
Curitiba: Primer Mundo tropical
De pueblo de paso para los buscadores de oro, se convirtió en una ciudad modelo -que ostenta el nombre de Capital Ecológica-, con el índice de desempleo más bajo de todo Brasil. El mundo observa y sigue su ejemplo, en pos de emularlo
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CURITIBA, Brasil.– La sensación de extrañamiento es inevitable. Recorrer las calles de Curitiba hace que uno no sepa muy bien dónde está parado. Lejos de aquel pueblo de paso que servía de descanso a los buscadores de oro de otros tiempos, la capital del estado de Paraná, en Brasil, seduce hoy como una porción de Primer Mundo implantada en medio de América latina. Una ciudad que ve palpitar a su gente con la inconfundible pulsión del samba más tropical, mientras que ella misma parece latir al compás del más frío tecno berlinés.
Sin perder su color local pero calculada, estudiada y planificada al detalle como las más modernas ciudades europeas, Curitiba fue creciendo al ritmo de una proyección urbana atípica que la volvió referencia nacional e internacional de planeamiento y calidad de vida. Pero aquí todos lo tienen muy en claro: si este lugar sin demasiados atractivos naturales se convirtió hoy en una ciudad turística de calidad fue por decantación. Ante todo, fue pensada y desarrollada para el bienestar de sus habitantes: brasileños del Primer Mundo.
A fuerza de machete
La ciudad que alguna vez fue propuesta como capital del Mercosur nació oficialmente el 29 de marzo de 1693, pero ya había sido indígena y portuguesa desde principios del siglo XVII. Los primeros caminos y villas habían surgido a fuerza de machete empuñado por los exploradores que avanzaban en busca de oro. Los ganaderos que, allá por el 1700, transportaban sus reses entre Río Grande do Sul, São Paulo y Minas Gerais fueron quienes establecieron las primeras costumbres e incentivaron el comercio para que, a partir del siglo XIX, la inmigración masiva desde Europa hiciera el resto.
Sin embargo, su destino de tierra de paso no fue desafiado hasta 1970, cuando, durante la gestión del intendente Jaime Lerner, se plantearon las bases de lo que sería la nueva ciudad.
Dos ideas originales marcaron la diferencia: el trazado de un plan maestro, con dos arterias principales que la atravesarían en forma de cruz, y la creación de un proyecto de parques que servirían de contención natural del agua para evitar las inundaciones.
Treinta y cinco años después, las arterias principales son recorridas por modernos colectivos biarticulados, con vías exclusivas y novedosas terminales tubo, parte de un complejo sistema integrado que ya fue exportado a Nueva York. Y los inmensos treinta parques, ejemplos de paisajismo que se complementan con unas 350 plazas, le valieron a la ciudad el nombre de Capital Ecológica.
El resultado es un área verde de 52 m² por habitante, bastante mayor que los 16 m² recomendados como mínimo por las Naciones Unidas.
"Aquí hay en la población una importantísima conciencia ecológica –explica Cristiane França, coordinadora de promoción turística de la ciudad–. Y aunque lo tomemos como algo normal, la diferencia se nota cuando uno viaja a otras ciudades."
Y la diferencia es notable. Pocas son las urbes que, como Curitiba, cuentan con una Universidad Libre del Medio Ambiente: una verdadera usina de proyectos de economía sustentable y preservación del ecosistema. Gracias a ella, la creación de proyectos para crear conciencia ciudadana, respetar el medio ambiente y ayudar a los desposeídos es constante y, lo más atípico tratándose de América latina, estas iniciativas son apoyadas por la clase política y respetadas concienzudamente por la población.
Por ejemplo, hace ya años que en Curitiba fue puesto en marcha uno de los primeros proyectos de reciclaje de basura que, por medio de una campaña de concientización masiva, inculcó en la población la costumbre de separar los desechos en reciclables, orgánicos y no reciclables.
"En las casas, los parques y las calles hay tachos de basura separados, y la gente sabe claramente dónde tiene que tirar un vidrio, un papel o una manzana. Hasta hay gente que lava las cosas antes de tirarlas. Mi madre lo hace", confiesa riendo França.
"El éxito se debe básicamente a dos factores: el curitibano tiene mucha conciencia y no tira basura en la calle, pero también hay un mecanismo bien aceitado de recolección de basura, bien estructurado y que funciona de verdad", distingue.
Cambio Verde es otro proyecto por el cual un camión se acerca una vez por semana a un barrio alejado de la ciudad para entregar alimentos, juguetes (en Navidad) o material escolar (al comienzo de clases) a cambio de basura reciclable.
