
Arthur Miller Esa rubia debilidad
A los 88 años, el gran dramaturgo norteamericano acaba de estrenar en Broadway una pieza teatral –Finishing the Picture– en la que regresa a la figura de la mujer que fue su esposa, Marilyn Monroe
1 minuto de lectura'
Dieciocho meses después de la muerte de Marilyn Monroe –ocurrida en agosto de 1962 y provocada por una sobredosis de barbitúricos– su ex marido, el dramaturgo Arthur Miller, estrenó en Broadway su obra teatral Después de la caída, que le valió una retahíla de mordaces críticas.
Mucha gente no entendía cómo un autor conocido por sus elevados principios y su inquebrantable conciencia moral podía pintar a su ex esposa de manera tan dura. Monroe ya no estaba viva para protestar por el personaje central de la obra, una cantante popular adicta a los psicofármacos que tiraniza a su esposo con exigencias implacables. Pero allí estaba Miller, ofreciendo al público una obra que ha sido considerada la más autobiográfica de las que escribió, exhibiendo ante todo el mundo las agonías más íntimas de su relación con Monroe, una unión que el escritor Norman Mailer definió como el casamiento "del Gran Cerebro Americano" con "el Gran Cuerpo Americano".
Ahora, a los 88 años, Miller ha decidido volver a Marilyn con otra obra teatral, recientemente estrenada en los Estados Unidos, Finishing the Picture (que podría traducirse como La última pincelada), –con las actuaciones de Linda Lavin and Stacy Keach– que revive un período especialmente denso de la vida común del dramaturgo y la estrella: la filmación de The Misfits (Los inadaptados), de 1961, un western que el propio Miller escribió para Monroe y que, dirigido por John Huston, contó con Clark Gable y Montgomery Clift como coprotagonistas. Cuando el rodaje de Los inadaptados terminó, Miller y Monroe se separaron. Se ha dicho que en ese film ella logró su mejor actuación, posiblemente porque sólo hacía de ella misma: una mujer de aspecto frágil y perplejo, con una mata de pelo rubio y con una voz reducida a un susurro suplicante.
En la nueva obra de Miller, Kitty es la estrella, mentalmente inestable, que hace peligrar el rodaje de un film del Oeste: nunca llega al set puntualmente, languidece durante días en su cama del hotel mientras todo el equipo la espera durante horas, ingiere píldoras como agua, desayuna con helado y se pasea por los pasillos del hotel sin ropa.
No es muy diferente de la desesperada protagonista de Después de la caída. Pero en esta obra, Kitty-Marilyn prácticamente no aparece en escena, sino que es más bien un fantasma, y sus sentimientos y actitudes son reveladas por medio de los demás personajes. Se supone que, con esta nueva pieza teatral, Miller quiere contestar a las acusaciones que se le hicieron por haber escrito Los inadaptados para su esposa, ya que siempre se dijo que para él el film fue una manera de ganar mucho dinero explotando la fama de su mujer en un momento en que él mismo carecía de capacidad creativa. En Finishing the Picture habla a través de Paul, el guionista con elevados principios morales que es marido de Kitty y que afirma que su mayor compromiso es lograr la belleza del arte y no embolsar dinero. "Todos queremos algo de ella –dice Paul–. Nosotros no somos una excepción: queremos un bello film, y por eso le pedimos que se muestra brillante y preciosa, aunque se sienta morir."
Con esas palabras, esta "última pincelada", Miller quiere aprovechar la que tal vez sea su última oportunidad de darle a esa historia un final que limpie su propia imagen . "Me gustaría que me recordaran –declaró recientemente– como un hombre que escribió lo que sentía."
Por Mirta Rosenberg
Para saber más
www.ibiblio.org/miller






