Asturias en Argentina: un viaje institucional que pone el foco en la España menos transitada
Una delegación del Gobierno del Principado de Asturias ha estado recorriendo la Argentina con una agenda que combina diplomacia, identidad y turismo.
5 minutos de lectura'

Encabezada por la vicepresidenta Gimena Llamedo, la visita incluye encuentros con autoridades, instituciones culturales y, sobre todo, con la amplia comunidad asturiana radicada en el país.
No es una presencia menor: se estima que cerca de 38.000 personas de origen asturiano viven en la Argentina, en una red de asociaciones que mantiene vivas tradiciones, vínculos y relatos familiares. Buenos Aires, Mar del Plata, La Plata y Santa Fe forman parte del itinerario oficial, junto con una escala en Uruguay, donde también persiste una fuerte herencia asturiana.
En ese entramado aparece una figura conocida del ámbito cultural argentino, el periodista y escritor Jorge Fernández Díaz, hijo de asturianos, cuya trayectoria suele mencionarse como ejemplo de esa conexión persistente entre ambas orillas.

Un territorio que escapa al cliché
Más allá de la agenda institucional, la visita busca poner en circulación una idea: la de una España menos evidente para el turismo internacional. Lejos de los circuitos más transitados, Asturias se presenta como una síntesis particular de paisaje, cultura y gastronomía.
Ubicada entre el mar Cantábrico y la cordillera, forma parte de la llamada España Verde, un corredor donde la naturaleza conserva un protagonismo poco habitual en otros destinos europeos. Allí, la cercanía entre mar y montaña permite recorrer en un mismo día ciudades históricas, pueblos costeros y áreas de alta montaña como los Picos de Europa.
La costa asturiana, considerada la mejor conservada de España, despliega más de 200 playas entre acantilados y pueblos que conservan su esencia. Es un litoral que invita a recorrerlo sin prisa.
También cuenta con el Parque Nacional decano de España (1918), donde se encuentra el Santuario de Covadonga. También, en Asturias hay siete espacios declarados Reserva de la Biosfera por la UNESCO.
En la costa, Gijón combina tradición marinera con una impronta contemporánea, visible en su vida cultural y su vínculo permanente con el mar. Su paseo costero, playas urbanas y agenda artística la convierten en una de las puertas de entrada más dinámicas a la región.
Allí, la lógica del viaje es distinta a la mayoría de las ciudades europeas: menos acumulativa, más pausada. No hay grandes distancias ni itinerarios vertiginosos, sino trayectos breves donde el paisaje funciona como hilo conductor.

Patrimonio y vida cotidiana
El peso de la historia también se hace visible. Asturias reúne varios sitios reconocidos por la UNESCO, entre ellos el arte prerrománico —construcciones que anteceden al románico europeo— y cuevas con arte rupestre. A esto se suman rutas del Camino de Santiago que atraviesan la región, como el Camino Primitivo, considerado el primero y más antiguo.
Sin embargo, buena parte del atractivo radica en lo cotidiano. La gastronomía, por ejemplo, no aparece como una experiencia aislada sino como una extensión del territorio: productos locales, recetas tradicionales y una cultura sidrera que estructura encuentros sociales. Comer y beber, en ese contexto, forman parte de una narrativa más amplia sobre identidad.
Por su lado, la Cultura Sidrera Asturiana ha sido reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, un logro que refleja la importancia de la sidra en la identidad cultural y social de Asturias.

Un destino en clave contemporánea
Aunque el peso de la tradición es fuerte, Asturias no queda anclada en el pasado. En ciudades como Oviedo conviven referencias populares —como la escultura de Mafalda— con una vida urbana activa, mientras que Avilés alberga el Centro Niemeyer, una de las intervenciones arquitectónicas contemporáneas más destacadas del norte español.
Ese equilibrio entre herencia y renovación es, en parte, lo que define su posicionamiento actual: un destino menos saturado, donde la experiencia turística se construye desde la autenticidad y no desde el espectáculo.

Raíces y nuevas miradas
Para el viajero argentino, el vínculo con Asturias suele tener una dimensión adicional. No se trata solo de conocer un destino, sino de explorar una genealogía posible, una historia familiar o cultural que aún resuena en clubes, centros regionales y apellidos.
En ese sentido, la visita oficial funciona también como un recordatorio de esos lazos. Y como una invitación a mirar España desde otro ángulo: menos monumental, más íntimo; menos previsible, más ligado a la experiencia personal.
En tiempos de turismo acelerado, Asturias parece proponer lo contrario: bajar el ritmo, afinar la percepción y dejar que el paisaje —y la historia— marquen el paso.
Más información en www.turismoasturias.es y https://www.youtube.com/asturias
________________________________________________________
Content LAB es la unidad de generación de ideas y contenidos de LA NACION para las marcas con distribución en sus plataformas digitales y redes sociales. Este contenido fue producido para un anunciante y publicado por el Content LAB. La redacción de LA NACION no estuvo involucrada en la generación de este contenido.
1Gabriel Rolón: “No es tan importante ser amado sino cómo uno es amado”
2Hizo una travesía épica que soñó hace 48 años, sobrevivió al mar y a las orcas: “Sentía los golpes en el casco”
3Día de la Empanada: por qué se celebra hoy y su historia en la Argentina
4A los 7 años tenía dolores muy fuertes, se desvanecía, apenas hablaba y la internaron de urgencia: “¿Ma, qué tengo en la cabeza?”






