estudios empíricos, la existencia de nuevas leyes que nos obligan a rever nuestra comportamiento.
- La primera ley de Newton mal comprendida es que todo lo que existe en este universo es partícula por lo cual nunca existió lo que no se pudo ver. Pero en 1925 surgió la física cuántica que descubrió que el universo entero este hecho de una sola cosa. Energía. Este descubrimiento cambió las reglas del juego porque las cosas no están separadas a través de la materia, sino que todo está unido y conectado. Lo que vibra en una punta del continente resuena en el universo entero.
- El segundo pilar mal comprendido es que nuestros genes controlan nuestra biología. Hoy se sabe que ese precepto biológico es incorrecto. Desde la epigenética se pudo comprender que que el ambiente, y sobre todo la percepción subjetiva del ambiente, es lo que condiciona nuestros genes. Donde va nuestro pensamiento, va nuestra energía. Si vivimos con miedo y aterrados es posible que nos enfermemos mucho más que si estamos viendo la totalidad de la situación pudiendo comprender que hay que aprender de la misma. Para los epigenetistas ya no existen las herencias biológicas condicionantes. A pesar de poseer los genes de nuestros ancestros cada individuo puede modificar su propia biología a través de diferentes ejercicios.
- El tercer pilar mal comprendido habla de la teoría Darwiniana de la especie basada en la supervivencia del más fuerte. Hoy la ciencia comprendió desde la biología, que es sumamente necesaria la cooperación para el desarrollo y evolución de la especie. Si comprendemos que cada uno de nosotros está compuesto aproximadamente por 50 billones de células que trabajan en equipo para que seamos lo que somos, está clara la perfección de la naturaleza cuando se expresa como un sistema indivisible. Si en lugar de pelear entre nosotros y generar cada vez más distancias existenciales, pudiéramos basar la supervivencia universal en el trabajo colectivo, la unidad crearía la totalidad en su mejor versión.
- El cuarto mito también está relacionado con la teoría Darwiniana acerca de la evolución de la especie. Se creía que la transformación biológica de monos a homo sapiens se generó por lo que se llamó "mutación al azar". Hoy la ciencia ve este argumento como algo polémico ya que la combinación que se tuvo que dar genómicamente para que esto suceda no termina de recolectar los datos para dicha secuencia. Entonces quedó claro que mucho de lo he descripto anteriormente no colaboró para que edifiquemos la mejor versión de nuestra propia naturaleza.
Claves para los meses que siguen
Como parte de nuestra evolución ha llegado el momento de dejar atrás ciertos aspectos equívocos y confiar en nuevos modelos que el propio sistema estaría demandando. ¿Entonces cuál es el trabajo individual para la mitad faltante de 2020?
- Hacer un trabajo consciente de cómo queremos construir lo que viene.
- Pensar bajo qué criterio pondremos el próximo ladrillo para levantar bases firmes para nuestro futuro terrenal.
- Recordar la frase gloriosa de Einstein: "Dios no juega a los dados". Los hechos no suceden al azar.
- Aceptar que esta vuelta no fue casualidad, fue causalidad. ¡Aprovechemos el empujón y remodelemos con buena predisposición!
Por Julieta Rutenberg, numeróloga y consultora psicológica. Instagram.
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