
Dejaron EE.UU. para siempre y compraron un pueblo abandonado en España: “No vamos a construir Disneyland”
El futuro complejo incluirá un hotel o albergue, casas para estadías temporarias, viviendas con contratos prolongados y espacios destinados a nómadas digitales
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Tras dejar Estados Unidos y mudarse a España, el empresario Jason Lee Beckwith y su esposa brasileña, Ana Cristina Machado, avanzan con un proyecto millonario para convertir el pueblo abandonado de Salto de Castro en un complejo turístico y residencial.
El reconocimiento que recibió la empresa detrás de Salto de Castro
La pareja adquirió el enclave, ubicado en la provincia de Zamora, por 310 mil euros (aproximadamente US$323 mil) a fines de 2024. En abril de 2026, el Ministerio de Industria y Turismo de España aprobó el plan y los propietarios comenzaron a buscar inversores para financiar la rehabilitación
Beckwith aseguró en una publicación de Facebook que la propuesta se aprobó después de un proceso de revisión. El anuncio abrió una nueva etapa centrada en conseguir el capital necesario para las obras.
El propietario busca aportes internacionales y analiza solicitar subsidios del gobierno español y de la Unión Europea, de acuerdo con The Economic Times.

La estimación inicial situó el desembolso para la reconstrucción entre €5 millones y €6 millones (aproximadamente entre US$5,9 millones y US$7,1 millones). Posteriormente, el cálculo ascendió a €7 millones (unos US$8,3 millones), según informó The New York Times.
La transformación del asentamiento en un complejo recreativo y residencial
La propuesta contempla la apertura de un hotel o albergue, viviendas de temporada, unidades destinadas a contratos prolongados y espacios para nómadas digitales. También prevé un restaurante, un centro de recepción y sectores para pícnics y parrillas.

La primera fase abarcará uno de los inmuebles principales, las primeras habitaciones, la pileta y la iglesia. Esta última conservará su función religiosa, aunque también podrá albergar bodas, conciertos y otros encuentros.
Beckwith pretende ofrecer alternativas para distintos presupuestos. El estadounidense señaló que habrá “algo para los bolsillos de todos” y anticipó que los habitantes de localidades cercanas podrán utilizar las áreas recreativas.
Cómo la pareja encontró el pueblo abandonado de España
El emprendedor trabajó durante años en una imprenta antes de abrir un establecimiento del tipo bed and breakfast en el condado de San Diego, California. Luego de vender ese negocio, comenzó junto con su esposa una búsqueda que incluyó propiedades en Palomar Mountain, Joshua Tree, Portugal y distintas regiones españolas.
Durante ese recorrido, evaluó la adquisición de viviendas construidas dentro de cuevas en Granada. Más tarde descubrió por internet el anuncio de Salto de Castro, que se ofrecía con todas sus construcciones y los terrenos circundantes.
Su esposa le propuso viajar para conocer el sitio y dimensionar el trabajo necesario. Tras recorrer las calles y observar las estructuras deterioradas, Beckwith decidió avanzar con la operación. “Aunque suene a loco, supe que ese era mi futuro”, explicó.
El origen hidroeléctrico del pueblo y las décadas de deterioro
La empresa Iberduero, actual Iberdrola, levantó Salto de Castro en 1946 para alojar a los trabajadores de la presa de Castro y a sus familias. El núcleo llegó a tener 44 casas, una hospedería para la que existía un proyecto aprobado de 14 habitaciones, una escuela, un bar, una iglesia, un antiguo cuartel de la Guardia Civil, instalaciones deportivas y una pileta.

Los últimos habitantes se marcharon en 1989, después de la automatización de la central y el traslado de sus empleados. El paso del tiempo y los actos de vandalismo afectaron los edificios hasta convertir el asentamiento, en palabras de su nuevo dueño, en una “ciudad en ruinas”.
Una familia había adquirido anteriormente la propiedad con la intención de impulsar un emprendimiento similar. Sin embargo, aquel intento quedó interrumpido por la crisis financiera de 2008.
Las restricciones ambientales que condicionan la rehabilitación
Salto de Castro se encuentra dentro del Parque Natural Arribes del Duero, un territorio protegido que también forma parte de la red Natura 2000 y de la reserva de la biosfera Meseta Ibérica. Por ese motivo, las intervenciones deberán cumplir normas urbanísticas y ambientales específicas.
El comprador afirmó que conservará el diseño original y descartó alterar la identidad del paisaje. “No vamos a construir Disneyland”, señaló al explicar el criterio previsto para los trabajos.
Actualmente, Beckwith y su esposa viven en un departamento en la ciudad de Zamora, aunque planean instalarse más adelante en el pueblo abandonado. El alcalde de Fonfría, Sergio López, consideró que la actividad recreativa constituye una de las alternativas más viables para recuperar la zona. Organizaciones ecologistas, en cambio, expresaron reparos por el posible impacto sobre el entorno protegido.
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