
Carlos Ángel Roa Fútbol, familia y religión
El arquero argentino, conocido como gran atajador de penales y contratado por el Real Club Deportivo Mallorca, volvió al fútbol profesional un año después de haber anunciado su retiro por motivos religiosos
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Palma de Mallorca. - A las 12 del mediodía, el sol no perdona en las islas Baleares. Sin embargo, en Son Bibiloni, el campo de entrenamiento del Real Club Deportivo Mallorca, los jugadores corren como si la temperatura fuera óptima.
Entre ellos, Carlos Lechuga Roa, el arquero argentino conocido por haber atajado penales en el partido contra inglaterra, en el último mundial, Francia 98, dando a la Argentina la posibilidad de pasar a los cuartos de final. Pero famoso también porque hace un año sorprendió a la prensa del mundo cuando declaró que se retiraba del futbol por motivos religiosos.
Tenía treinta años, un contrato por dos millones de dólares por temporada con el Mallorca, y la posibilidad de pasar al Manchester United por 10 millones.
Tras catorce meses de ausencia, después de haber vivido en su campo, en las sierras de Córdoba, Roa dio marcha atrás a esta decisión que había creído para siempre. El Mallorca, el club español donde se inició en Europa, y donde jugó durante dos temporadas, lo recibió con los brazos abiertos. No tuvo problema en sacar del cajón su contrato, que claudica el 30 de junio de 2002, y además aceptó la condición que le impuso el jugador: no jugar desde la hora de la puesta del sol del viernes hasta la de la puesta del sol del sábado. Ni siquiera una final.
En diálogo con LA NACION, y junto a su familia, alojada en un hotel 5 estrellas, Roa habla de fútbol, de su vida en Mallorca y de las razones que lo llevaron a estos cambios.
-Dos razones concretas por las que volviste al fútbol.
-La primera y principal fue que hablando con gente del Mallorca aceptaron respetarme el sábado.
-¿Ellos se comunicaron con vos, o vos con ellos?
-Hablé yo con ellos. Y en una conversación que tuvo mi representante, me dijo que no iba a haber ningún problema. Eso me facilitó las cosas. Ellos estaban interesados en mí, y ahora tengo que trabajar muy duro para poder responder en el momento que me toque jugar.
-¿Y la razón interna por la que decidiste volver?
-Por desafíos personales que no tienen que ver con el fútbol. Esperemos que el tiempo me demuestre que hice lo correcto. Pero eso solamente queda para mí, no es para comentarle a la gente.
-Por las cifras que se mueven ahora en el fútbol, tu contrato quedó...
-¿Suspendido?
-No, ¿un poco viejo?
-¡Demasiado, me parece!
-Tu contrato dice que para transferirte, ni hablar de menos de diez millones, pero los últimos números del fútbol son varias veces más altos.
-Eso no es prioridad. Estoy con el mismo contrato de hace dos años, cuando vine en 1998, pero creo que con la gente del club no va a haber problema. De todas maneras no es mi prioridad exigir nada. Primero tengo que jugar bien, y después, logicamente, hablar con ellos.
-¿Recuperaste el estado físico?
-Empecé a entrenarme en Mar del Plata, y cuando llegué ya estaba en buen estado. Me falta el trabajo normal de arco. Estoy un poco falto de distancia, pero eso lo lográs jugando partidos.
-¿Siguen llamándote por tu sobrenombre, Lechuga?
-Sí. Acá me conocen más como Lechuga que por mi verdadero nombre.
-¿Sos completamente vegetariano?
-Sí. Por una cuestión de principios religiosos y también de salud.
-¿Siempre fuiste adventista?
-No. Hace unos 13 años que soy adventista, quizá más.
-¿Cómo fue que te acercaste a esa religión?
-Por medio de mis padres. Es evidente que conocieron a una persona, y esa persona les habló de esta religión y prácticamente aceptamos todo sin ningún tipo de problema.
-¿En qué se basa?
-Nuestro credo, el mío y el de mi familia, se basa en lo que dice la palabra de Dios, la Biblia. Después, los fundamentos en sí consisten en guardar el sábado, el séptimo día, para reposo. Va desde la puesta de sol del viernes hasta la puesta del sol del sábado. El cuarto mandamiento de la ley de Dios lo dice así. Después hay otras cosas que tendríamos muchísimo para hablar.
