
Azul: una ciudad de Quijotes
Posee la colección de ediciones cervantinas más importante de la Argentina y una de las más completas de España
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En el corazón de la pampa bonaerense, a 300 km de la capital de la Argentina, Azul atrapa no sólo por sus atractivos naturales: posee un rico patrimonio cultural que se manifestó desde finales del siglo XIX y que hoy cuenta con un puñado de apasionados defensores, decididos a hacer de esos recursos el eje del desarrollo estratégico de la región y el disparador de una mejor calidad de vida de la comunidad.
Por una suma de felices coincidencias, la ciudad disfruta de un importante legado que incluye colecciones artísticas y literarias, un impactante patrimonio arquitectónico y el tesón de un grupo de gente que en un momento llegó a hipotecar sus propiedades o a ponerlas de garantía para salvar de la piqueta al centenario Teatro Español, edificio neoclásico inaugurado en 1897 (once años antes que el Teatro Colón), que no sólo se salvó, sino que fue reconstruido y reinaugurado, luego de 25 años de obras, y que hoy es el eje de la vida artística de la región.
Actores
En el centro de esta verdadera historia de amor con la ciudad, con las raíces y con la identidad, hay algunos personajes clave.
El primero, sin duda, es don Bartolomé J. Ronco, un recordado coleccionista y benefactor, fallecido en 1952, que reunió en su casa la colección de ediciones cervantinas más importante de la Argentina y una de las más completas fuera de España. Incluye más de trescientas colecciones de El Quijote –las hay hasta en japonés y en guaraní– y valiosos fondos literarios de los siglos XVII, XVIII, XIX y XX, así como láminas, ilustraciones, diarios, revistas y piezas escultóricas que fueron expuestas recientemente en el Teatro Español, en homenaje a los 400 años de la primera edición del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha.
Claro que la Colección Ronco reúne no sólo las ediciones de El Quijote y otras obras cervantinas, sino también valiosas piezas de platería gauchesca y mapuche además de diversos objetos atesorados »por él y posteriormente donados por su viuda –incluida la bonita casa de la esquina de San Martín y Rivadavia en la que vivió el matrimonio– a la Biblioteca Popular de Azul, otro centro neurálgico de la vida cultural de la ciudad, que hoy se llama Bartolomé J. Ronco y que data de 1892.
Durante los festejos por el centenario de la fundación de Azul, en 1932, se organizó allí la primera Exposición Cervantes, con las ediciones hasta entonces reunidas por este ilustre coleccionista.
El otro eje de esta historia es un grupo de vecinos liderados por Carlos Filippetti, presidente de la Sociedad Española de Socorros Mutuos (mutual propietaria del Teatro Español) y uno de los responsables de la movida comunitaria que salvó el »edificio de lo que se perfilaba como un destino fatal. Hoy va por más y trabaja en el proyecto de creación de un instituto cultural y educativo asociado al Teatro Español, con proyección regional. Lo acompañan con envidiable entusiasmo Carlos Fortunato, Oscar Berríos Pérez, Marta Rolón de Ronchetti, Jorge Ridao, María Clotilde Morena Carús, Roberto Kober, Enrique Rodríguez y Marcos Zuccato, verdaderos voluntarios de la cultura y el patrimonio azuleños, y actores de un modelo de gestión digno de imitar.
Se trata, sin duda, de modernos quijotes, si se los mide por el idealismo, la entrega, la lealtad, el amor y la mística con que custodian un legado que ubica esta región a la cabeza de las más atractivas en cualquier itinerario de turismo cultural.
"Entendemos que una mirada distinta sobre los recursos existentes en cada comunidad es fuente de crecimiento y desarrollo, genera trabajo calificado y eleva el espíritu de la gente", se entusiasma Filippetti.
El precursor
Como se dijo, la efervescencia cultural de la ciudad tuvo entre sus precursores a don Bartolomé J. Ronco, abogado porteño, hombre de clara inteligencia y condiciones intelectuales poco comunes, que se radicó definitivamente en Azul en 1908, luego de casarse con María de las Nieves Giménez, oriunda de la ciudad.
