
Encontrá las guías de servicio con tips de los expertos sobre cómo actuar frente a problemas cotidianos: Adicciones, violencia, abuso, tecnología, depresión, suicidio, apuestas online, bullying, transtornos de la conducta alimentaria y más.

La obesidad y el sobrepeso son un problema en todo el mundo. Por ejemplo, de acuerdo al Ministerio de Salud de la Nación, más del 50% de la población en Argentina tiene exceso de peso. Este tema no solo representa una preocupación estética, sino que también plantea serios riesgos para la salud, y, de no abordarse a tiempo, puede derivar en complicaciones graves que afectan la calidad de vida. En este marco, un científico de la Universidad de Oxford propone un punto de vista novedoso para hacer frente a este desafío sanitario.
Entre los principales riesgos asociados al exceso de peso, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala a enfermedades como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial, las afecciones cardiovasculares e incluso algunos tipos de cáncer. Además, las implicaciones no se limitan al plano físico: el impacto en la salud mental también es significativo, lo que contribuye al desarrollo de ansiedad y depresión en muchas personas.
Frente a este panorama, se desarrollaron diversas estrategias para perder peso, adaptadas a las necesidades y objetivos individuales. Desde dietas bajas en carbohidratos y el ayuno intermitente hasta el conteo de calorías y los cambios en el estilo de vida, cada enfoque tiene ventajas y desafíos particulares. No obstante, una de las técnicas más comunes y accesibles es el control de la ingesta calórica diaria. La premisa es sencilla: consumir menos calorías de las que el cuerpo gasta lleva a una pérdida de peso.

El científico de Oxford Keith Frayn dedicó gran parte de su carrera al estudio del metabolismo, lo que ofrece un enfoque basado en la regulación energética. En su libro Metabolic Regulation, publicado en 1996, Frayn detalla cómo el equilibrio entre las calorías ingeridas y las quemadas determina el peso corporal. Este balance influye en funciones vitales como respirar, moverse y mantener la temperatura corporal, así como también regula la acumulación o pérdida de grasa según el consumo energético.
Frayn enfatiza que no todos los alimentos afectan al metabolismo de la misma manera. Por ejemplo, las frutas y verduras, gracias a su bajo contenido calórico y alto aporte de fibra, son especialmente recomendadas para generar saciedad.

En contraste, los alimentos ultra procesados presentan un desafío importante para mantener una dieta saludable. Suelen ser altos en calorías y pobres en nutrientes, lo que reduce la sensación de saciedad y aumenta el riesgo de consumir en exceso.
A su vez, el científico indica que la actividad física cumple un papel fundamental en este tipo de dietas. Esta acción ayuda a quemar calorías de manera directa, e incrementa la tasa metabólica en reposo, es decir, el número de calorías que el cuerpo quema incluso mientras está en descanso. Además, el ejercicio tiene un impacto positivo en la sensibilidad a la insulina, lo que permite un mejor aprovechamiento de la energía proveniente de los alimentos. Para Frayn, la clave está en encontrar una rutina de actividad que sea sostenible y disfrutable, ya que esto facilita su incorporación como parte de un estilo de vida saludable y equilibrado. Complementariamente a lo señalado por el experto, se recomienda consultar con un nutricionista en caso de necesitar llevar a cabo acciones para disminuir el exceso de peso ya que cada persona tiene sus propias necesidades.

Para quienes deseen incorporar más fibra en la dieta, es fundamental conocer los alimentos que aportan este nutriente esencial y comprender sus beneficios específicos para el organismo, de acuerdo al medio especializado Healthline, estas son las mejores opciones:




