
Anticipo: la última tentación de Gibson
El jueves se estrenará en la Argentina el controvertido film La pasión de Cristo, de Mel Gibson, que reaviva antiguas disputas acerca de la muerte de Jesús
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El Espíritu Santo obró a través de mí en esta película", afirmó Mel Gibson sobre La pasión de Cristo, el film que se estrenará en la Argentina el jueves próximo y que ya ha provocado una polémica que divide las aguas. De un lado están quienes consideran que el guión acusa al pueblo judío de la muerte de Jesús. Del otro, aquellos que defienden el relato que el director hace del suplicio del Mesías. "Una vida entera de sermones resumida en una película", elogió el reverendo norteamericano Billy Graham.
Acusada de antisemita y brutal, la película que narra las últimas 12 horas de vida de Jesús fue calificada por la revista Time como "la historia más sangrienta jamás contada". Para el diario The New York Ti€ mes se trata de "un espectáculo aterrador y doloroso. Sin tener en cuenta las creencias del espectador, nunca brinda un claro sentido de la razón de ser de semejante derramamiento de sangre. Y ése es el error artístico más serio de Gibson".
Las controversias suscitadas por La pasión de Cristo son en buena medida una reedición de las que antes se desataron con Yo te saludo, María, de Jean-Luc Godard, y La última tentación de Cristo, de Martin Scorsese.
Ferviente católico, Mel Gibson es un tradicionalista que se manifiesta a favor de la misa en latín, se abstiene de comer carne los viernes y adhiere a una interpretación estricta de la doctrina de la Iglesia, con la que lo educaron y que redescubrió hace unos 12 años.
Para hacer su película, cuya realización -dijo- le fue inspirada por una señal divina, el actor de Arma mortal se basó en los cuatro Evangelios bíblicos (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) y, según un informe de la revista Newsweek, en las visiones de dos monjas, la española María de Agreda (1602-1665) y la francesa Anne Catherine Emmerich (1774-1824), que experimentó los estigmas de Cristo en la cabeza, manos, pies y torso. Los testimonios de estas mujeres incluían alusiones a una supuesta responsabilidad de los judíos en la muerte de Cristo, una idea que fue descartada hace cuatro décadas en el Concilio Vaticano II (1962-1965), mediante un documento que apuntó a fortalecer los lazos entre judíos y católicos.
La polémica se convirtió en una excelente campaña de marketing y, a pesar de las críticas en su mayoría desfavorables, le aseguró al film récords de taquilla (en los primeros cinco días de exhibición en los Estados Unidos recaudó más de 117 millones de dólares y ya pasó la barrera de los 200). La fiebre por La pasión de Cristo se transformó en un fenómeno de merchandising, sobre todo en el mercado on line, donde se ofrecen más de 600 productos que van desde broches y remeras hasta tazas de café y réplicas de los clavos con los que fue crucificado Jesús.
Sin embargo, el suceso del film que Gibson no sólo dirigió y coescribió, sino que también financió a través de su productora Icon, hace tambalear su propia carrera. Tanto un artículo de The New York Times como la tapa de la influyente revista Entertainment Weekly deslizan la idea de que el futuro de Gibson en la meca puede correr peligro. Muchos de los principales ejecutivos de Hollywood son judíos y se indignaron no sólo por el film, sino también por la actitud del director, que rehusó disculparse por las declaraciones de su padre, que había afirmado que "la mayor parte del Holocausto es una ficción".
Los católicos y otros grupos de cristianos, por su parte, han defendido la película por considerar que es fiel al relato de la crucifixión del Nuevo Testamento. El vocero del Vaticano, Joaquín Navarro-Valls, anunció en un comunicado que el papa Juan Pablo II vio la película y no hizo comentario alguno. El vocero agregó que "es costumbre de Juan Pablo II no expresar juicios públicos sobre obras artísticas, juicios que están siempre abiertos a diferentes valoraciones de carácter estético". De esta manera se aclararon versiones divulgadas por la prensa internacional según las cuales el Sumo Pontífice habría expresado, luego de ver el film, que "así es como fue" la Pasión de Cristo.
En suma, el arresto, la flagelación y crucifixión son presentados en crudo y con explícito detalle. La golpiza que Jesús recibe mientras lo arrastran de Getsemaní; la tortura que le infligen los romanos; el camino al Gólgota con la cruz a cuestas, y el momento en que sus manos y pies son clavados en la cruz son mostrados sin concesiones y narrados en arameo y latín, las lenguas de la época. Para muchos, la carga de violencia es difícil de tolerar; para otros representa una forma de comprender y de llegar al sufrimiento de Jesús.
"Quería que fuera impactante, que fuera extrema, que empujara al espectador hacia el límite. Así se ve la enormidad del sacrificio ", justificó el director.
El cineasta italiano Franco Zeffirelli (Jesús de Nazareth) dijo sobre Gibson en un artículo publicado recientemente en el Corriere della Sera: "La violencia más desenfrenada parece haber ganado a este hombre genial". Y Vitttorio Messori, periodista especializado del mismo diario y el único en presenciar una de las primeras proyecciones del film, reconoció haber quedado desconcertado y mudo: "La pasión de Cristo nos ha impresionado, el efecto que Gibson buscaba se ha realizado en nosotros, primeros cobayos.(...) Durante muchos, larguísimos minutos, nadie se levanta, nadie se mueve, nadie habla".
Paso atras
Por Bernando Kliksberg
¿Una película más? No. La historia antisemita acusando a los judíos de haber asesinado a Cristo fue presentada una y otra vez durante 19 siglos, pero ésta es distinto. Viene amparada por el aura de Hollywood, impulsada por una de las operaciones de marketing más espectaculares para un producto cinematográfico y apoyada por algunos de los sectores más preconciliares subsistentes. La versión del martirologio de Jesús de Mel Gibson convoca a los más regresivos sentimientos antijudíos con la magia y el poder de la ultramoderna tecnología de Hollywood.
La lucha en el interior de la Iglesia Católica llevó a la revisión de su doctrina tradicional y al Concilio Vaticano II, en 1965. Hoy esa construcción del diálogo judío-cristiano se ve sacudida. Prominentes especialistas católicos y expertos en religión critican la falta de contexto del film y consideran que lo que preparó Gibson es su propia versión, basada esencialmente en la interpretación de una monja antisemita del siglo XIX, Anne Emmerich.
El autor es asesor de la ONU; el presente es un fragmento de un texto escrito para la AMIA
Los rostros de cristo
Desde que el cine es cine, la figura de Jesucristo ha inquietado a los más diversos realizadores, que trasladaron en imágenes la palabra y el sufrimiento del Nazareno. Así lo convirtieron en uno de los personajes con mayor representación cinematográfica: Jesús ha aparecido en más de 150 películas. Representar al Hijo de Dios no siempre fue una bendición. Fueron varios los actores que, tras encarnar al Mesías, vieron truncada su carrera.
Dos de los casos más resonantes, sin duda, fueron el de Robert Powell, cuyo rostro quedó fijo en el inconsciente colectivo como el del propio Cristo, tras el film de Franco Zeffirelli Jesús de Nazareth (1978); y el de Jeffrey Hunter, cuyos profundos ojos azules hicieron inolvidable a Rey de reyes (1961), de Nicholas Ray. A la lista se suma Ted Neeley, el cantante texano elegido por Norman Jewison para interpretar al Redentor en la controvertida versión de la ópera rock Jesucristo Superstar (1973).
El único que parece haber superado el peso de cargar la cruz fue Willem Dafoe, que tras La última tentación de Cristo (1988), de Martin Scorsese, vio con alivio que su carrera seguía en alza.
Sin odios
Por Guillermo Marcó
¿Esta película puede despertar sentimiento de odio hacia los judíos? Deberíamos recordar que Jesús, la Virgen y los apóstoles eran judíos. Jesús jamás renegó de su condición de tal. El Concilio Vaticano II ha dejado claro que la muerte de Cristo no recae sobre una raza. Así lo expresa el documento Nostra Aetate: "Lo que en la Pasión se hizo no puede ser imputado, ni indistintamente a los judíos que entonces vivían, ni a los judíos de hoy". Al ver esta película, los cristianos debemos contemplar el sacrificio ejemplar de Cristo, que enseña el amor al enemigo y lo practica perdonando. Deberíamos recordar que lo que motivó las muertes de ayer, de hoy y de siempre es el mal presente en la oscuridad de los corazones que odian. Es positivo que los cristianos podamos contemplar la Pasión en toda su crudeza, para darle su verdadero valor al sacrificio de Cristo.
Ojalá al ver la película podamos ir de lleno al tema de fondo que se nos plantea, como decía San Pablo: "Me amó y se entregó por Mí".
El autor es jefe de prensa del Arzobispado de Buenos Aires




