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Hay historias con finales felices. Y, en estos tiempos que corren, esas historias gratifican de especial manera. "Érase una vez…", podríamos comenzar esta novela, más concretamente en 2011, cuando una joven aspirante a actriz, de no más de 20 años, llamada India, fue a unas reuniones, en teoría inspiracionales, junto con su madre, la actriz Catherine Oxenberg, famosa en los 80 por su participación en Dinastía (en la piel de Amanda Carrington, la hija de Joan Collins). Catherine, hija de la princesa Isabel de Yugoslavia (quien tiene lazos familiares con miembros de diversas familias reales europeas, como la británica y la española), desde un primer momento, se mostró reticente con los métodos y reglas de ese grupo que, con los años, se supo que era NXIVM, la secta liderada por Keith Raniere, su oscuro líder. Raniere fue detenido el 25 de marzo de 2018, en Puerto Vallarta. Con su detención y posterior juicio, que acabó en condena, en 2019, salieron a la luz algunas de las terribles prácticas de la secta. Entre ellas, el tráfico sexual.

LA CRUZADA DE UNA MADRE
Lo que al principio se convirtió en cierta desconfianza terminó siendo franca preocupación cuando llegaron a oídos de Catherine las atrocidades que hacía Keith Raniere entre sus adeptas. En su libro Cautiva: la cruzada de una madre para rescatar a su hija de una terrorífica secta, la actriz cuenta cómo fue recabando pruebas hasta lograr presentar una denuncia contra NXIVM. Su propósito siempre fue recuperar a su hija, quien se negaba a abandonar al líder de la secta. "Cuando me enteré de la verdad me volví loca", confiesa Catherine. "No me gustaba lo involucrada que estaba India con NXIVM, pero no tenía ni idea de lo que pasaba en realidad. Me abrió los ojos una chica que había escapado, se acercó a mí y me dijo que salvara a mi hija". En ese momento, Catherine se puso a estudiar la manera en la que operaba la secta: "Decían a las mujeres que entraban a formar parte de un grupo de empoderamiento femenino, y en realidad todas las prácticas del grupo, controlado por Keith Raniere, consistían en la decepción y la manipulación". Por no decir, el abuso del que luego se le acusó formalmente en los tribunales. "Luego descubrí que las marcaban y me horrorizó. Si no fuera suficientemente cruel lo que hacían con ellas, matarlas de hambre y amenazarlas con publicar sus imágenes desnudas para que reclutaran a más víctimas, encima las marcaban como ganado". Catherine luchó contra este horror y arriesgó su vida. Ella y Frank Parlato, ex publicista de NXIVM, recibieron amenazas de muerte. "Querían denunciarnos para que fuéramos a la cárcel. También nos avisaron de que no fuéramos a México porque contratarían a sicarios". Isabel de Yugoslavia estuvo al lado de su hija en todo momento, así como su hermana Christine, quien, tal vez inspirada por el ejemplo de Catherine, ahora mismo colabora con el FBI para visibilizar aún más las atrocidades cometidas por otro depredador, Jeffrey Epstein. Una vez que Catherine logró desenmascarar a Raniere, tuvo que librar otra batalla igualmente dura. Su hija India no quería saber nada de ella, porque seguía defendiendo a capa y espada al líder.
Su abuela viajó a Estados Unidos, desde Serbia, su lugar de residencia, para tratar de limar asperezas entre su hija y su nieta.

OTRA DESGRACIA
India trabajaba de mesera en un restaurante de Nueva York y el chef de este establecimiento era Patrick D’Ignazio. Él fue quien, finalmente, logró que India reconociera la labor de rescate llevada a cabo por su familia y accediera a reunirse con ellos. Todo parecía que iba por buen camino cuando la fatalidad volvió a cruzarse en la vida de Catherine: su casa de Malibú quedó devastada por culpa de los incendios de California. "Mucha gente me ofreció lugares donde quedarme… No tengo nada, sólo las ropas que llevo en una bolsa. No tengo ni idea de cómo lo voy a superar, pero estoy segura de que lo haré", reveló en Good Morning Britain. Lo hizo y su hija estuvo a su lado cuando más la necesitaba.
Hoy, India, según deja ver en sus redes sociales, vive una etapa plena y feliz. Además, el amor siguió su curso y, hace unos meses, anunció su compromiso con Patrick, con quien organiza su boda, una boda que le haga olvidar los sinsabores de la vida.


UNA NUEVA CRUZADA OXENBERG
Como mencionábamos antes, su tía Christine también quedó marcada por la dura experiencia de su sobrina. La escritora, conocedora de que hay menores involucradas en la trama, colabora con el FBI, porque ella es testigo de primera mano en el caso de Jeffrey Epstein. En los 90, Christine mantuvo una estrecha amistad con Ghislaine Maxwell, cómplice del multimillonario estadounidense y quien, además, presentó a Epstein con el príncipe Andrés de Inglaterra. Christine aseguró que en 1997 escuchó una conversación de Maxwell que cambió radicalmente su imagen de él y le hizo tomar distancia: "Nunca lo voy a olvidar. Todo espeluznante. Poco ortodoxo. Extraño. No podía creer que lo que estaba diciendo fuera real". Ahora, colaborando cree que pondrá su granito de arena para ayudar a las víctimas. "Nada curará el trauma. Estas mujeres quedan afectadas para toda su vida, pero al menos deberían recibir dinero", reveló. Sin dudas, estaba pensando en todas las víctimas inocentes de los depredadores sexuales y, sin duda, es muy consciente de que su sobrina India fue una de ellas.


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