Chicos (demasiado) fuertes: el cuerpo "marcado" como ideal prepúber

Lucas Bonilla, de 10 años, en medio de su rutina de Crossfit en el gimnasio BIGG
Lucas Bonilla, de 10 años, en medio de su rutina de Crossfit en el gimnasio BIGG Crédito: Patricio Pidal / AFV
Pediatras y deportólogos infantiles coinciden en que cada vez más padres consultan porque sus hijos quieren ir al gimnasio para ganar músculos, muchas veces con ejercicios aún no aptos para su edad
Sebastián A. Ríos
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24 de febrero de 2018  

Daniel Bonilla recuerda que fue durante un fin de semana que su hijo Lucas, por entonces de 7 años, empezó a quejarse de fuertes molestias y dolores estomacales. "Llamé a un amigo pediatra para que lo vea, y resultó que no se trataba de ningún problema estomacal como creíamos. Lo que tenía era una gran fatiga muscular en los abdominales por estar haciendo algo que no debía estar haciendo", cuenta Daniel, ingeniero platense de 40 años. ¿Qué era lo que no debía estar haciendo Lucas? Copiar en secreto a su papá, que hacía crossfit. En su precoz furor por el entrenamiento de alto impacto no solo recurría a elementos para hacer ejercicio disponibles en la casa, sino que se embarcaba en imitar challenges (desafíos) que veía en redes sociales, como el tratar de hacer 100 abdominales en un minuto. De ahí el dolor "estomacal"...

#StrongKids, chicos fuertes, es un hashtag en redes sociales que da cuenta de un fenómeno actualmente en auge: el de los chicos que, sin haber siquiera entrado en la adolescencia, buscan cuerpos marcados, aquellos que requieren duros esquemas de entrenamiento que no son compatibles con el momento de desarrollo que atraviesan sus cuerpos. Sucede que a donde miren se encuentran con un modelo corporal que tiene a la musculatura entre sus elementos centrales; allí está, por ejemplo, Neymar luciendo abdominales en la foto que se viralizó la semana pasada, o las inumerables campañas protagonizadas por un Ronaldo que tiende a exhibir su trabajado físico.

"Antes los chicos quizás miraban más a los actores o a los músicos como ídolos, pero hoy no hay dudas de que miran a los deportistas", asegura Verónica Yemal, de 38 años, mamá de Ezequiel, de 11, quien recientemente le dijo que quería ir al gimnasio (a lo que Verónica no accedió). "El otro día Ezequiel veía la gráfica de marcas de perfumes que tienen a deportistas mostrando su cuerpo y me decía: "Mirá cuando yo tenga esos abdominales o 'cuadraditos' como les dicen él y sus amigos", agregó Verónica.

Verónica Yemal no accedió a que Ezequiel vaya al gimnasio; negoció que descargue una app para hacer ejercicio
Verónica Yemal no accedió a que Ezequiel vaya al gimnasio; negoció que descargue una app para hacer ejercicio Crédito: Ricardo Pristupluk

Es que además de los futbolistas que cobran tanto dinero dentro de la cancha como en las publicidades en las que muestran sus abdominales están los chicos, los propios chicos que dentro de su mundo de redes sociales se muestran levantando pesas, haciendo abdominales y cualquier tipo de challenge físico capaz de poner al cuerpo en riesgo de lesión. Con el hashtag #strongkids es posible hallar a cc_starzz, de Austin, Texas, que con 8 años tiene 26.900 seguidores y, esta semana, su video levantando pesas suma casi 20.000 visualizaciones en Instagram; happyluma, por su parte, muestra como con 5 años levanta un peso de 17 kilos (el peso corporal promedio de un chico de esa edad es de 18 kilos).

