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Algunos desayunos habituales de las personas pueden ser un alfajor con café o un jugo envasado con galletitas, por su practicidad en el consumo. Seleccionar alimentos que sean saludables y, a su vez, realmente ayuden al organismo en el desayuno, con la importancia que conlleva para la energía durante el día, resulta esencial.
“Cuando desayunamos alimentos ricos en azúcares simples y refinados, se eleva muy rápido el azúcar en sangre y así también se consume. Por lo tanto, se pasa de tener un pico de azúcar a no tener nada; toda esa energía que la persona tuvo en un primer momento, al rato, ya no está. Se siente cansada y tiene hambre otra vez”, explicó la nutricionista Estela Mazzei.

La sobrecarga de actividad que tiene el páncreas cuando consumimos ese desayuno “práctico” y excedido en azúcares al paso, es impactante. Y sobre todo a largo plazo. “El páncreas reacciona con una hiperinsulinemia -hormona que produce el páncreas para sacar el azúcar en sangre-. Pero llega un momento en que, si la persona no detiene o modifica este hábito, el páncreas se agota y se genera insulinoresistencia y, después de años, aparece la diabetes tipo 2, así como otras enfermedades crónicas. Por eso, los nutricionistas hacemos tanto foco en no llevar ese tipo de alimentación”, enfatizó.
Hay una serie de alimentos que los nutricionistas enfatizan que hay que eludir a toda costa. “Lo que se trata de evitar siempre en el desayuno es el exceso de azúcares simples, como por ejemplo, el azúcar de mesa o azúcares que provengan de almidones refinados o panificados blancos”, señaló Mazzei.
Se deben evitar alimentos ultraprocesados como:
Para reemplazar estos alimentos, se debe consumir desayunos ricos en proteínas y fibra, que van a dar más saciedad”, explicó la profesional.
Las proteínas de origen animal pueden ser huevos o lácteos descremados (queso, yogur, leche), y las de origen vegetal, cereales integrales como quinoa, avena, trigo sarraceno y frutos secos. La fibra, en tanto, se consigue en la fruta fresca. Cambiar un hábito no es sencillo, pero es posible. Se puede empezar modificando ciertos alimentos hasta lograr un desayuno beneficioso.
En este sentido, la especialista aconsejó:
De acuerdo al gusto personal, también se puede agregar al desayuno grasas saludables como frutos secos, palta, crema de maní o de almendras y aceite de oliva.

“El desayuno permite despertarnos, estar alerta y responder de manera más inteligente a los estímulos”, señaló Yael Hasbani, health coach, culinary coach y profesora de cocina natural, quien sugirió propuestas para un desayuno completo.
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