CASTINGS DEL PURGATORIO AL CIELO
Actores no sólo principiantes, aspirantes a modelos y a estrellas del cine o sólo a aparecer medio minuto en un aviso publicitario deben someterse a pruebas casi siempre agotadoras y frustrantes. Para conseguir trabajo en el mundo del espectáculo, lo primero es aprender a formar fila
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Yo de los castings estoy hasta la coronilla. Estoy cansada de perder todo un día por una prueba de cinco minutos. Es muy deprimente, pero tengo que presentarme, porque no tengo trabajo", dice una actriz mayor, apoyada en la pared de un angosto pasillo, acompañada de otros actores, mientras espera que una señorita de largas piernas anuncie su nombre para poder ingresar en un cuarto a realizar un casting. La traducción criolla de la palabra casting es algo así como eligiendo el elenco y forma parte del vocabulario de cualquier equipo de filmación o grabación que esté dando los primeros pasos en el armado de un programa de televisión, de un corto publicitario o de una película. Es una especie de examen de actuación que los actores tienen que aprobar para llegar a ser, por ejemplo, quien maneje el auto último modelo en una pu- blicidad de una reconocida marca automotriz, la nueva cara de la telenovela de la tarde o el amigo de un galán de renombre en un largometraje.
Los castings comenzaron a hacerse conocer en los Estados Unidos a partir de la década del 40, mediante las masivas audiciones que se realizaban en los teatros de la calle Broadway de Nueva York, en busca de conformar los numerosos elencos de obras teatrales y musicales. Más adelante, el mercado publicitario y televisivo también encontró los beneficios de elegir a sus nuevos modelos y actores por medio de un casting.
A los productores y canales de televisión les sirven para buscar nuevas estrellas, a los directores para conocer a sus actores e ir madurando la puesta final, a algunos empresarios para ganar dinero y a los actores como una prueba que puede convertirse en una fuente de trabajo. Entonces comenzaron a surgir productoras dedicadas exclusivamente a organizar y grabar en video las pruebas actorales, agencias de representantes con el objetivo de informar a los actores sobre las diferentes convocatorias y departamentos de casting dentro de los canales de televisión y estudios de cine.
En nuestro país, los actores, modelos y estudiantes de teatro que buscan trabajo viven de casting en casting. Recorren diferentes productoras y canales de televisión tratando de lucir, en muy pocos minutos, todo su potencial actoral con el fin de convencer que son la persona indicada para encarnar al personaje que se está requiriendo. Pero la mayoría se queja de las modalidades en que se desarrollan estas pruebas.
"No puede ser que en cada casting tengamos que esperar horas para pasar a actuar ante una persona que no sabe casi nada de dirección de actores", dice una actriz con más de 30 años de profesión. Los que realizan las pruebas actorales, por lo general, son productores, asistentes de directores, camarógrafos o paracaidistas que cayeron a hacer su propio negocio.
Para el actor Gerardo Bamonde, que sufrió los mal tratos de los castings antes de llegar a trabajar en programas como Peor es nada o a protagonizar a Clotilde en Teleshow , el principal problema reside en que quienes los dirigen, muchas veces no tienen idea de lo que están buscando. "No saben cuáles son las características de la persona que tienen que encontrar, porque no se empapan bien con el guión del proyecto y no realizan una charla de trabajo con el director", dice. La mayoría de los actores argentinos consagrados que pertenecen a la camada que no iniciaron sus carreras mediante un casting coinciden en criticar cómo se realiza está práctica. "Por lo general, eligen por la cara, la simpatía y la voz. Parecen estar hechos más para buscar a un vendedor de autos que a un actor", dice Norman Briski. Desde su escuela de teatro jamás alienta a que sus alumnos asistan a este tipo de pruebas, pero cuando sus estudiantes lo tienen que hacer por una cuestión laboral o económica, decide apoyarlos plenamente. "Yo antes siempre les aclaro que quedar entre lo elegidos es más una cuestión de azar que de nivel", cuenta Briski.
