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Bienestar

Dejó su empleo en informática para hacer tortas; hoy cocina para Barbie, Tous y Tiffany

Jimena Barrionuevo
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21 de abril de 2020  • 00:22

Por alguna razón que hoy encuentra equivocada, Patricia Arribálzaga creyó y se aseguró con una serie de hechos que ella, que había estudiado Bellas Artes y que amaba el arte en todas sus formas, nunca podría vivir del arte. Entonces decidió dedicarse a la informática.

Trabajó desde muy joven en una empresa del rubro del grupo Pérez Companc y luego en Telecom en distintas áreas. "Era un trabajo que resolvía bastante bien y me gustaba moderadamente pero no era mi pasión". Por eso estudió pastelería en Buenos Aires y también tomó varios cursos de pastelería francesa en París y de sugarcraft en Londres, a modo de hobby. Gracias al trabajo de su marido, que es abogado, Patricia tuvo la oportunidad de viajar desde muy joven y conocer diferentes países del mundo. En ellos, aprovechaba para comprar infinidad de libros de pastelería que le permitieron desarrollar una parte autodidacta y experimental. Así fue que comenzó a crear sus propias recetas y combinaciones de sabores prestando muchísima atención a la decoración. Quizás, reflexionaba, era una forma de canalizar la parte artística que había relegado.

Mientras, su vida continuaba sin mayores sobresaltos. Se casó joven y, al poco tiempo, por el trabajo de su marido, se radicó en Barcelona, España. A los pocos meses quedó embarazada. Tenía entonces 37 años y el sueño de criar a su hija frente al mar, en un entorno apacible y con el beneficio de tener una ciudad culturalmente importante tan cerca como Barcelona. Eligieron Sitges para asentarse. "El lugar era de ensueño, pero me inquietaba pensar qué podría hacer laboralmente en un nuevo país, además de extrañar horrores mi familia y amigos. Mientras tanto, agradecía la oportunidad de tener tiempo para estar con mi hija recién nacida y me dediqué a hacer tortas y postres en casa que llevaba a las cenas o cumpleaños de los amigos que hicimos aquí. Cada vez que iba a una reunión o cena todos me pedían el teléfono para encargarme cosas y empecé a recibir muchísimos pedidos, hasta que me di cuenta de que eso podría ser una fuente de ingresos".

Tortas 24 x 7

Y, sin pensarlo demasiado, en 2002 montó un pequeño taller de repostería y desarrolló una página web donde mostraba su trabajo. Lo llamó Cakes Haute Couture (Pasteles de Alta Costura). "Creo que la vida tiene ideas muy originales y perfectas para hacernos ver el camino por el cual tenemos que ir. Siempre creí que demasiado análisis provoca parálisis y que hay que seguir las corazonadas, así que me lancé con este proyecto y así fue como empecé, al principio haciéndolo todo yo sola". No fue fácil, en los comienzos todo iba un poco lento pero nunca se desesperó ni quejó por tener que trabajar desde que amanecía hasta que anochecía, incluso los sábados y domingos o porque las cosas no sucedieran inmediatamente. "Creo que todo en la vida necesita un proceso de maduración, nunca se cosecha nada en la misma estación en que se siembra".

Por otro lado, a pesar de tanto trabajo y algunos tropiezos en el camino, Patricia siempre estuvo encantada de poder hacer algo que la hiciera realmente feliz. "Ahora veo que solo haciendo uno puede descubrir otros talentos y es el camino de la habilidad. También aprendí que la vida no es certidumbre. La única certeza que uno tiene es que siempre hay que seguir lo que dice tu corazón, comenzar y no dejar de andar, en el camino habrá fracasos y errores, son normales e inevitables, uno aprende y adquiere habilidad a través de los errores. Lo más importante en la vida es superar los miedos porque el miedo paraliza y lo frena todo, el miedo es la imaginación mal dirigida y si dirigimos bien nuestra imaginación podemos hacer cosas maravillosas".

