Ya no alcanza con salir a comer afuera. Hoy, sentarse en la mesa también tiene que ser una experiencia. Food raves, kitchen parties y restaurantes pop up. un mundo de salidas foodies.
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Desde hace un tiempo, el ambiente gastronómico empezó a diversificarse: brotan comidas étnicas de remotos y desconocidos orígenes en cada esquina, proliferan los mercados orgánicos y las ferias gourmet, los caterings abandonan el canapé, y los cafés no se limitan al viejo y querido tostado. Pero, atención acá, no solo cambió lo que comemos, sino cómo lo comemos: ya no se trata de sentarnos en una mesa frente a un plato sino de vivir una experiencia a través de la comida. Así es como los foodies, hartos de las reglas del restó y del bistró, ahora quieren conocerse, divertirse, charlar. Y si es de comida, tanto mejor. Tomando la sartén por el mango, la comunidad gourmet abre nuevos escenarios a la medida de su gula.
<b> De fiesta: ¿vamos a una (Food) Rave? </b>
Suena mucho más descontrolado de lo que es, pero si ya pasaste los treinta, quizás sea la única rave que en realidad te tiente. Los ingredientes: propuestas originales y formato libre en lo que respecta a tiempos, espacios, comensales y comidas.
Aunque nacieron en San Francisco, las food raves no son festines explosivos, sino eventos más o menos masivos, más o menos clandestinos, para comensales que se reúnen en sótanos, jardines, casas o estacionamientos. En estas fiestas se forman grupos de lo más heterogéneo: cada uno contribuye con entusiasmo y alguna vianda, la comida funciona como vínculo, y la duración del evento es impredecible.
Bajo el lema "nos conocemos con gusto" (we meet with taste), el sitio oficial de Kitchen Party invita sin vueltas a conocer gente nueva, a través de buena comida y buenos tragos. Con fiestas en más de 443 ciudades, este proyecto comenzó de la mano de un grupo de amigos romanos, amantes de la buena mesa y con ganas de hacer sociales. ¿Resultado? Una web que conecta a los participantes-foodies-invitados en cualquier lugar del mundo. La idea es organizar cenas colectivas, sin límites geográficos ni gastronómicos. Podés registrarte en kitchenparty.org, postularte como anfitrión o asistir como invitado a alguna de las fechas programadas en cada ciudad. El menú y el sitio varían según la ocasión: cenas en casas, picnics en parques, tapas y drinks en un bar local. Pertenecer a la comunidad de Kitchen Party es gratuito, y cada encuentro se costea entre todos sus comensales. En Buenos Aires, el mes pasado, hubo una reunión con juegos de mesa, una dedicada a los clásicos norteamericanos, y otra autodenominada "misteriosa". Consultá el site: cada semana se suma una nueva opción.
En la misma línea, New Gusto brinda una propuesta similar pero orientada a los viajeros, conectando a comensales de todo el mundo: cualquiera puede proponerse como anfitrión y/o invitado a una comilona, en general hechas en casa y con menúes típicos regionales.
<b> Restaurantes <i> pop-up: </i> cuando menos te lo esperás </b>
Como las raves, los pop-up retoman el espíritu de los clubes de cenas europeos, donde quienes no podían permitirse comer afuera en épocas de recesión encontraban un buen consuelo. Hoy, son una tendencia que pisa fuerte.
Max’s Supper Club empezó con sede fija: el muy culturoso E spacio Juanele. Con el tiempo se transformó en un proyecto itinerante. Según explica Max Paarlberg, chef británico, su cocina "lleva a la mesa nuevos sabores inspirados por arte". Cada menú temático es un maridaje de cinco pasos con sus vinos y una consigna estética: desde "Ciencia ficción" hasta "Comida para niños", pasando por "Arte callejero".
Para saber dónde aterriza el próximo encuentro del Club, escribí a paarlbergmax@gmail.com o entrá al Facebook: Max’s SupperClub.
12 Servilletas nació como restaurant a puertas cerradas. Ahora, el chef Ernesto Oldenburg sale de gira una vez al mes y se anima a cocinar en lugares de lo más extraños. Las últimas citas fueron bien tentadoras: en el enorme galpón-taller del escultor local Ariel Villarreal (Gascón y Rivadavia), y en un Hotel Boutique de Palermo Hollywood, todavía en construcción. Fijate qué se viene en Facebook: 12-Servilletas.
Colectivo Félix tiene su trayectoria, literal y simbólicamente. Es que sus cocineros migran, con recetas basadas en la tradición latinoamericana, para vivir un perpetuo verano entre hemisferios: pasean por distintas ciudades de Estados Unidos durante julio y septiembre, en donde incorporan a chefs, aficionados y comensales del lugar, y vuelven a la Argentina con el calor para hacer lo mismo. Los vas a encontrar a partir de octubre, después de su temporada en la costa californiana. Chequeá su itinerario en colectivofelix.com
Otra buena versión del pop-up es la de Cocina Rodante Griega: Carolina Franco y Jristos Eleftheriadis llevan su cocina a pasear cada quince días, con un estilo griego vanguardista, y tratan de no repetirse nunca. Suelen actuar como "equipo visitante" en restaurantes con sede fija. Más info: cocinarodantegriega.blogspot.com
<b> De postre: delivery a contramano </b>
Las fundadoras de Fuudis, Anne y Marina, no son chefs, no son sommeliers, pero aseguran que saben conectarse, divertirse y crear noches inolvidables. Fuudis organiza recorridos temáticos por tres restaurantes de un mismo barrio, para degustar un plato en cada lugar: entrada, principal y postre. El tour dura cerca de tres horas y sale unos $200. Es regla intercambiar compañeros de mesa en los diferentes pasos para que la experiencia sea mucho más que comer. Más info: fuudis.com.
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