Hierbas, vinos y fórmulas celosamente guardadas crean una de las bebidas más populares del mundo y aunque cada país tiene su especialidad, sus recetas siguen siendo un misterio. Aquí, dónde y cuándo nacieron
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Al igual que los vinos los aperitivos son un legado milenario y cada país tiene su receta. La palabra "aperitivo" viene del verbo latino "aperire" que quiere decir "abrir" y no solamente abrir el apetito sino sobre todo preparar, predisponer nuestro ánimo para disfrutar de una comida. No cualquier bebida cumple esta función, teniendo en cuenta los efectos que puede provocar el alcohol con el estómago vacío. En algunos países de Europa no es posible concebir un menú completo si falta la bebida que predisponga a dar inicio a la comida.
De la variedad de bebidas que históricamente se consumieron como aperitivos se fueron creando con el tiempo distintas combinaciones con nuevas fórmulas e ingredientes que sumaron muchas más opciones al catálogo tradicional. Por lo general, un buen aperitivo debe tener sabor a frutas que se caractericen por ser cítricas como mandarina, naranja, limón, kiwi, pomelo y uvas, debe ser poco dulce, más bien seco, suave y de baja graduación alcohólica.
En la línea de los alcohólicos, los aperitivos se clasifican en vermuts: que son bebidas aperitivas elaboradas en base a vino blanco macerado con algunas hierbas, fortificado con alcohol para lograr una graduación de entre 15 y 20 grados y endulzado con azúcar o almíbares, los más clásicos son el Cinzano y el Martini; y en bitters o amargos, que son aperitivos elaborados en base a hierbas y alcohol y su sabor es definitivamente amargo, los más conocidos son el Campari, el Fernet, el Cynar, el Dubonnet y el clásico Bitter Angostura.
<b>Un poco de historia</b>
El origen de los aperitivos se remonta a los comienzos de la civilización. En Egipto, Grecia y Roma los usaban con fines medicinales y se mencionaban en antiguos escritos. Los egipcios fueron unos de los primeros pueblos en fortificar el vino, le añadían ajenjo para estabilizarlo en épocas calurosas, mientras que los griegos y los romanos les agregaban tomillo, romero y mirto para reavivar a los que habían perdido el sabor. La idea de mezclar vinos con hierbas aromáticas continuó durante toda la Edad Media con fines medicinales.
Durante el siglo XVI en las comunidades monásticas de Europa, el consumo de aperitivos continuaba teniendo fines benéficos, ya que se usaban para cuidar la salud. En la corte real de Bavaria (hoy Alemania) los llamaron wermut "ajenjo" en alemán, uno de los ingredientes clave; después, ya de moda en la corte francesa, la palabra se transformó en vermouth. En las últimas décadas del siglo XVIII hubo en Europa un furor por crear nuevos aperitivos apelando a insólitas mezclas entre vinos, hierbas y otros componentes.
Este fenómeno abarcó el centro de Europa, el sur de Alemania, Suiza, Austria y el norte de Italia. Con el paso del tiempo su composición fue cambiando y el norte de Europa se convirtió en el centro de producción por excelencia por su capacidad de destilación y viñedos que ofrecen sus tierras. Por eso, aunque la palabra sea germana, todos los registros aseguran que los primeros vermouths fueron patentados en Italia, la verdadera cuna de los aperitivos.
Hace más de dos siglos su producción empezó a crecer y desarrollaron nuevas fórmulas. Los pioneros fueron los hermanos Carlos y Giovanni Cinzano, en 1816 el nieto de Giovanni abrió el primer local para vender vermouths, en 1840 Gaspare Campari y Alessandro Martini eran maestros licoristas en Turín y aplicaban estos conocimientos a los tragos que preparaban. Otra importante empresa italiana de la región del Piamonte que también se convirtió en universal es Martini y Rossi, fundada en 1847 después de años de experimentación.
En la primera mitad del siglo XIX, un grupo de emprendedores enólogos piamonteses iniciaron la elaboración a escala industrial de productos vitivinícolas destinados a conquistar el mercado internacional. Los pioneros, entre los que se encontraban Gancia, Martini y Cinzano, comenzaron a formar parte de la literatura, el mito y el imaginario colectivo, ya que sus bebidas evocaban lugares exóticos y encuentros memorables de brindis secretos y públicos.
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