Cómo es la marca que usa desechos reciclados, genera trabajo digno y dona parte de los ingresos
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"Estamos en una cultura que solía destacarse por su solidaridad y compañerismo y en donde hoy pocos tienen tiempo de ayudar. La rutina nos lleva a perseguir cuentas a pagar, en vez de luchar por nuestros sueños. Sin embargo, el número de consumidores que adquiere conciencia social crece exponencialmente. El problema es que, aunque muchos estén dispuestos a involucrarse en causas sociales, sus actividades diarias generan que sea difícil hallar la manera de hacerlo. Con nuestro emprendimiento, siento que hemos encontrado un camino para todos ellos".
Quien lo afirma es Santos Parsons, un emprendedor que, desde que tiene memoria, la idea del uso circular, ecologista y sustentable del consumo lo apasiona. Fue así como en el año 2015 creó LEAF Social, un emprendimiento que apunta a la construcción de un nuevo concepto para un nuevo mercado.
LEAF comenzó como una marca de calzado que pronto se transformó en un ecosistema, una red entre marcas y emprendedores de indumentaria, ávidos por trabajar con desechos reciclados. Con una modalidad de co-branding, algunos de sus productos se realizan a partir del caucho que desecha una fábrica de neumáticos, otros con banners publicitarios recuperados y todo ello se combina con materiales de primera calidad para lograr resultados óptimos.
El círculo, sin embargo, no concluye allí. El proceso de fabricación brinda posibilidades laborales y capacitaciones a personas que no tenían acceso a ello. Así mismo, fomenta a las economías regionales y destina el 50% de la utilidad de cada venta a la organización social TECHO, lo que hace que la marca sea un puente entre el consumidor, los productores y la OSFL (Organización sin fines de lucro). De esta manera, su misión no es únicamente ecológica, sino que apunta a erradicar la pobreza.

Entre sus calzados, llama la atención la edición Huellas, desarrollada junto a "Marcas que marcan", inspirada en tres historias reales de mujeres emprendedoras de distintos barrios humildes y estampada por emprendedores de la Villa 31. "Es una línea que nos conmueve y enorgullece especialmente", afirman.
Cada producto se entrega en eco bolsas reutilizables de lino y algodón y en cajas de cartón biodegradable impreso con tintas al agua, que pueden convertirse en macetas. Para completar el ecosistema, aquel consumidor que devuelva sus viejas zapatillas recibe un descuento para su próxima compra, mientras que la marca vuelve a reciclar la suela.
Valores claros
La misión detrás del emprendimiento siempre tuvo sus bases claras. Tanto a Santos como al resto de los miembros, los unía el profundo interés por generar impactos positivos en la sociedad a partir de la producción y el consumo. "En el pasado todos participamos en alguna acción solidara, voluntariado o hemos colaborado con alguna ONG. Sumado a esto, la separación de residuos y el cuidado del medio ambiente siempre fue un hábito insertado en nuestras rutinas", revelan. "En esta empresa cada uno de nosotros encontró un espacio en el cual compartir valores e ideales".
Para el equipo, la experiencia que algunos de sus miembros tuvieron en Europa también resultó fundamental: "Allí la sustentabilidad y el ciclo de reciclado es un hecho y está insertado en la cultura como un hábito cotidiano", afirman, "Aprendimos mucho de ellos, porque son consumidores conscientes y que tienen un especial cuidado por el medio ambiente, dos principios fundamentales que sumamos a nuestro trabajo".
Superar el espíritu prejuicioso
Para todo el equipo, una parte trascendental de LEAF Social es la de promover la reflexión en la sociedad. "Vivimos en un mundo acelerado, por eso invitamos a todos a hacer una pausa y observar qué está pasando", sugieren, "La moda es la segunda industria más contaminante del mundo. Y en un país en donde la vulnerabilidad socio-económica de las personas se acrecienta, muchos miran a su alrededor con un espíritu prejuicioso, comparándose o con el fin de competir. Sin embargo, muchos otros están tomando consciencia y desean ayudar sin saber cómo. Nuestra meta es tomar los problemas y traducirlos en desafíos para generar puentes".

Con una visión fuertemente emprendedora y un ojo por los negocios, Santo Parsons notó que las ONGs y Fundaciones hoy dependen de métodos quedados en el tiempo y poco efectivos para recaudar el dinero que necesitan para sus programas sociales. Año a año, estos organismos se debaten su futuro y deben priorizar proyectos, dejando así de lado un gran porcentaje para áreas sociales que también necesitan con urgencia de su colaboración.
"Las empresas que colaboran con donaciones y/o acciones especiales, lo hacen de manera temporal y como parte de su estrategia de marketing", revela Santos, "La idea de LEAF se focaliza en hacer las cosas de una manera distinta para priorizar el fin social. No se trata de una acción o campaña especial, o de donar un porcentaje, sino de destinar el margen principal de las ventas a los proyectos de organizaciones sociales".
Superar las dificultades
Para llevar a cabo el emprendimiento, LEAF obtuvo la ayuda de inversionistas privados. Gracias a ellos, llegaron a casi USD 100.000, una interesante cifra para el arranque. Hoy, desde su tienda online, facturan $ 50.000 por mes sólo en su línea de calzados. Sin embargo, y a pesar de contar con apoyo, grandes ideales y un éxito creciente, tuvieron que afrontar otras trabas que se transformaron en nuevos desafíos.
"Elegimos desarrollar productos en el rubro de la moda, por ser justamente la segunda industria más contaminante y queríamos demostrar que se pueden hacer las cosas de una manera distinta, preservando el medio ambiente y encontrando nuevos materiales reciclados que superan la calidad de los convencionales", explican.
"Sin embargo, cuando empezamos, no teníamos ningún diseñador de indumentaria en el equipo, por lo que nos insertamos en un mercado desconocido, lo que generó mucha prueba y error hasta encontrar socios de fábrica que cumplieran con nuestros estándares de calidad, en tiempo y forma. Por otro lado, la experimentación con materiales reciclados y el trabajo con talleres y pequeñas empresas en el interior del país demora los procesos de producción, el desarrollo de prototipos y las pruebas de calidad. Eso dificulta los tiempos de demanda".

Un cambio real es posible
Pero hoy, gracias a los años de experiencia y al aporte del Ministerio de Desarrollo Social del Gobierno, LEAF Social cuenta con una base de datos importante, todos contactos ávidos por incorporarse y que realizan productos de excelencia. Día a día, la empresa trabaja por insertarlos en los procesos de producción. Y en relación directa al rubro, han incorporado a personas especializadas en moda y que trabajan en la mejora continua a fin de optimar el diseño y sumar nuevos materiales reciclados.
"Estamos convencidos de que competir por el futuro significa pensar y actuar de maneras nuevas y no convencionales. Es posible que no vivamos durante cientos de años, pero los productos que parten de nuestra creatividad pueden dejar un legado por mucho tiempo después de que nos hayamos ido. Estamos logrando llevar adelante un nuevo concepto, un modelo de negocio único en el mundo y un gran desafío - sobre todo en este país - y lo estamos haciendo entre todos. Estamos convencidos de este sueño, creemos que un cambio real es posible y estamos demostrando que se puede", concluyen orgullosos.
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