-¿Cómo pasás el sábado?
-Es un día muy feliz. Me levanto temprano, con la familia, y me reúno con gente de mi misma fe. Estudiamos la Biblia, cantamos, disfrutamos del lugar donde vivimos, vamos a las montañas, a la naturaleza, compartimos un día muy agradable, muy lindo, en tranquilidad, en familia.
-¿Qué diferencia hay con la religión católica?
-Nos basamos en la palabra de Dios escrita, no en lo que dice un ser humano como nosotros. Nosotros no seguimos a ninguna persona. Esa es una diferencia. Hay muchas.
-¿Qué pensás de las cifras millonarias que se están barajando en el fútbol?
-Las cifras de los jugadores importantes, con trayectoria, son cada vez más altas. Se ha degenerado un poquito el mercado, pero bueno, creo que cada jugador tiene derecho a ganar la plata que pueda ganar, porque para eso trabaja.
-¿Qué importancia tiene para vos el dinero?
-Es evidente que es importante, porque si vos no tenés dinero no podés vivir, no podés hacer ciertas cosas, darte ciertos gustos. Pero en mi caso trato de tener los pies sobre la tierra, pensar mucho, y que el dinero no sea la prioridad. Hay otros valores que para mí son muy importantes... si bien el dinero está en esos valores también, porque ya te digo: para vivir tenés que comer... Tengo que mantener a mi familia. Pero no es la única prioridad. Simplemente, yo soy muy feliz con mi familia, y además disfruto de lo que el fútbol me da en este momento.
-Cuando decidiste retirarte, ¿ya tenías un futuro económico asegurado?
-Cuando tomé la decisión económicamente estaba bien. No tenía problemas. Pero no pasa por el dinero, si tenía mucho o no. Fue una decisión muy personal, mía y de mi familia, y estoy muy contento con esa decisión. Creo que no tengo por qué comentarle a la gente sobre mi vida personal. Soy una persona de poco hablar y, sobre todo de mi vida personal.
-En el transcurso de este tiempo en el que estuviste alejado del fútbol, te dedicaste a poner a punto tu nueva casa en Villa Soto, al norte de Córdoba. ¿Cómo era tu vida allá?
-Es un lugar de sierras, muy tranquilo. Estuvimos preparando la cabaña y el trabajo que se hizo es el normal de campo. Es muy sacrificado, muy duro, pero a mí y a mi familia nos enseñó muchas cosas.
-¿Te sentiste bien inmerso en esa soledad?
-Estuve bien. El periodismo lo respetó y no me vinieron a buscar. Además, si estoy con mi familia, con la gente que yo quiero, estoy feliz y contento. Eso no es estar solo, es estar bárbaro. Vivimos otras cosas que nos hicieron crecer.
-¿Por ejemplo?
-La falta de luz. Llegan las 7, 8 de la noche, y te tenés que ir a dormir; sentarte afuera y mirar las estrellas, ver las tormentas, ir a la montaña y mirar el paisaje; salir a andar a caballo por los cerros con mis hijas; bañarme en un río... Es decir, todas esas cosas. Tuve la oportunidad de conocer gente muy distinta también, muy humana, muy humilde, que te invita a su casa, al rancho, y te da lo poquito que tiene, tres huevos, un pan. Y eso, la pucha, mirá si no es importante. Todo esto más allá de poder guardar el sábado como yo quería.
-Antes de tu retiro, ¿se oponían a que guardes el sábado?
-Sí, era difícil, pero tampoco yo lo había planteado. Se ve que no era el momento. Entonces dejé todo.
-Lo habrás pensado bastante antes de decidirte...
-Pensé mucho en pros, contras y en las consecuencias también. Pero uno siempre tiene que probar las cosas en la vida y sobre todo saber que puede decidir por uno, y punto. Sin depender de nadie.
-¿Te gustaría jugar en la selección?
