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A medida que transcurren los años, muchas personas notan cambios en su capacidad para recordar nombres, fechas o incluso actividades cotidianas. Aunque ciertos olvidos pueden considerarse normales, los expertos advierten que es importante prestar atención a los signos de deterioro cognitivo. En este contexto, especialistas de la Clínica Mayo y del Hospital General de Massachusetts han compartido una serie de recomendaciones para proteger la memoria a partir de los 50 años.
La Clínica Mayo, reconocida institución médica en Estados Unidos, señaló que, aunque no existen certezas absolutas para evitar la pérdida de memoria o la demencia, sí es posible adoptar algunas acciones que podrían resultar beneficiosas. Parte del enfoque está en mantener el cerebro activo física y mentalmente a través de rutinas específicas.

“¿Perdiste las llaves del auto? ¿Olvidaste la lista de compras? ¿No podés recordar el nombre del entrenador que te gustó en el gimnasio? No eres el único. Todos nos olvidamos de algo de vez en cuando. Sin embargo, no hay que tomarse a la ligera la pérdida de memoria”, explicaron.
Los especialistas de la Clínica Mayo enumeraron siete consejos para fortalecer la memoria en la adultez mayor. Estas prácticas, indicaron, pueden incorporarse en la vida diaria sin necesidad de intervenciones médicas.

Además de los consejos anteriores, una investigación realizada por los Laboratorios de Atención Cerebral del Hospital General de Massachusetts y publicada por The New York Times, analizó 59 meta análisis para identificar factores que inciden en el riesgo de sufrir enfermedades cerebrales como accidentes cerebrovasculares, demencia o depresión en la adultez tardía.
Los seis factores con mayor impacto positivo en la salud cerebral fueron:

Stephanie Collier, directora de educación en la división de psiquiatría geriátrica del Hospital McLean, en Massachusetts, señaló que mejorar los hábitos cotidianos puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida de los adultos mayores.
“Si podés optimizar las piezas del estilo de vida o las piezas modificables, entonces tienes muchas más probabilidades de vivir sin discapacidades”, expresó la especialista.
Con base en estas recomendaciones, se concluye que la memoria puede preservarse y fortalecerse con medidas constantes y enfocadas. A través del ejercicio, la alimentación saludable, el descanso adecuado y una vida social activa, es posible reducir los riesgos asociados al deterioro cognitivo.




