
Amarillo o rosa neón: ahora el pelo brilla en la oscuridad
Después de los pasteles, llegan los flúos: una peluquería de Palermo los elabora con ingredientes naturales y pigmentos fluorescentes
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Amarillo neón. Así es el pelo que luce Ornella Botter por estos días y que enseguida dispara el comentario de todos los que la ven: "Me encanta, pero no me animo". Ella no sólo lleva ese color flúo (que brilla en la oscuridad y con días nublados) sino que también lo crea. Porque ella, Ornella, es la joven dueña de Salón Pompadour -mitad barbería, mitad laboratorio de color y salón de belleza-, que decidió elaborar tinturas con ingredientes naturales que no arruinan el pelo y que duran igual que la tintura tradicional.

"El salón es un antisalón. Hace 4 años estoy peleando contra el estatus de las peluquerías tradicionales -dice mientras se prende un cigarrillo-. La idea nuestra es no hacer lo que está de moda, sino hacer lo que es funcional al cliente. Son colores inteligentes, que no se lavan, se pastelizan. No queremos generar esclavos del color que al mes tengan que volver porque lo que tienen en la cabeza ya no les sirve. El antinegocio está ahí, en no generar dependencia. Yo no especulo con eso. El que se va contento, te recomienda", confía Ornella.
Sin duda, el fuerte de la casa, ubicada en Gorriti casi Scalabrini Ortiz, son los colores fantasía y dentro de ellos la gran novedad son los neón. "Son pigmentos fluorescentes que brillan en la oscuridad o en días nublados. Pero tienen una luminiscencia especial que hace que a la luz también brillen de forma diferente. Los utilizamos mucho en señoras mayores que quieren darle vida al pelo. Y con estos colores se crean mechas 3D, texturas. La duración es la misma, pero la luminiscencia dura".
Al son del verano que está cada vez más cerca, Ornella asegura que la gente se libera y está abierta a experimentar más. "Es una cuestión sociocultural. Hay clientas que dicen: «No puedo ir así a la oficina» y piden algo tranquilo, pero antes de irse de vacaciones por ahí se animan con un neón. El color es un tabú, pero de a poco se está volviendo tendencia porque le gente entendió que es un accesorio más. El neón viene por el revival del os 80. Empezó en las pasarelas, se trasladó a los accesorios y de ahí al maquillaje, uñas y pelo", dice la alquimista, que agrega que lo que más se lleva son los violetas, púrpuras, lilas y rosas en todas sus tonalidades (bebe, chicle) y formas (flúo o no flúo).
Sofía Gala es una de sus clientas más famosas. "A ella le dejamos el pelo blanco y sobre la base de eso se cambia el color. El lila se lava muy bien porque lleva al blanco y a partir de ahí se puede experimentar. Muchas mujeres grandes lo eligen para después, una vez pastelizado, dejarse las canas. Yo a ellas les digo que tienen que amigarse con sus canas, dejar de ser esclavas del color".
Un trabajo puede llevar 6 horas y costar desde 350 hasta 1800 pesos, según la complejidad y el largo del pelo. "En general las peluquerías cobran mucho la coloración porque el negocio es que te vayas rápido para hacer cortes, peinado... Nosotros trabajamos el 98% de los casos en un solo día aunque nos lleve 6 horas. Nadie hace esos trabajos porque te lleva tiempo y no es buen negocio. Por eso al 90% de la gente no le gusta ir a la peluquería. No lo disfruta".
En contra de los prejuicios, Ornella explica también que la barbería atiende mujeres y hay una barbera que corta a navaja. "Son lugares muy machistas, en general no dejan entrar a mujeres. Nosotros queremos cambiar eso. Me gusta la ambigüedad de género".
De hecho, el nombre del lugar juega un poco con eso: "Salón es algo muy asociado a lo masculino y Pompadour suena muy femenino. Pero Pompadour también es un corte emblemático de los años 50 para caballeros, muy corto a los costados y con un gran jopo", explica Ornella, la colorista. La alquimista de pelo amarillo neón que brilla en la oscuridad.