Las personas que asisten a los castings pueden tardar años hasta conseguir un trabajo en una publicidad o una pequeña participación en un programa. Pasan meses sólo protagonizando esperas interminables, soportando tratos pocos profesionales y gastando dinero en viáticos. "Encontrás gente muy angustiada que, por ejemplo, cuando se tiene que presentar ante la cámara de video empieza a contarte, casi llorando, que va a todos los castings y no consigue nada, que está muy mal económicamente y que necesita que la elijas", cuenta Betina Masarino, directora del área de casting Editariun de la productora La Tierra.
Las estructuras, los protagonistas y las metodologías de los castings difieren de acuerdo con el área en que se realicen: publicidad, televisión o cine. Los castings de publicidad parecen realizarse en cámara rápida. Quienes los elaboran sostienen irónicamente que trabajan en un tiempo donde todo lo solicitado es para ayer. "Te dan tan pocos minutos que casi nunca podés desarrollar bien un personaje ni dramatizar una situación", se queja Luis, acostumbrado a los tiempos de las clases de teatro, que toma desde hace más de 2 años. Gerardo Bamonde explica que en la mayoría de los castings de publicidad se busca una síntesis de expresión actoral muy restringida. "Apuntan a evaluar cómo sonreís, cómo hablás, cómo agarrás el producto por publicitar", dice.
A las productoras encargadas de realizar la selección de actores y que son contratadas por los equipos que van a filmar un comercial se las conoce dentro del mercado como castineras . "Las productoras que realizan los castings son las primeras en reconocer la paciencia y entrega de los actores, pero el pasillo donde los hacen esperar sigue siendo de 48 centímetros, las sillas jamás aparecen y nunca un café o un churro", sostiene Norman Briski.
Las castineras reciben el guión y las características de los actores o modelos que se solicita para cada papel, y a partir de ahí arman la metodología que van a emplear para ese casting. Pueden realizarlo tomando un diálogo, una situación del guión o recreando una escena que esté relacionada con el tema de que trata la publicidad. Las grabaciones se hacen en pequeños sets equipados con varios reflectores, una cámara de video y un monitor. Por lo general, un grupo de tres personas trabaja en el armado y grabación de cada selección . Una de ellas se encarga de tomarles los datos a los candidatos que se presentan, otra de darle las pautas y guiarlos a lo largo de la prueba y la última de grabar la situación planteada.
Al finalizar el día de prueba, editan el material grabado, hacen una primera preselección y la entregan a las productoras con la finalidad que indiquen las personas que les interesan. Los elegidos vuelven a ser convocados a otro casting, mucho más largo y completo.
La elección final es una decisión compartida. Surge de una gran reunión protagonizada por representantes de la empresa del producto por publicitar, la agencia creativa, la productora de filmación y las castineras . "Nuestra opinión es muy valiosa, porque al haber estado presentes a lo largo de todo el casting, podemos captar ciertas características o actitudes del actor, que viendo sólo el video son muy difíciles de percibir", dice Lorena, una de las responsables de la productora de casting Editariun.
Las agencias de modelos juegan un papel muy importante en la realización de estas pruebas. Son las que proveen a las castineras de actores y modelos. Quienes quieren actuar en publicidad se acercan constantemente a algunas de las más de 30 que hay en el país a dejar currículum y fotos para formar parte de sus archivos. Establecen un acuerdo donde la agencia se queda con el 25% del sueldo que llegue a cobrar el actor por trabajar en cada publicidad que consiga gracias a ella.
Un teléfono, una computadora y una pequeña oficina son las principales herramientas del negocio de las agencias. Los actores, su materia prima. Ante cada pedido, buscan en sus archivos y llaman al candidato. Le cuentan de qué se trata el casting y le dan la dirección y el horario.
Una de las principales quejas contra las agencias es que envían a las pruebas de selección a muchos actores y modelos que no cumplen con el target pedido. "Ellos se tiran el lance. Total, no pierden nada, pero el problema es que así los castings se llenan de gente y se hacen larguísimos", cuenta Norma Arman. Además, los que acuden se suelen quedar con la duda de para qué los llamaron, si no daban para nada con el phisique du rol . Estas dudas se suelen convertir en certezas cuando la publicidad sale al aire y el actor que no fue elegido observa que la persona que realiza el papel para el cual lo habían convocado tiene 10 años más y es mucho más baja que él.
