
Bicicleta urbana
Pedalear por Buenos Aires es una hazaña riesgosa. Una audiencia pública realizada hace tres semanas ofreció propuestas y soluciones para que los ciclistas ocupen en la ciudad el lugar que merecen; porque alivian el tránsito amenazante y ruidoso de la urbe; porque contra cientos de kilos de chapa y humo de los autos hay sólo un ciclista y más diez kilos de vehículo no contaminante; y porque el gasto en salud pública que ocasiona el sedentarismo -comenzando por los infartos - podría quedar en buena parte liberado para un uso mejor. Todo esto, "en silencio y suavemente, como las hadas y los gatos".
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Son como fantasmas. Siluetas tendidas sobre dos ruedas y avanzando a paso de duende. Los ciclistas son eso: fantasmas esquivando taxis, semáforos rojos, puertas de auto que se abren, humos de cuello gordo y colectivos feroces. No hay ley ni Estado que acusen su existencia: en los garajes sólo aceptan autos, las ciclovías son casi una utopía y las campañas de tránsito se diseñan detrás de un parabrisas. Pero ellos insisten y sueñan con postales del progreso. Y cuentan que en Holanda, por ejemplo, los ciclistas son reyes del asfalto. Que en España, desde hace diez años, se viene trabajando en la promoción de la bicicleta como medio de transporte. Y que la Argentina, en fin, que la Argentina no es Europa.
"Acá la bici no está considerada como un medio de transporte -lamenta Martín Cáneva, presidente de la Asociación de Ciclistas Urbanos-. En cualquier ciudad desarrollada o con graves problemas económicos, como es nuestro caso, de algún modo se la estimula y subsidia, y el Estado da dinero para planes de fomento e investigación. No pensamos que la bici sea la solución para el colapso del tránsito, pero sí creemos que hay que promocionar el uso de transportes menos contaminantes." La ACU nació hace tres años en una charla de café, y desde entonces es una institución con personería jurídica, 120 socios y 900 adherentes. En 1998, organizó una marcha de la bici con gran éxito, que terminó cristalizado en un gesto político: el 16 de julio último, la Legislatura porteña convocó a una audiencia pública donde se discutieron los pros y los contras de cabalgar uno de estos elementos en pleno Buenos Aires.
La audiencia fue una suerte de reunión de consorcio, pero más civilizada. En vez de trapitos al sol, se ventilaron reclamos y sugerencias que hace rato no se oían. "El resultado fue bueno y hay varias iniciativas en estudio -asegura la diputada Juliana Marino, presidenta de la Comisión de Tránsito y Transporte de la Legislatura de la Ciudad, y una de las impulsoras de la convocatoria, junto con los diputados Abel Fatala y Miguel Doy-. Una medida consistiría en aumentar las campañas de educación vial y estimular la pacificación del tránsito. Es necesario que los ciclistas y demás conductores respeten las normas y que la policía de tránsito controle que así sea."
Hace veinte años que Juliana Marino anda en bicicleta. Durante dos, la usó para ir a trabajar. Ahora, en cambio, ella y su familia pedalean de vez en cuando y en plan de diversión. No son originales; andar en bici por las calles porteñas es un acto heroico, una zambullida en ríos de brea y carbono. Y ser ciclista militante implica convivir en una misma calzada con taxistas, colectiveros, automovilistas, caños de escape y epítetos casi tan oscuros como el vaho que brota de esos caños.
