
:: Dupla poderosa en el mundo coctelero, la relación entre las bebidas alcohólicas y el glamoroso dióxido de carbono (esas adictivas burbujitas que están en la cerveza, en el espumante, en la sidra, en las gaseosas y en la soda) tiene larga data. Muchos de los cócteles clásicos aprovechan las burbujas para ganar textura y frescura a la vez: ahí está el elegante French 75 (gin, champagne, limón y azúcar, creado en 1915), también el tan de moda Gin Tonic. Del golpe de soda en el Mojito pasamos a la burbujeante espuma del Spritz, entre tantos ejemplos. Hoy, pandemia mediante, estos cócteles que recuperan las bondades del gas renuevan impulsos. Y lo hacen de la mano de proyectos independientes, aprovechando el formato de latas y botellas con tapa corona para dar vida así a una nueva generación de Ready To Drink: tragos listos para beber, servidos en copas con generoso hielo y, a lo sumo, una piel de cítrico que termine de redondear sus aromas.
Un buen ejemplo es Dill&Tonic, la flamante propuesta lanzada por la periodista y sommelier inglesa Sorrel Moseley-Williams y el cervecero Martín Westerdahl. "El año pasado me encargué de las bebidas en un evento y se me ocurrió hacer este gin & tonic más verde, con el aroma del eneldo. Luego Martín, un gran amigo, tuvo la idea de embotellarlo, y así nació la marca", cuenta Sorrel. El resultado es una combinación efectiva de gin macerado con eneldo, agua tónica y carbonatación forzada. "Usamos una llenadora contrapresión para lograr mantener toda esa carbonatación que creamos en el proceso; la bebida termina siendo, incluso, más efervescente que una gaseosa tradicional", explica Martín.
A Dill&Tonic se le suman muchos otros ejemplos. En San Paolo, la fantástica pizzería napolitana de Palermo de Maurizio de Rosa, están envasando una reversión de Spritz en botella de litro, elaborado con Aperol, prosecco importado de Italia y agua tónica. Del corazón andino de la Patagonia llegan las hermosas latas de Único Vermouth: un vermouth tonic con un toque de bitter de naranja; y un Negroni Sbagliato elaborado con espumante Alma Negra, vermouth Único y Campari. "Por ahora, son tiradas chicas", cuenta Carlo Puricelli, uno de los creadores de esta marca. "La idea es crecer de a poco; por el momento, el más exitoso es el vermouth tonic, que sacamos en latas de casi medio litro".

Dos bares, dos proyectos
Sin dudas, uno de los pioneros en ponerles gas a sus cócteles listos para beber fue el reconocido bartender Tato Giovannoni, con sus Enlatados Atlántico, esas mezclas nacidas en el corazón del bar Florería Atlántico. Aprovechando bebidas de elaboración propia (Tato produce gin, moscato y una línea de mixers), el porfolio abunda en cócteles gasificados, incluidos un Apóstoles Tónica y un Apóstoles Ginger (con ginger ale); también un gin tonic con Rosa Mosqueta, un Atlántico Spritz (Moscato, jarabe de membrillos y soda) y el Tónico del tano Bagley, con gin, Hesperidina, fernet y tónica Pulpo Blanco, entre otros. Y si estas latas marcaron el camino, el guante lo recogió, y de la mejor manera, Tres Monos, el pequeño pero muy influyente bar de Palermo. "Junto a los chicos de cervecería Dos Dingos acabamos de desarrollar la línea de cócteles con gas Tres Monos-Listo para Tomar. Las mezclas se elaboran en grandes tanques de 800 litros, luego se carbonatan y se embotellan. Por ahora tenemos un gin tonic, un Spritz y un Campari Tonic. Y el objetivo de la línea es ir mucho más allá de las fronteras del propio bar, para vender las botellas en todo el país. Queremos que sea algo popular y masivo", cuenta Sebastián Atienza, uno de los creadores de Tres Monos. La primera respuesta les da esperanza: en una breve preventa agotaron stock.
Dill&Tonic

Sin local a la calle, Dill&Tonic se distribuye hoy en un recorrido de muy buenos restaurantes y vinotecas, como Julia Restaurante, Gran Dabbang, Apu Nena, Citadino BA, Ajo Negro, El Imperfecto, Vino El Salvador, Vin Ami, L’espirit, Tegui y Alegra, entre otros.