-Tengo la esperanza de estar en el equipo, pero por el momento lo veo no como lejano, sino difícil. Tengo que empezar acá y demostrar que estoy en buena forma, porque hace un año que no tengo ninguna actividad en el fútbol. Creo que en la medida que juegue bien, tendré más posibilidades de integrar la selección argentina, pero es muy apresurado todo esto ahora.
-¿Le tenés confianza al nuevo DT?
-El proceso que lleva hasta ahora Bielsa creo que es muy bueno. Tiene mucha personalidad. Es un tipo que tiene muy claro lo que hace, y muy laburador. Si está en la selección es por algo. Nadie hoy te regala nada.
-¿Qué pensás sobre el hecho de que hay tres arqueros argentinos en el Mallorca: además de vos, Leo Franco y Burgos?
-Y... sí, es algo medio insólito, insólito, porque... La verdad que es insólito. Pero creo que acá hay muchos argentinos porque dieron buenos resultados. Esperemos que aquel que le toque entrar en esta temporada, que empieza el 10 de este mes, lo haga muy bien y el que quede afuera aporte compañerismo y tra-te de que las cosas salgan bien.
-¿Te gustaría tener algún cargo político?
-(Se ríe.) No tengo ni la menor idea. Nunca me lo planteé. Hasta que no suceda, no sabría qué contestarte. Yo siempre digo que lo que a mí me hubiese gustado es dar a conocer la palabra de Dios. En este tiempo en que estuve alejado me di cuenta de que no es fácil y de que hay que estar preparado. Eso me gustaría. Hay que tener mucha fe, una preparación importante. Es algo que tengo pendiente, tratar de hablar más de las cosas de Dios y menos de fútbol, que es lo que me cuesta.
-¿Por qué?
-Porque en el ambiente en que estoy es difícil que te escuchen. La gente hoy, no se interesa tanto por las cosas de Dios, espirituales, y cuando hablás de Dios, de Jesús, o de ciertas cosas, te ponen una barrera.
-Como si estuvieras hablando de algo raro.
-Ajá. Pero bueno, creo que en algún momento voy a tener que hablar más y dar a conocer la palabra de Dios. Eso me gustaría mucho.
-Hablemos de los famosos penales que atajaste en el último mundial.
-¡Madre mía la presión que tenía! Había que ganar por penales sí o sí contra Inglaterra. Pero se dio. Nunca pude disfrutar realmente de lo que fue ese penal en el partido contra Inglaterra. Me hubiera gustado estar en la Argentina en ese momento, para ver cómo se vivió.
-Si tenés que atajar un penal tan importante como el de Inglaterra, ¿se lo pedís a Dios?
-¡Sí!, es verdad, no te miento. ¡Qué querés! Si yo nunca en mi vida había atajado un penal. Yo, en la Argentina jugué en Racing, y en Lanús. Habré atajado dos penales en 10 años de primera división. Y de repente vine acá, y después de Barcelona empecé a atajar penales. ¿Cómo puede ser? ¿Me entendés? Y bueno, hay que aprovechar el momento. Se dieron todas bien y hoy por hoy me llaman el atajador de penales.
-¿Con Maradona tenés alguna relación?
-No, en absoluto, para nada.
-¿Lo conocés?
-No, nunca tuve la oportunidad de conocerlo.
-¿Quién es para vos el mejor arquero del mundo?
-Rinat Dassaev, de la selección soviética. Te estoy hablando de hace más de 20 años. Y el ruso Lev Yashin. El arquero de la selección francesa actual, Fabien Barthés; de la selección inglesa, David Seaman; de la selección alemana, Oliver Kahn; de Dinamarca, Peter Schmeichel. Son todos arqueros reconocidos y que en Europa tienen un nivel excepcional. No creo que haya uno solo mejor del mundo. Y de la Argentina, Amadeo Carrizo, Agustín Cejas, Ubaldo Fillol...
-¿Hay algún equipo argentino para el que te gustaría jugar?
-No, ahora no, en absoluto. No pienso en absoluto en la Argentina en cuanto al fútbol. Ni me lo planteo. Estoy disfrutando del hecho de estar acá.
-Racing, tu primer equipo en tu carrera como profesional, te debe estar extrañando...
