
Para salir de la madera, la melanina y el plástico, diseños y utilitarios que apelan al metal y logran un efecto distinto en los ambientes
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Hace unas décadas atrás, ambientar una casa con metal habría sido signo de mal gusto o una excentricidad imperdonable. El nuevo siglo se tomó algunas licencias y el material vivió su gran resurrección: ya no es percibido como frío e impersonal sino como un aliado de identidad fuerte, que se destaca por su bajo impacto ambiental (puede reciclarse sin perder sus atributos), su peso ligero y versatilidad a la hora de trabajarlo…tanto, que parecería suficiente imaginar una forma para verla luego realizada en metal. Esa propiedad se traduce a escala: puede ser un objeto tan pequeño y portable, como un anillo o señalador de libros, hasta una pieza de mobiliario protagónica, como una lámpara o banqueta. Así de amplia es la línea de productos de Fernando Poggio,la firma del diseñador y artista plástico que desde hace más de dos décadas experimenta con el aluminio (su materia prima esencial, aunque también utiliza acero, vidrio, madera, resina, poliéster y goma) de manera permanente.
"Cuanto más trabajo al material, más características aprovecho. Al aluminio puedo darle color y obtener el tacto y la vista del metal, que con otro metal no lo puedo hacer. Es el material del futuro", sostiene Poggio. Precisamente su particular modo de producción tiene como premisa respetar la naturaleza del material: durante el proceso de anodizado se tiñe la superficie del aluminio generando una capa plástica y dándole una apariencia metalizada. La variedad e intensidad de los colores es uno de los sellos personales del diseñador, cuyas piezas logran una personal ecuación entre lo visualmente atractivo y lo funcional. Algunos de los diseños de Poggio que ya forman parte del catálogo de clásicos del diseño industrial y de mobiliario son los percheros, los clips y la butaca Taba. También realiza premios y tiene una gran cantidad de diseños corporativos. El YoYo, el caleidoscopio y los juegos revelan el costado más lúdico de la firma.
Estamos de acuerdo: es el material del futuro, pero forma parte de una tradición industrial pretérita. Es justamente en ese pasado del metal que Charly Paladino tropezó con la inspiración para Chapa Objetos: "Encontré en los robots y juguetes de lata una esencia de lo que era el producto bien hecho de antes". Se propuso crear objetos de diseño sofisticado con alta calidad, a un costo accesible y con la promesa de una larga vida. El resultado es un producto imperecedero, que no pasa de moda y que no se deteriora. "Ideales para espacios reducidos", agrega. El tamaño importa, por eso los "objetos inobjetables" de Chapa tienen dimensiones reducidas y pueden ser ubicados en ambientes interiores o exteriores, en pasillos, baños, rincones y todo tipo de ambientes.
El catálogo de Chapa tiene 27 productos entre los que se destacan la bandeja Rosqui (reversible: para apoyar la notebook de un lado y tomar la merienda del otro), la bibilioteca Ghost (tiene 6 estantes que alojan 60 libros sin rastros de divisiones), el organizador Momo (fue premiado con el "Sello Buen Diseño": para guardar cartas, imantar llaves o colgar abrigos) y el portamacetas Grow. La paleta de colores es limitada, justamente para garantizar un producto siempre vigente: rojo, negro, blanco, amarillo y turquesa.
Además de conquistar desde el color, el metal puede ser un buen soporte para luminarias decorativas. Especialista en revivir chapas oxidadas es el equipo de Oldies Deco: Cecilia Leal y Diego Basile, dos amantes del estilo industrial, comenzaron a fines del 2012 a fabricar banquitos de madera reciclada, pero siempre estuvieron en la búsqueda de productos que generaran ruido. Y lo encontraron en una pieza clásica y de alto impacto: la cartelería lumínica estilo Broadway. "Descubrimos que los carteles en otros países son un producto de decoración: quedan alucinantes dentro de los ambientes. Como acá no existía nada parecido nos entusiasmamos con la idea de producirlos", cuenta Cecilia.
Los oldies clásicos son las letras, los números, los símbolos (como el ampersand o el de la paz), las flechas y las estrellas. También hacen diseños a pedidos en medidas desde los 20 cm. Cada pieza se trabaja a mano en el taller: las chapas se rescatan de demoliciones y se trabajan para lograr un color especial gracias al desgaste y al óxido, que en muchos casos es original pero que se puede intensificar con el tratamiento del material. Los carteles llevan focos de 15 watts y se enchufan al toma corriente; también se pueden amurar a la pared con un soporte y pueden llevar tecla o dimer a pedido.
Y hablando de diseños clásicos que vienen del pasado, el metal es también un material favorito para sillas. El sitio Desillas.comcomercializa diseños propios y reversionados de diseñadores emblemáticos. Uno de ellos es la silla Navy, fabricada en aluminio reciclado por la firma Emeco durante la Segunda Guerra Mundial: pensada para soportar el impacto de explosiones, ser inmune a la corrosión y tener una vida útil de siglo y medio, fue el gran aliado de la Marina norteamericana. Una curiosidad: se dice que la forma curvada del asiento le fue dada por la actriz y cantante Betty Grable.
Otra de las sillas es la "Diamond Chair", un diseño de Harry Bertoia de 1951: experimentó con el material para lograr una pieza duradera, económica y moderna. Fabricada con varillas de metal esmaltado, tiene una apariencia frágil pero es poderosamente sólida. Su delicada trama enrejada deja pasar la luz proyectando sombras a su alrededor. Viene combinada con un delgado almohadón en el mismo tono del metal, aunque también suele usarse con piel de corderito. La silla Tolix, del francés Xavier Pauchard, es otro de los diseños inmortales que se pueden conseguir a través de De Sillas: vanguardista en la galvanización del metal, descubrió que la chapa podía ser protegida de la oxidación a través de un proceso de inmersión en zinc fundido. A pesar de su rusticidad, trascendió su uso en hospitales y fábricas para convertirse en un objeto de deseo para el hogar. La silla París, más sofisticada y de líneas sencillas, está hecha en aluminio; el asiento y las patas son blancas y el respaldo viene en diferentes colores. Es apilable y apta para exteriores.