"Creo que la búsqueda de los chicos de tener cuerpos marcados como los de los adultos va de la mano con otros aspectos de sus vidas que también se están adelantando -opinó la médica deportóloga Inés Benetti-. Hoy los chicos están siendo muy prematuros en muchas conductas, desde el consumo de sustancias, algo que se ve a edades muy tempranas, hasta esta búsqueda de marcar un cuerpo sin tener una educación respecto de las edades a las que está indicado hacer levantamiento de peso, algo que es muy riesgoso antes de la pubertad y que tiene un montón de efectos contraproducentes. Y que, además, predispone también a frustraciones".

Así como en la mayoría de estos casos nadie les ha dicho qué actividad física pueden y qué no hacer antes de entrar en la adolescencia, tampoco les han advertido que los músculos no se marcan si no hay testosterona dando vueltas por sus cuerpos. De ahí la frustración.

"Si no hay andrógenos, si no hay testosterona, no hay posibilidad biológica de aumentar la masa muscular. Por más que haga la rutina de ejercicios que haga, si un chico tiene 10 años no tiene posibilidad de hipertrofiar sus músculos, pues es recién al entrar en la adolescencia que tendrá esa posibilidad", explicó el médico pediatra y deportólogo Santiago Kweitel, que comentó que incluso a veces la búsqueda de un cuerpo más musculoso proviene de los propios padres de los prepúberes.

"Me pasa mucho en el consultorio que vienen padres y me dicen, por ejemplo, que su hijo juega al fútbol, de defensor central, y que lo ven muy flojito, que quieren que tenga más cuerpo, más lomo. Hoy hay muchas expectativas puestas en los chicos, muchos quieren tener un Messi, aun cuando es sabido que menos del 0,5% de los chicos que empiezan a jugar en inferiores llegan a primera", comentó Kweitel.

Ezequiel juega al tenis, al fútbol y al ping pong, y a sus rutinas de entrenamiento sumó algo de running con sus amigos del club, cuenta su mamá Verónica Yemal. Sin embargo, agregó Verónica, cuando le pidió empezar a ir al gimnasio la meta de esa nueva dosis de ejercicio no era con fines deportivos. "Él y sus amigos del club y del colegio se miran todo el tiempo al espejo los cuadraditos; están muy pendientes de eso, que si salen bien en la foto, si se ven o no se ven. Está muy heavy ese tema, al punto que con un par de mamás nos preocupamos y entonces decidimos consultar al pediatra"

El doctor Santiago Kweitel pesa a Ciro, que acudió a la consulta (junto a su papá) por cansancio al entrenar
El doctor Santiago Kweitel pesa a Ciro, que acudió a la consulta (junto a su papá) por cansancio al entrenar Crédito: Patricio Pidal / AFV

La consulta con el pediatra le permitió a Verónica despejar dudas y establecer el camino a seguir: "Con respecto al tema de que Ezequiel esté todo el tiempo cuidándose y mirándose, el pediatra me dijo que esté atenta a si se trata de un tema específico de él o es algo que está dando vuelta en su grupo de pares, que es lo que realmente pasa, con lo cual no debía preocuparme -contó Verónica-. De hecho, la respuesta que habitualmente escucho tanto de él como de sus compañeros es que a las chicas les gustan los chicos con cuadraditos".

¿Y el pedido de comenzar a ir al gimnasio a los 11 años? "El pediatra me recomendó que mejor espere hasta que cumpla los 18, a que haya completado su desarrollo. Por eso negocié con Ezequiel y le permití que descargue una aplicación en su celular para hacer ejercicios [que no implican levantamiento de peso ni aparatos]", respondió Verónica, y agregó: "El consejo del pediatra me generó inquietud y me llevó a averiguar qué tipo de ejercicios estaba haciendo Ezequiel en la media hora de físico que tiene como parte del entrenamiento de los deportes que practica, y que lo hace en un gimnasio. Averigué y confirmé que a su edad no le daban ejercicios con peso".

