
Comando Prepu
De grupo teatral universitario en Tandil a trío obsequioso en Sorpresa y 1/2
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Los Prepu son tres actores felices de estar en televisión, pero con ganas, también, de volver al teatro. Hace cinco años empezaron con Tato Bores y ahora se ocupan de las secciones humorísticas del exitoso Sorpresa y 1/2 ; entre otras cosas, salen a entregar regalos con el Comando Sorpresa: "Es lindísimo trabajar de Papá Noel", dicen.
Hace poco volvieron muy entusiasmados de Tandil. Con un grupo de teatro universitario, que integraron a mediados de los años 80, repusieron El herrero y el diablo , de Juan Carlos Gené. "Nos encantó -dice Daniel Campomenosi, alias Daniel, el flaco y alto-. Fue como si nos hubieran dado una inyección. Vinimos con un embale terrible."
Es que, en cinco años, casi no han hecho teatro. Cuando los llamaron para trabajar con Tato, ellos creyeron que la popularidad de la televisión les iba a venir bien para apuntalar la carrera floja que estaban desarrollando en Buenos Aires. Después de Tato fue Reina, en ATC, con su programa infantil. Con Tato debían respetar guiones de otros; con Reina Reech, ellos escribían sus números y hacían los sketches en vivo. "Trabajábamos con cromaquit en vivo", no lo puede creer Pedro Sanzano, alias Pepo, el gordo. "Era tecnología del Mundial 78", agrega sin ironía.
Allí se soltaron. Los largaban y al aire. Hacían lo que querían. También participaron del espectáculo teatral de Reina Reech y vieron lo que significaba llenar un Astros tras otro, de a tres funciones por día. " Yeno, yeno, yeno ", dice Pepo. También supieron lo que significa participar de un programa que no ve nadie, como fue el caso de Si te reís perdés , un engendro humorístico que duró treinta días. "Estábamos grabando un sketch. Daniel estaba disfrazado de mina y Pacha de mago; todo muy patético -relata Pepo-. Ahí mismo nos dijeron que se terminaba el programa." "Yo no sabía -dice Sebastián Rosso, alias Pacha, el pelado- si me tenía que volver a casa vestido de mago."
Y llegó Sorpresa y 1/2 . De entrada les dieron libertad total y ellos se ocuparon, y se ocupan, de los guiones y de las puestas. Acostumbrados a armar sketches para teatro, que duraban una o dos temporadas, ahora tienen que armar varios por semana. La tevé devora ideas y eso los ponía mal. "Al principio, yo contaba cuántos sketches faltaban y cuántos teníamos que escribir -dice Pepo-. Eso me generaba una angustia feroz." "Nos hemos adaptado -sigue Daniel- y ya desde principio de año sabemos que tenemos que hacer tantos sketches, y los hacemos". "Creamos estructuras -completa Pepo- que permiten modificaciones y que van creciendo. Ahora es un trabajo más relajado."
"Cuando uno llega a la tevé piensa que va a tener toda la técnica a mano, pero no es así -detalla Pacha-. En tanto negocio, las limitaciones son feroces. Siempre hay que tratar de hacer todo más barato." Sin embargo, el éxito del programa les ha permitido contar con mayores presupuestos para producción.
Quizá porque Sorpresa y 1/2 anda muy bien, Los Prepu no se preocupan por el rating. "El primer año preguntábamos un poco, pero ahora no", dice Pacha. Tampoco se interesaban demasiado en la época de Reina Reech, cuando el rating era modesto. Dice Daniel: "Nadie se preocupaba. Decían: "Sacamos tres puntos y todos jua jua jua"".
Los Prepu no estaban acostumbrados al fracaso. Desde que se formaron en Tandil, a mediados de los años 80, se transformaron en un suceso regional. Los Prepucio, que así se llamaban, eran seis estudiantes universitarios -Pacha y Pepo, veterinaria; Daniel, geografía- con vocación teatral. Se presentaban en Tandil, Azul, Olavarría, Bahía Blanca, Necochea, entre otros lugares. "Llenábamos siempre -evoca Daniel-. Eramos los Rolling Stones. Nos iba bárbaro." En Tandil lograban colmar, todos los fines de semana, una sala de 200 localidades. "En Olavarría llenamos una sala con 1100 butacas -continúa-. Y eso lo habían conseguido, únicamente, la Camerata Bariloche y Les Luthiers. ¡Teníamos un agrande!" Fue en 1989 que decidieron dedicarse al teatro, y en 1991 rumbearon para Buenos Aires, la Meca. Pero nunca lograron reunir la cantidad de público que tenían en la provincia. De a poco, los fue ganando la televisión, un medio para el cual, de alguna manera, estaban preparados. "Nosotros éramos profesionales", dice Pacha. ¿Si sos medio hippie la televisión te devora? "Sí. Hay que ser profesionales. Y nosotros lo éramos, pero la televisión lo profundizó", sostiene. Cuando surgió la posibilidad de reponer El herrero y el diablo , a la semana ya se sabían los textos propios y los de los demás. "Es muy lindo trabajar sin el miedo de olvidarse las líneas -sigue Pacha-. Y ese oficio lo tenemos de la tele."
Los tres comparten el gusto por los mismos humoristas, como Roberto Fontanarrosa, Les Luthiers, Los Hermanos Marx, Mel Brooks o los uruguayos de Hupumorpo y Telecataplum : Almada, Espalter, D´Angelo, Redondo y demás. No hay unanimidad con Los Tres Chiflados o con Alberto Olmedo. "A mí Olmedo nunca me gustó -dice Pacha-, y después me di cuenta de la razón: sus códigos eran muy porteños, con esa cosa de rapidez y de alusiones sexuales. Me gustaban más los uruguayos, tenían un corte más provinciano."
Es casi milagroso, pero no parecen haber problemas de ego entre ellos. Dicen que se debe a que nacieron como un grupo de amigos y siguen siendo amigos; además, sostienen que siempre estuvo en claro que el objetivo era que trascendiera el grupo, no sus integrantes. "El que no lo entendió se tuvo que ir -apunta Daniel-. Y sigue siendo así. Nosotros hacemos terapia grupal, pero no se han planteado problemas por ese lado." De hecho, cuando Pacha participó en el programa Viva la patria , pidió que lo presentaran como Pacha Prepu.
Los Prepu eran cuatro, pero uno de ellos, el que ya no está, no tenía predisposición para pegar afiches, armar las salas o poner el cuerpo para lo que fuera. "Ese integrante no tenía el mismo espíritu que nosotros y le dijimos que no nos interesaba seguir con él", aclaran.
Según dicen, aún no se han saturado de la televisión. "Cuando dejemos de divertirnos, no seguiremos", asegura Daniel. No han tenido problemas de cartel y tampoco de plata. "El dinero nunca fue algo importante para el grupo -apunta Pacha-. El tema está muy hablado. Además, primero somos amigos. Y lo importante es el respeto." "Sí -dice Pepo-: el respeto a la plata." Los tres ríen y, hambrientos, se van a comer a la parrilla de siempre.