Para otros actores el problema obedece principalmente a que las agencias no dividen bien sus archivos en diferentes categorías físicas y tampoco se preocupan por renovarlos. Aseguran que las agencias no pueden saber si un actor de su staff tiene 30 años, pero aparenta 40, si está usando el pelo largo o rapado, o si engordó 20 kilos.
La mayoría de los perjudicados piensa que la escena sería muy diferente si se les pagara por participar en cada casting. Sostienen que así dejarían de jugar con su tiempo y serían más serios y profesionales. "Por lo menos que nos den unos pesos para los viáticos y para comprar algo de comer mientras esperamos", afirma Amanda, cansada de gastar un promedio de 4 pesos en colectivos y comidas, cada vez que asiste a uno. Los castings de la televisión argentina son un fenómeno bastante masivo. Cada vez que un canal anuncia la realización de una selección para el elenco de un programa, cientos de actores, estudiantes de teatro, jóvenes modelos, amas de casas aburridas de ser sólo espectadoras y adolescentes sin trabajo se presentan con la esperanza de ser la nueva cara de la televisión.
Durante los días en que se hace la selección, la fisonomía del barrio en que se encuentra el canal convocante cambia de manera abrupta. Largas filas de personas se instalan en las veredas, calles y entradas de edificios. Los bares se llenan de clientes desconocidos y ansiosos. Los quioscos no paran de vender cigarrillos, gaseosas, sándwiches, lapiceras. Los aspirantes a ser parte de la televisión argentina comparten varias horas de espera en la calle antes de poder ingresar en el canal. Matan el tiempo conversando sobre cómo será la prueba actoral, imaginándose protagonistas del futuro programa, comparando currículum, pidiendo autógrafos a actores famosos...
Muchos aspirantes acceden a las pruebas por medio de sus representantes. A diferencia de las agencias de modelos, los representantes se encargan de salir a buscar trabajo a los actores, de promocionarlos y de conseguirles el mejor sueldo por cada actuación que realizan. Por su labor se quedan con un 10% del total de las ganancias del actor.
Pero no todos pueden conseguir un representante. Para tenerlo tienen que cumplir, por lo menos, con alguno de los siguientes requisitos: estar bien formado actoralmente, tener cierta experiencia en televisión, cine o teatro.
La palabra final sobre si una persona seleccionada en un casting está en condiciones de formar parte del elenco de un programa corre por cuenta del gerente de programación. "La elección de un actor tiene que ver en un 50 por ciento con su imagen y el otro 50 con su talento actoral", asevera un viejo productor de televisión.
Ulises di Roma tiene 24 años, casi 2 metros de altura y 5 años de estudio actoral. Empezó en el Centro Cultural Ricardo Rojas y después realizó varios talleres con actores conocidos. También estudió canto y baile. Actuó en La lección de anatomía y en los musicales de Pepito Cibrián. Cada vez que su representante lo llama para algún casting en un canal, duda sobre si debe asistir o no. "Hay mucho manoseo en la TV. A varios actores nos pasó de dejar nuestros currículum y después ir otro día y encontrarlos todos desparramados por el piso", dice Di Roma.
Sin embargo, casi siempre termina presentándose, porque es la única forma que tiene para conseguir trabajo. Como otros actores, intenta sacar algo positivo de cada una de las pruebas. "Me sirven para ir conociendo cómo trabaja cada canal e ir acostumbrándome al ritmo de la televisión", afirma.
Desde hace unos años, ciertos canales decidieron crear departamentos de casting con el objetivo de organizar mejor las selecciones de actores. En 1994, Telefé abrió su nuevo departamento, presidido por el actor Alberto Fernández de Rosa. Su primera tarea fue reunir todos los currículum que se amontonaban en las oficinas del canal, llamar a esos actores y realizarles un casting para empezar a formar un selecto archivo. Actualmente cuenta con un archivo en video de más de 400 actores, al cual acuden constantemente los productores del canal para conseguir los personajes secundarios y extras que requieren sus programas.
Un promedio de 8 personas por semana se acerca a dejar sus currículum. Por otra parte, el departamento se encarga de realizar los castings que necesiten los programas producidos por el canal. El último fue para la segunda versión de la tira Chiquititas. Asistieron más de 3000 personas y se desarrolló a lo largo de 3 meses.