Consultas útiles

La consulta con el médico pediatra es, en situaciones como esta, fundamental para poder encauzar inquietudes de los chicos relacionadas con la actividad física. Inquietudes que a priori pueden parecer positivas -no hay dudas de que todos queremos evitar que los chicos caigan en el mal moderno más extendido: el sedentarismo-, pero que requieren que se evalúen ciertos factores antes de dar el sí al pedido de, por ejemplo, empezar a ir al gimnasio. Y para eso nadie mejor que el pediatra en una primera instancia, y en algunos casos el pediatra especializado en deportología.

A Daniel Bonilla, la consulta con el pediatra le permitió, primero, descubrir que en secreto su hijo Lucas llevaba a los 7 años un entrenamiento incompatible con su edad. Con el adecuado asesoramiento, Daniel fue capaz de encauzar la pasión por el deporte de Lucas, que hoy a los 10 además de jugar al rugby lleva adelante en forma complementaria una rutina de Crossfit adaptada a su edad y a sus necesidades físicas.

"Le tomó el gusto a la rutina que le hicieron en el gimnasio donde yo hago Crossfit, adaptada a su edad y a su cuerpo. Incluso ve cambios cuando juega al rugby, siente que tiene más potencia, más aire, que puede correr más rápido, que tiene más resistencia", contó Daniel, que explica que la actividad física la realiza siempre bajo control médico: "Va periódicamente al pediatra y al cardiólogo deportivo para hacerse chequeos cardiológicos. Y en el mismo gimnasio tienen un profesor que lo sigue y que se encarga de cuidar el tema de los pesos que levanta, que sean los adecuados para su edad".

Santiago López, por su parte, acudió a la consulta del pediatra especialista en deportología cuando notó que Ciro, de 12 años, se cansaba demasiado y que incluso alguna vez el cansancio derivaba en broncoespasmo. "Consultamos para ver cómo dosificar el tema del esfuerzo de Ciro, que sumaba la doble escolaridad con una práctica intensa de tenis -contó Santiago, de 45 años, también amante de ese deporte-. Ciro es un chico bastante explosivo, de mucha energía, y lo único que lo detiene es un agotamiento importante. Si es por él, siempre quiere un poco más. Ahora que está empezando a ver que el cuerpo se empieza a desarrollar, a veces hay que frenarlo: me ve haciendo flexiones y él quiere hacer, o levantar una mancuerna, pero aunque sabe que no puede uno a veces tiene que ponerle un límite".

La consulta con Santiago Kweitel, pediatra especialista en deportología, aportó herramientas para organizar los tiempos y los esfuerzos de Ciro. "Comer bien, dormir bien y hacer actividad, que puede ser física pero también psíquica, como en el colegio. Ese fue el punto de partida para organizar la actividad de Ciro, y es algo que él mismo vivió en carne propia ahora en verano, en que después de estar todo el día haciendo actividad física en el club, a la noche trasnochaba mirando el celular, y al día siguiente, si tenía un partido no rendía como él quería -dijo Santiago López-. Los consejos que nos aportó el pediatra nos permitieron ayudar a que Ciro sepa regular su energía y que siempre tenga un momento de descanso".

Músculos frente al espejo

La visita de padres cuyos hijos quieren "hacer fierros" para "marcar el cuerpo" hoy es cada vez más frecuente en el consultorio del pediatra, confirmó Sandra Godfrid, pediatra de Swiss Medical Center. "Muchos preadolescentes quieren asistir a los gimnasios para realizar musculación, y en ocasiones esta inquietud tiene que ver con la autopercepción del joven de escaso desarrollo muscular -explicó-. Pero en la mayor parte de los casos son niños que no llegaron a cumplir la última etapa de crecimiento físico. Y por lo tanto es conveniente aguardar a que el pediatra evalué mediante el examen clínico cuál es el momento adecuado".

