
Belén: oasis de paz
Los peregrinos llegan a la milenaria ciudad palestina, donde nació Jesús, para recordar la fecha más feliz de la cristiandad y rezar por el destino de una región de difícil convivencia religiosa
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BELEN, Palestina.– Ubicada sobre el sistema montañoso de Judea, cuyas vertientes, con cultivos en terrazas, dejan ver viñas, higueras, almendros, granados y olivos, Belén o Beth-lechem (casa de pan, en hebreo) impacta al peregrino con su paisaje bucólico y salpicado de casas en piedra de tonos rosáceos. En el breve recorrido de 8 kilómetros que la separan de Jerusalén, no es difícil ver pastores con la kefiah, o pañuelo palestino, cuidando los rebaños de cabras a uno y otro lado de la ruta. Por instantes se tiene la impresión de que poco y nada ha cambiado desde los tiempos de Jesús, y emociona pensar que ya el Antiguo Testamento nombra muchas veces esta ciudad de origen cananeo, que también aparece en las tablillas de arcilla escritas en lenguaje cuneiforme en los años del faraón Akenaton, hacia el 1350 a.C.
Hay algo de gozoso en el aire que impregna el espíritu del visitante a medida que se aproxima a Belén. Se siente aquí una tregua de paz y la alegría de la Buena Nueva se vive aún con más fuerza en los días previos a la Navidad, donde esta ciudad de 40 mil habitantes recibe millares de peregrinos de todo el mundo.
Nada de lo que se ve se asemeja a la estética navideña de Occidente. Aunque hay algunos coloridos arbolitos de Navidad, en las calles no es posible encontrarse con nórdicos Papá Noel haciendo sonar campanitas. Tampoco hay nieve ni se cantan villancicos. Tal vez, la abstinencia de símbolos externos y de adornos sea para recordarnos en todo momento la austeridad del nacimiento de Jesús y la humildad del origen del Mesías.
Belén es un lugar especial para visitar en Navidad y, a pesar de la dificultad que significa atravesar los puestos fronterizos de control israelíes para llegar a esta ciudad palestina, peregrinos de todo el mundo lo hacen en estos días.
Los cristianos de Belén, que hasta 1965 eran mayoría, hoy representan menos del 12 por ciento de la población local, y esto los ha llevado a expresar su temor de que "la propia ciudad que es cuna de Jesús pase a ser totalmente islámica". A principios de diciembre, el párroco franciscano Amjad Sabbara recordó: "Belén es el corazón del cristianismo, el lugar donde Jesús se manifestó al mundo. Precisamente en virtud de este mensaje de amor no podemos olvidarla. Los cristianos de esta tierra necesitan el apoyo y la solidaridad de todo el mundo".
Un poco de historia
La gruta donde se cree que nació Jesús fue objeto de culto hasta el año 135, cuando el emperador Adriano hizo construir un santuario pagano dedicado a Adonis, con la intención de borrar todo vestigio cristiano.
Dos siglos después, la madre del emperador Constantino, Santa Elena, viajó a Palestina para identificar y reivindicar los lugares de tradición cristiana destruidos por los paganos. En Belén, hizo levantar sobre la gruta la primera Iglesia de la Natividad, que fue consagrada en el año 339. En el año 521, los samaritanos saquearon esa basílica, que fue sustituida por orden del emperador Justiniano por otra de dimensiones mayores, la que hasta hoy se encuentra en pie y que es considerada una de las construcciones más antiguas que existen. En la época cruzada (siglo XII), las paredes fueron embellecidas desde los cimientos con mosaicos incrustados en oro y madreperla, de los que permanecen amplios fragmentos.
Excavaciones hechas por el gobierno mandatario inglés en la década del 30 sacaron a la luz parte de los mosaicos del piso de la basílica de la etapa constantiniana, algunos de los cuales son visibles tanto en la nave como en los pasillos. Las grandes puertas de acceso que embellecían la fachada de la Iglesia fueron clausuradas hacia el siglo XVII para evitar la fácil penetración y profanación del santuario por los no creyentes, y se mantuvo una única entrada, de 80 centímetros de alto, que es la que se usa hasta hoy.
Debajo del altar mayor está la escalera de mármol que conduce a la gruta natural donde nació Jesús. Allí hay un altar y, en el suelo, una estrella de plata que señala el lugar y una inscripción que dice: "Aquí nació Cristo Jesús de María Virgen". Cincuenta y tres lámparas se mantienen encendidas día y noche. En la capilla de enfrente se venera el Pesebre. En este altar celebran la eucaristía los sacerdotes católicos, mientras que en el altar del nacimiento lo hacen los ortodoxos y los armenios.
Los franciscanos, que habitan Belén desde 1347, poseen al lado de la Basílica de la Natividad su propio convento, por el que se accede también a la Iglesia de Santa Catalina, destinada principalmente al culto de la comunidad cristiana católica local de rito latino. Desde esta Iglesia se desciende a las grutas de San Jerónimo, donde vivió y murió el autor de la célebre versión latina de la Biblia, también llamada Vulgata.
Delante de ambas iglesias, en la Plaza de la Natividad, la Nochebuena se celebra con misas en todos los idiomas y coros de las más diversas regiones del globo. A 3 kilómetros de allí, en el campo de Beit Sahur, los peregrinos se acercan a orar en memoria de los pastores que vieron a la multitud de ángeles anunciando el nacimiento del Mesías mientras cuidaban sus rebaños.
La estrella de Belén brilla en el cielo e ilumina los corazones en este viaje por Tierra Santa, que es una experiencia espiritual y cultural única, más aún en este lugar, donde cada día se renueva el misterio del nacimiento de Jesús y se tiene la oportunidad de rezar de manera muy próxima por el futuro del cristianismo y por la paz en esta conflictiva región del mundo.
Máas datos: http://www.christusrex.org ; http://churchforum.org
Datos útiles
Las misas de Navidad
- Los católicos apostólicos romanos celebran la Navidad mañana, mientras que los ortodoxos griegos lo hacen el 7 de enero y los armenios, el 19 de ese mes.
- Para ver los horarios de misas de Nochebuena y Navidad, así como otras celebraciones litúrgicas en Belén: http://www.christusrex.org/www1/ofm/sites/TSbtsheet.html
Fronteras en disputa
Las ciudades palestinas se distribuyen como islas en el mapa de Israel. Para pasar a Belén hay que cruzar un puesto de control fronterizo, o checkpoint. Enseguida se hace evidente el cambio de clima social, el deterioro en las condiciones de vida, la pobreza. Las disputas territoriales entre israelíes y palestinos ocupan un lugar importante en el mapa bélico de Medio Oriente. Entre 1948, año de la creación del estado de Israel, y 1967, año de la Guerra de los Seis Días, Belén estuvo en manos del Reino de Jordania.
En esa contienda, el país perdió el control de los territorios ubicados sobre la margen occidental del río Jordán y Belén pasó a ser administrada por Israel. Pero desde 1994, tras los Acuerdos de Oslo, Belén, así como Hebrón, Jericó, Kalkiliya Tulkarem, Nablus y la capital, Ramallah, pasaron a manos de la Autoridad Nacional Palestina, que negocia con Israel –por ahora con lentos avances– el establecimiento de un estado independiente.