Una vez que se supera el trauma psicológico -y traumatológico, en el caso de los accidentes- de transitar por Buenos Aires, es posible llegar a uno de los grandes dilemas contemporáneos: dónde dejar el elemento. La ordenanza 44.365, aprobada en 1990, obliga a los estacionamientos a aceptar bicicletas y fijar una tarifa acorde con el espacio que ocupa. Pero, atento lector: no lo intente. Ingresar con una bici en un garaje suele ser tan sencillo como entrar con una bomba en el Pentágono. La alternativa, entonces, se vuelve tan predecible como un combo: bicicleta a la intemperie, más candado con cadena inmensa atragantada en el cuadro, más ladrón con pinza inmensa ideal para cadenas inmensas. "Una idea sería que los dueños de garajes tengan que exhibir un cartel que manifieste la posibilidad de estacionar allí -propone Marino-, e insistir ante la policía municipal para que verifique su existencia y multe el incumplimiento." Otra de las opciones planteadas en la audiencia consiste en habilitar guarderías vigiladas en lugares públicos -principalmente cerca de las conexiones con subtes, trenes y colectivos-, que puedan ser aranceladas con un precio no mayor que un cospel. Los grandes matemáticos del tema aseguran que en dos lugares para aparcar autos entran 30 bicicletas, sin contar la superficie aérea. El vigilante, en este caso, podría ser la misma persona que vende las tarjetas de estacionamiento. "También sería bueno que todo emprendimiento inmobiliario tuviera, para lograr la habilitación de planos de obra, un espacio para bicis -agrega Martín-. Si no, estamos permanentemente expuestos a robos. Y como ni siquiera hay un registro de rodados, no se puede hacer la denuncia aunque el ladrón pase pedaleando delante de nosotros."
La guerra y la paz
Los porteños pisamos la calle con espíritu guerrero. Tiramos la basura en cualquier lado, cruzamos por la mitad de la acera, excedemos la velocidad máxima, ignoramos los semáforos y padecemos una pole position en materia de accidentes: en el nivel mundial, la Argentina está tercera en cantidad de muertos en tránsito (1310 por millón de vehículos, mientras que en Suecia o Noruega hay 105).
Y en esta guerra, como en todas, gana el más fuerte. El primero en la derrota es el peatón, y en un cómodo segundo puesto está la bicicleta. Según el Instituto de Seguridad y Educación Vial, hay 10 mil muertes anuales en el país, y el 4 por ciento es sufrido por ciclistas. A estos datos hay que agregar dos detalles: el registro es en el nivel nacional (en las ciudades el porcentaje es seguramente mayor) y los ciclistas suelen ser registrados en la morgue como peatones.
Lindo, el panorama. Lindo para cambiarlo. La audiencia -a la que asistieron voluntariamente 85 oradores, a pesar de que se realizó un día hábil, y a las 14- ofreció soluciones concretas. Una comisión promotora de la bici en el tránsito (integrada por legisladores, miembros de asociaciones civiles y representantes del gobierno porteño) se armará con el fin de cumplir las promesas. O sea: desarrollar una red de ciclovías longitudinales y transversales que permita recorrer toda la ciudad con carriles exclusivos (las bicisendas sólo están en circuitos y áreas recreativos); promover la creación de guarderías y de estacionamientos en edificios, y hacer respetar la ordenanza vigente.
Una inversión menor, si se tiene en cuenta el valor agregado que cargan las bicicletas. "Primero, permiten alivianar el tránsito -destaca Martín-. Segundo, colaboran con el medio ambiente, porque contra cientos de kilos de chapa y humo, hay ochenta kilos de elemento no contaminante. Y tercero, está el tema economicista: es enorme el gasto estatal en salud pública por cuestiones de sedentarismo, y con la bici eso se reduce." Luis Gruss, ciclista tozudo, poeta y periodista, agrega en su libro Malos poetas una cuarta razón para seguir insistiendo: "Cuando choquen los planetas y el mundo se termine, sólo quedará una manera de escapar: la bicicleta. Sobre dos ruedas y pedaleando fuerte se podrá llegar más lejos que las balas y las esquirlas nucleares. Y si los planetas no chocan y el mundo no se acaba, quedará siempre, también, una forma de fugarse en bicicleta. En silencio y suavemente, como las hadas y los gatos, los hombres y mujeres libres se podrán alejar del calor y la tristeza sin ensuciar el alma ni el ambiente. Y así va a ser posible para todos llegar sin prisa y sin pausa a cualquier punto de la tierra".
Fugarse a pedal
Un agudo silbido inunda la estación Retiro mientras una cofradía de ciclistas agolpados en el último furgón del ferrocarril San Martín pone en marcha una fuga de la ciudad.