"A mí me interesa que el actor sea recibido por un par y que sea tratado como un artista profesional", afirma Alberto Fernández de Rosa, que se encarga personalmente de realizar la prueba actoral. Muy seguido suele dramatizar junto a las personas que se presentan, con el fin de que éstas se sientan contenidas y bien guiadas. "Intento lograr que quien actúa tenga las tensiones del personaje y no las de su propia persona", sostiene.
Canal 9 durante la era Romay tuvo su departamento de casting, pero muchos afirman que nunca logró desarrollar de manera óptima su trabajo.
El último casting de Ricos y famosos fue una falta respeto. Hicieron esperar un montón de horas a la gente y después sólo les recibieron su currículum y no les tomaron ninguna prueba", recuerda Ileana Monti, representante de actores.
Los nuevos directores del canal quieren cambiar la imagen. Están realizando castings para encontrar figuras jóvenes. Durante agosto, hicieron uno muy completo, al mejor estilo de las grandes producciones musicales. Buscaron 5 actores que supieran cantar, bailar y tocar un instrumento para un próximo programa llamado Bandidos . Las 500 personas que se presentaron tuvieron que hacer una prueba dentro de cada una de estas áreas ante distintos profesionales.
Las pruebas fueron organizadas en días diferentes para que no se juntara mucha gente. "Cuantas más herramientas y comodidades le demos al actor, más podrán brindarnos lo mejor de ellos", dice Daniel Ditter, productor ejecutivo de la futura tira.
Canal 13 durante años gozó de un departamento de casting que fue conducido por el talentoso director de teatro Alberto Ure. Dejó de funcionar hace unos meses, porque el canal ya no produce programas que incluyan a una gran cantidad de actores. Sus directivos apostaron a trabajar con productoras independientes -como Polka, de Adrián Suar- y parecen no haberse equivocado.
La llegada de las productoras independientes a la televisión abierta provocó un gran cambio en la forma de trabajar de los canales. La mayoría decidió disminuir las producciones propias y comenzó a comprar programas realizados fuera de las estructuras de la televisión. De esta manera disminuyeron en gran cantidad los castings hechos dentro de los estudios de los canales.
La Asociación Argentina de Actores (AAA) recibe constantemente quejas de sus afiliados sobre las modalidades en que se desarrollan las pruebas. La secretaria gremial de esta institución admite que los castings son un tema complejo. "Es una instancia donde nosotros no podemos representar legalmente a los actores, porque todavía no se concretó una relación laboral con la productora o el canal", explica Horacio Cacciabue, gerente de Relaciones Gremiales. Por lo tanto, la AAA sólo puede transmitir las quejas de los actores.
La AAA está estudiando la manera de revertir la difícil secuencia que deben protagonizar los actores para ejercer su profesión. Actualmente están trabajando en la confección de un marco legal que les permita crear un archivo propio de actores. "Si lográramos -sostiene Horacio Cacciabue- armar uno de los más completos del mercado, los canales y las productoras tendrían que recurrir a nosotros y los actores accederían a las fuentes de trabajo sin necesidad de las castineras ." Por el momento, las personas que se presentan a los castings siguen contra la espada y la pared. "Mi principal temor es que me convierta en un excelente actor, pero de casting, nada más", he ahí un chiste que circula como moneda común entre los jóvenes estudiantes de teatro.
Todo a medida
Todo a medida
El mercado del casting, también, dio lugar a que se formaran en el país varias empresas. Casting Group es una de las primeras. Desde hace 13 años trabaja para los canales, productoras y agencias de publicidad.
Por sus oficinas, ubicadas en una antigua casa del barrio de Palermo, desfilan constantemente actores, chicas bonitas, madres con sus hijos, fotógrafos y productores. Los directores de Casting Group ostentan con orgullo poseer un archivo de más de 25.000 personas.
Los denominados pedidos muy particulares siempre pueden llegar: karatecas profesionales de pelo largo, gordos de más de 2 metros que sepan malabarismo... "Para los casos en que es difícil conseguir el tipo de persona que nos piden, contamos con un equipo que sale a la calle con cámaras de video a encontrarlas sí o sí en algún rincón del país", asegura Nancy De Elío, directora de Casting.