-Pobre Racing, los momentos difíciles por los que debe estar pasando. Racing fue mi primer equipo, mi primer partido, mi primer sueldo. Significó muchísimas cosas para mí Racing. Tengo muy buenos recuerdos y también muy malos recuerdos, pero son más los buenos que los malos.
-¿Es compatible una vida religiosa, o dedicada a lo espiritual, con el hecho de trabajar en un mundo donde se mueven cifras millonarias?
-Creo que si vos mantenés firmes los principios de Dios y le pedís sabiduría para que puedas primero depender de El, y después ser una buena persona con tu prójimo, podés ser la persona más millonaria del mundo. Pero las grandes cantidades de dinero están manejadas por pocos. Si tuviéramos un buen corazón, no habría tanta pobreza. Lo que pasa es que estamos siempre cuidando nuestros bolsillos.
-¿Vos también?
-A veces sí, ¿por qué no? Yo soy como cualquiera. No soy un santo. No soy más bueno que nadie. Quizá soy el peor de todos. La batalla del cristiano en la vida que tiene que llevar no es fácil. Eso no quiere decir que vos pienses igual que yo, pero por lo menos respetame, así como yo voy a respetar tu opinión, o la de cualquier persona.
No voy a decir: ¡huy, pero qué torrado! o ¡qué locos que son! Porque hay de ésos. Cuando uno es parte de una minoría enseguida te apuntan con el dedo. Yo creo que siempre hay que pensar, hay que investigar antes de ponerse a hablar de cualquiera, de mí, de vos. No somos quién para juzgar a nadie, si no tenemos la posibilidad de conocer a esa persona y que realmente te diga cómo es.
-¿Te han herido cosas que se dijeron de vos?
-Sí.. hay muchas cosas que se dijeron en este tiempo que dejé el fútbol. Yo las dejo... he tratado siempre de mantener la tranquilidad y no responder a ninguna. Lo que dijeron, lo dijeron, y yo lo dejo así.
Yo con mi vida no tengo que dar explicaciones a nadie, solamente a Dios, a mi esposa y a mis hijos. Después, hay gente que me quiere, gente que no me quiere... y yo... los respeto a todos por igual.
Silvia Roa: "Trato de sacar lo mejor de cada cosa"
Carlos y Silvia Roa se conocieron en San Vicente, Santa Fe. Silvia manejaba la sucursal de una panadería, donde Carlos iba a comprar facturas. El tenía 17. Ella 20, y al principio, ni lo miraba. "El me decía que era futbolista, y yo le contestaba: vos no hacés nada."
En Palma de Mallorca llevan una vida muy tranquila. "A Carlos le gusta estar en su casa. No va a la playa ni sale demasiado. A mí, en cambio, me gusta pasear, conocer lugares nuevos. Me sé todo del espectáculo (se ríe), porque me hubiese gustado ser cantante o actriz." Tiene también otros intereses: saca fotos (tiene 2400 fotos de los partidos guardadas prolijamente en álbumes), estudió decoración de interiores, diseñó ropa. "En la carrera del futbolista, la que se perjudica un poco es la mujer, porque a lo mejor te gusta una carrera, o quisieras tener una tienda, o hacer cosas. Pero claro, ellos están de un lado a otro y no podés dejarlos de lado. A ellos les gusta cuando tienen su tiempo libre que estés con ellos. Digo ellos porque la mayoría de los futbolistas son iguales.
"Para mí, el casamiento es para toda la vida; siempre tenés que ceder un poco y conocer los defectos de la otra persona para aceptarlos."
En cuanto a la vida en Córdoba, "a él siempre le gustó el campo. Este año me dediqué a ver la naturaleza. Como la vida se pasa, soy una persona que trata de sacar lo mejor de cada cosa. Fue un gran cambio, llevábamos 7 años viviendo en la ciudad. Fue un poco raro al principio, pero empecé a aprovechar las noches llenas de estrellas, y a sentir la brisa. Conocí también a los vecinos, gente muy humilde. Tomaba mate con ellos, comía tortas fritas y me interiorizaba sobre su situación. Pensar que se les escape una vaca es lo más importante que les pasó en el día. Ni se imaginan lo que es la vida en la ciudad."