Es domingo y, aunque el sol de la mañana no alcanza para calentar el reducto, el cielo despejado y el mate con churros son los primeros indicios de un gran día. Así arranca otra de las escapadas cicloturísticas que periódicamente se lanzan al ruedo desde Buenos Aires, con el propósito de encontrar un lugar apartado para pedalear en paz.
El tren transporta el equipo hasta Pilar y comienzan los preparativos: indicaciones técnicas, ajuste de cascos y una entrada en calor introducen la partida.
El pelotón sale del asfalto en fila india y se interna por un sendero de tierra en dirección opuesta a la monótona rutina urbana. El oxígeno es de primera calidad y el horizonte se despliega gentilmente a diestra y siniestra. Se avecinan 50 kilómetros para sumergirse en el paisaje y dejarse llevar.
Con la ayuda de mapas y cartas topográficas del Instituto Geográfico Militar, los organizadores diseñan los circuitos que abordarán, después de una tarea de reconocimiento, con el grupo listo para encarar la pedaleada. "Cuando programamos las salidas lo hacemos para gozar del viaje, sin ánimo competitivo -explica Silvana Solá, secretaria general del Círculo de Ciclistas de Largo Alcance y guía de la expedición-. Por eso, tenemos en cuenta la flora y la fauna del lugar, además de las características del terreno."
Una de las particularidades de la mountain bike es su facilidad para adaptarse a las diferentes superficies; una bicicleta ágil y liviana al andar, no sólo por los modernos materiales con los que se la fabrica en la actualidad, sino también por las posibilidades de manejo que ofrecen los cambios y una suspensión adecuada.
Después de un paso a nivel, se inicia una serie de curvas y contracurvas hasta la estación Villa Rosa (ferrocarril Belgrano).Y unos kilómetros más adelante, casi a mitad de camino, el momento más esperado: un picnic en el campo. Tiempo de desenfundar las viandas de gastronomía rural y algunas reflexiones bajo el sol.
"El cicloturismo consiste en hacer turismo en bicicleta, lo cual no significa salir a pedalear a lo loco -aclara la guía-. Es una actividad recreativa, y por lo tanto está pensada para pasarla bien en un viaje no convencional."
Si bien estas travesías son aptas para el público en general, la preparación física es fundamental para que sea una experiencia placentera. Por eso existen tres niveles, según las dificultades técnicas, la superficie y la distancia por recorrer: principiantes, medio y avanzado.
Con la panza llena, otra vez al camino. Después de alcanzar la estación Zelaya (ferrocarril Mitre), el campo abre un sendero a Loma Verde, donde el asfalto y una bicisenda unen Matheu y Escobar.
Claro está, siempre hay lugar para los imprevistos. Y aunque el ciclismo parezca una actividad solitaria, una pinchadura a mitad de camino pone en evidencia el trabajo solidario. Así el incidente se resuelve en apenas unos minutos.
Para los organizadores, las travesías comienzan mucho antes de iniciada la marcha. "Tenemos que comprar repuestos, preparar las herramientas, probar los equipos de comunicación UHF y coordinar el trabajo grupal", explican.
El crepúsculo es la señal inequívoca: la meta se avecia y los últimos 4 kilómetros de regreso a la estación Matheu bajan el telón del viaje.
Hacedores del propio camino, los ciclistas acomodan sus bicicletas en el furgón y se disponen a esperar la salida del ferrocarril. Sólo resta el viaje en tren y la vuelta a casa con el íntimo regodeo de una escapada por el campo, a puro pulmón.
Este domingo, a las 8, saldrá la pedaleada Pilar-Escobar desde el hall central de la estación Retiro. Para socios, la participación cuesta $ 4; los no socios abonan $ 15. Informes, en Cicla:4723-7738; 15-4048-8240.
Equipo básico para las travesías
A la hora de emprender una salida cicloturística, además de una mountain bike en buenas condiciones, es importante reunir un equipo básico para avanzar sin sorpresas, a saber: casco protector, guantes, caramañola, inflador, gafas o antiparras, kit para reparación de pinchaduras, cámara de repuesto, juego de llaves y destornilladores, cuentakilómetros, alforjas laterales.
