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La costumbre de congelar alimentos para utilizar más adelante es muy habitual en los hogares argentinos y, si bien es una opción muy práctica que evita salir a comprar de apuro antes de realizar una preparación, también conlleva algunos riesgos con determinados productos.
Debido a que es una técnica muy habitual, es importante considerar qué alimentos conservan sus propiedades y cuáles deberían estar lejos del freezer, porque pierden sus nutrientes o se puede alterar su correcta conservación.

La nutricionista española Blanca García-Orea advirtió que las bacterias y hongos propios de los alimentos, en muchos casos, dejan de existir cuando se congelan, pero en otros persisten en un estado de latencia, y aquí es importante saber cuáles son para tomar los recaudos necesarios.
Estos microorganismos pueden resultar inofensivos mientras el alimento se encuentra congelado, pero al volver a su estado natural, se pueden activar y es allí donde es preciso tener algunas precauciones para evitar inconvenientes sanitarios.
Una sugerencia importante a considerar es que si los alimentos no se descongelan correctamente o se almacenan durante demasiado tiempo, el riesgo de crecimiento bacteriano es mayor.
La interrupción en la cadena de frío es otro factor relevante cuando se deben descongelar los alimentos. Si por algún motivo se produce esta ruptura en el ciclo de frío, los alimentos se pueden descongelar parcialmente y así se favorece el desarrollo de bacterias dañinas.
También es importante saber cuál es el tiempo que puede estar congelado un alimento. En este punto, García Orea, señala los períodos para cada uno de ellos:


La temperatura perfecta para tener el freezer es -18°C y esto deja que se conserve bien las carnes y pescados. A menos de -24°C, los alimentos pierden texturas.
Por último, mantener las puertas cerradas para que se conserven frio los productos. Por otro lado, el freezer tendrá que estar limpio y ordenado, ya que no deben aparecer restos de comida ni líquidos derramados. En caso de guardar vegetales, deben estar limpios y separados en distintas bolsas.