Ronco fue miembro de la Junta de Historia y Numismática Americana, y fundó el Museo Etnográfico y Archivo Histórico Enrique Squirru, al que donó, entre otras, su gran colección de platería mapuche. También presidió, desde 1931, la Biblioteca Popular, que hoy lleva su nombre. En el boletín de la institución de octubre de 1933, Jorge Luis Borges escribió Una sentencia del Quijote, publicado recientemente junto con otros textos inéditos del gran escritor por la editorial Emecé.
Pero el mayor testimonio de amor a su patria chica fue el que reunió en su casa de las calles Rivadavia esquina San Martín, legado a la Biblioteca Popular tras la muerte de su esposa, donde se albergan las más de trescientas colecciones del Quijote y las casi doscientas de otras obras de Cervantes, además de otras colecciones literarias y de valiosos objetos. Hoy constituyen el patrimonio cultural más importante de Azul.
Para saber más
www.azul.gov.ar
http://azul.com.ar/teatroespa/
Itinerarios I
- El partido de Azul, situado en el corazón de las pampas argentinas, constituye una verdadera síntesis cultural nativa, criolla y de inmigrantes. Su nombre proviene del arroyo Azul, de gran belleza natural, que cruza toda su geografía.
- Hacia el sudeste del partido se extienden las sierras del Azul, integrantes del sistema de Tandilia, una de las formaciones rocosas más antiguas del planeta. Sus magníficos valles y ondulaciones poseen excelentes aptitudes para la explotación agrícola ganadera, una de las mayores fuentes generadoras de riqueza de la región.
- La ciudad, de 62 mil habitantes, tiene colecciones de gran significación literaria y artística, como la de platería mapuche, la de pintura aborigen de Claudio Lantier, la literaria y costumbrista del Martín Fierro y la de Cervantes.
Itinerarios II
- La vida cultural de Azul tiene como centro el Teatro Español, Monumento Histórico Provincial que recibió el Primer Premio Nacional de Restauración (compartido con el Correo Central de Buenos Aires) otorgado por el Centro Internacional para la Conservación del Patrimonio y la Sociedad Central de Arquitectos de Buenos Aires. Otros ejes de actividades culturales lo constituyen el Museo de Arte López Claro, el Museo Enrique Squirru, la Biblioteca Popular, la Casa Ronco, la Escuela de Estética y la Escuela de Bellas Artes.
- Su arquitectura ecléctica se expresa en innumerables manifestaciones urbanas, como el curioso legado de obras de estilo art déco del controvertido arquitecto Francisco Salamone, realizadas por encargo del gobernador Manuel Fresco entre 1936 y 1940. Su obra cumbre, la portada del Cementerio de Azul, ha sido comparada por su "monumentalidad wagneriana" y por su "escenografía apabullante" con la expresión decorativa del colosal muralismo de los mexicanos y los brasileños.
- Pero también atrae el recorrido que ofrece la calle Bolívar, con sus espléndidas casonas, señoriales y opulentas, de principios del siglo XX. O la catedral Nuestra Señora del Rosario, una de las cuatro construidas en estilo neogótico en la provincia de Buenos Aires.
- Sería un crimen regresar sin antes visitar el monasterio trapense, de estilo medieval, recostado sobre el incomparable y ondulante paisaje de las sierras azuleñas.
Los 400 años del Ingenioso Hidalgo
La Colección Ronco reúne las ediciones más importantes que han ido marcando las líneas maestras de la evolución de Don Quijote, desde aquellas impresas en los Países Bajos en el siglo XVII, que llenaban de imágenes las cortes europeas, a los Quijote de bolsillo que se publicaban en Madrid y en Barcelona; desde las ediciones de lujo de Londres (Jonson, 1738) a las ilustradas por Gustave Doré (París, 1863), así como muchas otras piezas extrañas, raras, gigantes, diminutas o encantadoras