Para la médica deportóloga Inés Benetti, el gimnasio no es el mejor lugar para que un chico despunte su gusto por la actividad física: "Los chicos se meten entre cuatro paredes, en gimnasios donde hay gente más grande, que tienen diferentes tipos de fines ahí adentro, y desde mi punto de vista eso no es conveniente para un chico de 11 o 12 años -opinó-. A esa edad deberían estar con sus pares haciendo juegos más recreativos, estimulando lo que se llama fases sensibles del crecimiento, con ejercicios como los de elongación que están indicados para que su organismo pueda desarrollarse en el momento en que están creciendo sus huesos".

Santiago Kweitel, por su parte, coincide en que el gimnasio no suele ser el lugar adecuado para un chico. "No lo encuentro como algo interesante el que un chico chiquito vaya al gimnasio: allí no están la camaradería, el trabajo en equipo y otros valores que sí se encuentra en un deporte. Porque un deporte es mucho más que tener músculos", explicó, para luego señalar que uno de los problemas cuando un chico asiste a un gimnasio suele ser la falta de un entrenador "que esté permanentemente mirando a ese chico para que no levante un peso que sea inadecuado o que haga un ejercicio con mala técnica, cosas que pueden provocar lesiones".

Ignacio Alzogaray, de Bigg Crossfit, coincide desde el otro lado de la vereda sobre la importancia de que los chicos estén cuidados dentro de los gimnasios. "En Bigg tenemos Crossfit para chicos pero solo admitimos a los que vienen con un background de gimnasia; no los tomamos si no están preparados o si no hacen un deporte. No queremos arrancar con chicos que recién empiezan porque no podemos darle todo el tiempo que necesitan -contó, y agregó que trabajan con chicos de 6 años en adelante-. La idea es que el entrenamiento sea mucho más lúdico que con los adultos, y trabajamos siempre sin peso, apuntando al fortalecimiento de la espalda y la parte media, para prepararlos para que en un futuro, cuando tengan una técnica bien pulida, puedan levantar peso".

Suplementos por todos lados

Otro de los aspectos cuestionables del deambular de los chicos en los gimnasios en busca de músculos es la inevitable exposición a la cada vez más ubicua publicidad (y presencia) de suplementos deportivos, de esos que se ofrecen para ganar músculos.

¿Cuándo empezamos a tomar "la papota"?, dice Kweitel que suelen preguntarle muchos chicos -apelando a la jerga del rugbier- apenas entrados en la adolescencia. "La consulta más frecuente de los chicos de 14 años en adelante, cuando empiezan a entrenar en el gimnasio, es qué tienen que tomar para estar más grandes y tener más lomo", comentó el pediatra, y agregó: "Tienen tan metido ese marketing que creen que les hace falta 'un ayudín' para llegar a algo".

Inés Benetti coincide: "Hoy la suplementación deportiva es algo que está siendo publicitado en forma masiva y agresiva, y muy tentadora para los chicos que se meten en un gimnasio donde hay físicoculturistas que no hacen ningún deporte de desplazamiento, que solo están mirándose al espejo para ver cuánto músculo forman".

Y no se trata solo de que los suplementos deportivos publicitados para ganar músculo no sirvan para ello (vale aclarar que no hay evidencias científicas a su favor), sino de lo lejos que el modelo de magia-lista-para-consumir que proponen se encuentre a años luz de lo que es el deporte y de lo que la práctica deportiva tiene para darles a los chicos en términos de valores, de compañerismo y de diversión. Mucho más que músculos, claro está.

Para no frenar el crecimiento

Cartílagos

  • A cuidar

Cuando los llamados cartílagos de crecimiento se cierran (entre los 15 y los 16 años) finaliza la fase principal de crecimiento, aun cuando haya un menor crecimiento en los años posteriores

  • Cierre precoz

El estímulo de compresión al levantar peso puede acelerar el cierre de esos cartílagos en forma precoz. Si eso ocurre, el chico tendrá una talla menor a la que su potencial genético lo predisponía

Producción de Lila Bendersky.

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