
Ni en China ni en Singapur, botones, broches, etiquetas y remaches de la ropa que usás todos los días se fabrican acá en Argentina y se exportan al mundo. Viaje al revés de un avío metálico
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Mirá el revés de los botones y apliques metálicos de tus jeans. Hay un 95% de probabilidades de que diga Apholos. ¿Viste? Cada una de esas piezas se fabrica acá, en Argentina, más precisamente en Devoto. Hace 99 años, León Holodovsky creó una fábrica que con el tiempo se convirtió en un referente mundial dentro del sector de avíos para la indumentaria. Hoy, su nieto, Ezequiel Holodovsky maneja el proceso completo de producción: desde el desarrollo del diseño de las piezas hasta su materialización. Cada mes, Apholos fabrica y distribuye hasta 27 millones de unidades entre botones, remaches, broches, presillas y chapitas para sus más de setecientos clientes nacionales e internacionales. Mientras un equipo de diseñadores trabaja frente a la computadora interpretando conceptos de estilo para traducirlos a un objeto que pueda fabricarse de manera industrial, un piso más arriba, una treintena de máquinas estampadoras dan forma a los rollos de bronce, latón o cobre destinados a convertirse en un detalle metálico. Se fabrican tantos prototipos de acero templado como modelos de accesorios: hoy, la cuenta suma más de 30.000 primeras piezas únicas. Las matrices talladas en máquinas de electroerosión se terminan de emprolijar a mano en el escritorio de un artesano joyero. El tamaño reducido de cada una requiere de máxima precisión. Una vez terminadas, son colocadas en las prensadoras de bronce o en las máquinas inyectoras de cámara caliente que se ocupan de fundir los lingotes de zamac para volverlo líquido y así inyectar cientos de miles de piezas iguales. Y todavía falta. Luego del pulido y la limpieza, los objetos quedan listos para ser sometidos a distintos procesos de terminación que los convertirán en únicos: galvanoplastía, pintura a tambor, soplete o gota, fotocromía, grabado láser. Pensá en la chapita desgastada de tu campera de jean, en el aplique vintage de tu billetera, en los botones estampados de tu camisa o en los remaches impresos de tus pantalones, todos peregrinaron acá, cerca de tu casa, a través de los cinco pisos del edificio que ocupa casi una manzana del barrio de Devoto.






