
Alex kingston, una apuesta seria
Fue conocida alguna vez por ser la esposa que Ralph Fiennes abandonó. Ahora, como estrella de ER Emergencias, y con un rol en el film de culto Croupier, la dama brilla con luz propia
1 minuto de lectura'
Lo primero que uno advierte en Alex Kingston es lo tranquila que puede parecer una mujer vestida de blanco con un bebe aullante en brazos. Todo su aspecto irradia organización y calma. Después se nota que su esposo, Florian Haertel, es cálido y carismático, a diferencia del ex cónyuge, el eternamente intenso, ceñudo e introspectivo Ralph Fiennes. Haertel y Kingston, junto con la recién nacida Salomé y los perros que adoptaron para sacarlos de la calle, forman un estable cuadro familiar. El nacimiento de su hija produjo un intervalo en su actuación como la sensata y práctica doctora Elizabeth Corday, en la serie ER Emergencias. Y su rol en Croupier es bien distinto: encarna a una jugadora sudafricana, seductora y vulnerable. Kingston actúa ambos papeles de manera impecable. Da la impresión de que, en realidad, casi nunca se equivoca.
Su actuación en Croupier le ganó el aplauso del público norteamericano el año último. El film, de bajo presupuesto, demoró en imponerse. Fue estrenado en Inglaterra en 1998, antes de que Kingston se convirtiera en uno de los más famosos productos exportados por la televisión inglesa. Realizado por Channel Four, no tuvo en Inglaterra mayores críticas. Pero en los Estados Unidos su director, Mike Hodges, consiguió una buena difusión, y Croupier logró un gran éxito de crítica, proximidad a un Oscar y gran recaudación. El protagonista masculino, Clive Owen, fue comparado con un Sean Connery joven, y la sensualidad de Kingston se consideró tan arrebatadora y convincente como la de una Kathleen Turner joven. Ahora, el film británico ha conseguido una nueva oportunidad de lucirse en su medio.
Se creería que Alex podría estar aburrida o sentirse distanciada de un proyecto que acabó tanto tiempo atrás, pero responde como una buena profesional: "Creo que ocurrió algo fantástico. El hecho de que nos negaran el Oscar desató un furor en Inglaterra, y todos se pusieron a pensar que habían dejado pasar algo verdaderamente bueno". Ante la sugerencia de que tal vez el film tuvo éxito en Estados Unidos gracias a la serie ER Emergencias, reconoce: "Usaron mi nombre junto con el de Clive Owen para promocionar la película. Aunque los dos personajes que interpreto son, en realidad, muy diferentes. Pero cuando uno ha estado en una serie mucho tiempo, la gente piensa que eso es lo único que uno sabe hacer. Hice muchas cosas antes de ER, y espero hacer muchas más después".
Kingston encarnó a la lujuriosa Moll Flanders, en una miniserie que tenía muchas escenas sexuales. Fue rodada en el que posiblemente haya sido el momento más traumático de su vida, durante su ruptura con Ralph Fiennes, el hombre con el que creyó que viviría para siempre. Eran las dos caras de una misma moneda: ella, alegre y dispuesta; él, reservado e introspectivo. Un día fue a buscarla a la filmación, y Alex creyó que la invitaría a pasar el fin de semana afuera. Pero no. Lo que le dijo fue: "Me enamoré de Francisca Annis". Fiennes y Annis habían actuado en Hamlet, curiosamente, poco tiempo después de la muerte de la madre de él. Annis es 20 años mayor que Ralph.
"Moll Flanders fue un talismán para mí -prosigue Alex-. Me consiguió trabajo. Hodges me llamó para hacer Croupier, y también apareció ER. Aunque el personaje de Croupier es muy diferente, se parece a Moll en que ambas son tramposas. Las dos usan su sexualidad para conseguir lo que quieren."
Sin duda, Moll Flanders fue un hito emocional en su carrera. A partir de entonces, todos los roles que Alex desempeñó se han caracterizado por ser fuertes. "Siempre me han dado papeles de mujer fuerte, y creo que eso es maravilloso. El rol más femenino que interpreté fue el de Cordelia, en Rey Lear, y ella también es una luchadora. Nunca me ofrecieron interpretar a Julieta ni a Ofelia. Nunca una ingenua." ¿Será porque siempre parece capaz, madura? "Creo -explica- que tiene más que ver con mi voz grave, y porque tengo huesos grandes."
Kingston tiene 38 años, y lo que más sorprende de ella son sus ojos claros que miran de frente, aunque sus palabras parezcan evasivas. Dice que aspira a convertirse en una actriz como Judi Dench, Anjelica Huston o Sigourney Weaver. "Me estimula ver a mujeres 10 años mayores que yo capaces y con excelentes actuaciones, y creo que los papeles son cada vez más interesantes para las mujeres de más de 40 años. Pienso que es maravilloso lucirse en un film aunque una ya no sea una joven deslumbrante."
Agrega que es peligroso ser actriz y confiar sólo en la belleza, en la juventud. Siempre ha confiado fundamentalmente en su talento. Su estilo no es muy afín a Hollywood, ya que su modo reservado y su encanto minimalista son quintaesencialmente europeos. Sin embargo, no ha vuelto a Inglaterra desde hace dos años, y no planea hacerlo al menos por otro año, porque no quiere viajar con una niña tan pequeña.
No le debe haber resultado fácil estar casada con alguien que de pronto se volvió tan famoso como Fiennes. "No fue fácil, pero ya he hablado demasiado de eso. Ahora estoy en otra cosa." Es evidente que ella y Fiennes no conservan un vínculo amistoso.
¿Ha cambiado la dinámica de su matrimonio desde el nacimiento de Salomé? "Florian es muy dispuesto. Se ocupa de lavar la ropa, cambiar pañales, de todo." Le gusta que su esposo trabaje escribiendo, y que luego esté muy presente. Recuerda que, con Fiennes, él estaba siempre abstraído y ausente, una situación por la que ella no deseaba volver a pasar.
En la temporada británica de ER, Alex estaba embarazada. En la norteamericana, acababa de tener el bebe. ¿Cree que la serie sobrevivirá? "No lo sé -responde-. Anthony Edwards (el Dr. Greene) se marchará pronto. No sé si eso será perjudicial, porque George Clooney y Julianna Margulies se fueron y eso no alteró el rating. Por ahora, pienso disfrutarlo al máximo. Y tal vez haya una secuela del film, Croupier."
Dice que, de todos modos, no se considera una adicta al trabajo. Aunque le ha ido muy bien, jamás se castigaría tomándose el trabajo demasiado en serio. "Amo mi trabajo, pero si viera que arruina la relación con mi esposo, haría algo al respecto. Trabajaría menos, e incluso lo dejaría. Porque, a pesar de que me encanta, no es lo más importante de mi vida."