Si la travesía se realiza por la noche, es importante que el ciclista se vista con indumentaria colorida para, así, facilitar su individualización en el tránsito. Además, es imprescindible colocar luces destellantes u ojos de gato en la parte trasera de la bicicleta. En todos los casos, se recomienda llevar el documento de identidad y algo de dinero extra para pasajes, comidas y bebidas.
Para agendar
Agosto en dos ruedas
Asociación de Ciclistas Urbanos (ACU) Díaz Vélez 5563; 4981-0578. Este domingo, a las 8.45, se emprenderá el circuito de nivel medio Maschwitz-Escobar (50 km). La salida cuesta $ 5 (socios) y $ 10 (no socios), con viáticos incluidos. El 15 de este mes, a las 10, la propuesta gratuita para principiantes es recorrer Palermo, Costanera Norte y Sur, con acceso a la Reserva Ecológica. En todos los casos, el punto de partida es la sede de la ACU. Para asociarse, la inscripción y la cuota mensual cuestan $ 10, cada una. Bike & Trek (Gustavo González) Informes: 15-4491-9640. Este domingo, a las 8.25, se realizará la salida de nivel intermedio Luján-Pilar, desde la estación Once. Quienes quieran abreviar el viaje podrán esperar la caravana en la estación Luján. El precio es $ 15, con vehículos de apoyo. Para el fin de semana largo, sugieren sumarse a una escapada dirigida a ciclistas principiantes y de nivel intermedio, con destino al entrerriano Parque Nacional El Palmar (123 km). El precio es $ 175, con pasaje ida y vuelta en bus, traslado de la bici, alojamiento, comidas, asistencia mecánica, vehículo de apoyo, seguro de accidentes personales y carpas. Centro de Amigos del Pedal Informes: 4633-7566. Este domingo, a las 9, el grupo de ciclistas se dará cita en Figueroa Alcorta y Austria para pedalear hasta Ministro Rivadavia, al sur de Buenos Aires (35 km). Para el fin de semana largo está prevista la escapada Luján-Jáuregui. El encuentro será el 14, a las 14, en la estación Once, con regreso el 16. La salida cuenta con vehículo de apoyo. Gratis.
Círculo de Ciclistas de Largo Alcance (Cicla) Pampa 667, San Isidro; 4723-7738. Para el fin de semana largo, la propuesta consiste en encarar la pedaleada San Isidro-Zárate, donde se armará el campamento. Los interesados pueden participar de una reunión informativa el 8 de este mes, a las 16. El precio es $ 35 (socios) y $ 45 (no socios), con guías, camping, comidas. Los traslados no están incluidos. Para asociarse, no es preciso abonar matrícula, sí una cuota mensual de$ 10, más $ 5, por gastos administrativos.
Mariano D´Alessandro Informes: 4776-3727. Del 13 al 17 de este mes, programan un viaje sobre ruedas a la provincia de Córdoba, para recorrer un circuito de nivel intermedio por Villa General Belgrano y La Cumbrecita. La participación cuesta $ 235, con traslados desde Buenos Aires, comidas, equipamiento, asistencia mecánica y MTB de repuesto. Además, el 21 de este mes, se realizará una salida de nivel intermedio a la reserva de Otamendi ($ 15).
Peña Lombardía Informes: 4489-1806. Este domingo, a las 7.30, los ciclistas saldrán rumbo a Capilla del Señor desde Retiro. A las 9, podrán sumarse al grupo otros participantes, en la estación Victoria (ferrocarril Belgrano). El 15 de este mes, el destino será Chascomús. La salida se realizará en dos grupos: uno para ciclistas de nivel avanzado, que se encontrarán en la rotonda Gutiérrez (180 kilómetros), a las 8; mientras que el otro, de nivel medio, se dará cita en la estación Constitución (andén 14), a las 8.35. Gratis.