Con la campaña "Digitando el futuro" un aula itinerante recorre la ciudad enseñándole a la gente sin recursos a utilizar Internet. Luego, cualquiera puede acceder a una computadora con conexión gratuita en los Faróis do Saber: bibliotecas públicas con forma de faro de mar que funcionan en los 75 barrios de la ciudad.
Atracción urbana
Ser sucesivamente elegida mejor ciudad por medios especializados, tener una tasa de desempleo del ocho por ciento (una de las más bajas de todo Brasil) y aquello que los informes económicos llaman "fuerte diversificación productiva", "perfil dinámico" y "elevado patrón urbanístico", entre otros méritos, provocó un importante éxodo de habitantes de otras zonas de Brasil hacia Curitiba. "La gente que llegó pertenece básicamente a tres tipos de población –explica França–: empleados de empresas multinacionales, estudiantes del interior y aquellos que escucharon hablar de la ciudad y su estilo de vida".
Las multinacionales llegaron masivamente gracias a los incentivos fiscales y hoy ayudan a completar un total de 4240 fábricas. Con ellas se instalaron nuevos habitantes de perfil profesional y alto poder adquisitivo. La "invasión" de estudiantes se explica por la apertura de nuevas universidades; "teníamos sólo tres y ahora hay más de diez", detalla França. Y la atracción irresistible que genera la ciudad se debe, según la directora de Turismo, Juliana Vellozo Almeida Vosnika, a las diferencias. "Tenemos una colonización de etnias muy importante: alemanes, italianos, polacos, ucranianos, japoneses, árabes, rusos, holandeses, franceses, españoles y chinos, forman una mezcla de culturas y de razas que le da a Curitiba un perfil muy diferenciado del de otras ciudades de Brasil –explica–. Si bien es claro que la ciudad atrae a un gran número de personas que quieren venir a vivir, apostamos a aumentar el número de turistas."
Por lo pronto, Curitiba recibe 1.600.000 visitantes cada año, una cifra muy cercana a la de su población estable. "Nosotros decimos que recibimos cada año una nueva Curitiba", cuenta Vosnika.
En su carrera ascendente hacia el podio de las mejores ciudades del mundo, que incluyó una intensiva campaña de marketing, Curitiba se reveló como modelo de urbanismo para el resto de Brasil y luego para el mundo. En marzo de 2001, un informe de las Naciones Unidas la destacaba como la mejor capital de Brasil por el Indice de Condiciones de Vida. Y autoridades de Estados Unidos, Canadá, Francia, Rusia, Africa y América latina la visitan habitualmente para encontrar ejemplos concretos sobre cómo planificar desde la participación pública y el trabajo consciente a largo plazo, más que en las grandes inversiones de capital.
Hasta Francis Ford Coppola fue encandilado por Curitiba cuando la visitó en busca de locaciones para su próxima superproducción, Megalópolis. La ciudad donde transcurre la acción "no será futurista como la de los filmes de ciencia ficción, sino una ciudad en la que puedan resolverse los problemas elementales de la gente que la habita", adelantó el director durante su estada. Y concluyó que para él Curitiba era lo que imaginaba como la verdadera ciudad del futuro: "Una ciudad que se ocupa más de sus habitantes que de sus autos".
Para saber más:
www.cic-curitiba.com.ar
www.viaje.curitiba.pr.gov.br
Datos
- La capital del estado de Paraná nació a la sombra de las araucarias (pino Paraná), a las que debe su nombre del guaraní (curii, pino; tiba, reunión). Tiene una población total de 1.684.453 habitantes y su área metropolitana está comprendida por 75 barrios, 30 parques, 350 plazas y 120 kilómetros de ciclovías.
- En la actualidad, el perfil del turista que la visita es 95 por ciento nacional y 5 por ciento extranjero.
- Más allá de sus 30 parques y de sus barrios, caracterizados por sus portales y sus memoriales étnicos, algunos puntos turísticos son la Universidade Livre do Meio Ambiente, la Opera de Arame, el Jardim Botânico, el Museu Oscar Niemeyer y las peatonales Rua das Flores y Rua 24 Horas.
- Haciendo gala de una identidad urbana que mezcla hábilmente lo antiguo y lo nuevo, y con la preocupación constante por el medio ambiente, la ciudad industrial desplegada en un área total de 43 millones de metros cuadrados convive en perfecta armonía con el área de preservación ambiental.