Algunas de las creaciones de Patricia para el evento del 50° aniversario de la película Breakfast in Tiffany en la joyería Tiffany and Co. de Barcelona.
Algunas de las creaciones de Patricia para el evento del 50° aniversario de la película Breakfast in Tiffany en la joyería Tiffany and Co. de Barcelona.

Pasaron algunos años hasta que el balance del negocio comenzó a mostrar ganancias. Así pudo contratar ayuda y mudarse a un taller más grande. Casi en forma paralela aparecieron los clientes grandes y famosos, las bodas y los eventos majestuosos. Su filosofía resultaba atractiva para un público que veía con buenos ojos lo que una argentina estaba haciendo en España. Productos de primera calidad con ingredientes naturales, sin conservantes ni aditivos artificiales, en su mayoría de origen ecológico y de innovadores sabores, con una combinación de artesanía y originalidad en la decoración. "Así fue como empezaron a elegirme los mejores wedding planners, caterings, hoteles y marcas de lujo. Entre otros importantes eventos hice la torta del 50 aniversario de la muñeca Barbie para su mega fiesta en Europa; la torta y dulces para el 25 aniversario del oso Tous y también para el 50 aniversario de la película Breakfast in Tiffany en la joyería Tiffany & Co de Barcelona, además de una gran cantidad de bodas y fiestas de marcas de lujo y clientes influyentes".

Compartir para crecer

El interés por el detrás de escena de aquel fabuloso atelier que crecía a ritmo acelerado comenzó a ser cada vez mayor. Muchos querían aprender pastelería, sobre todo pastelería creativa y Patricia vio la oportunidad de abrir su propia escuela en Sitges, la primera de su tipo de España y de gran proyección internacional (que ya lleva formados más de 5 mil alumnos).

Hacia 2012 escribió su primer libro: Cupcakes, Cookies & Macarons de Alta Costura que se vendió en España, en Argentina, en muchos países de Latinoamérica y en Estados Unidos, fue un best seller inmediato, la primera edición se agotó en 3 días y no pararon de sucederse nuevas ediciones. Fue tal el impacto que Patricia fue invitada a presentarlo en Estados Unidos y fue entrevistada en la CNN y en Despierta América.

El éxito no se detuvo. Su segundo libro ganó el premio al mejor libro de pastelería de España de la Gourmand World Cookbook Awards (una suerte de Oscars de los libros de gastronomía de todo el mundo). Al papel le siguieron los cursos en línea con la creación de una plataforma de cursos online de pastelería de habla hispana con 20 cursos disponibles y en constante crecimiento.

"A veces mis alumnas me preguntan por qué revelo todas mis técnicas y secretos con lujo de detalles, y me dicen que debería protegerme de la competencia y reservar algunas cosas. La verdad es que creo que la competencia es incoherente y divide a las personas, empujar para ser los primeros de la fila es usar un sistema muy primitivo para cuidar de uno mismo. Competir es perpetuar el uso de la violencia en el mundo. Es mejor ser creativos, la creatividad es ilimitada y cuando somos creativos dejamos de ser supervivientes. La amabilidad, la generosidad y la cooperación traen muchos más beneficios y hace del mundo un lugar mejor donde vivir".

Mientras, en medio de la pandemia por el coronavirus, Patricia atiende solo a clientes particulares y muestra su trabajo y recetas a través de su cuenta de IG. Como en muchos lugares del mundo, todos los eventos corporativos, bodas y demás están suspendidos o cancelados. Pero Patricia está convencida: al futuro no lo define el pasado, ni mucho menos los errores. De hecho, cree que las equivocaciones son una buena brújula que permiten inclinar la balanza hacia el lado que uno desee. "Y aunque la vida suele tener altibajos ¡es tan bueno saber que siempre tenemos el poder de superarlos! Porque que los eventos externos a nosotros son relativos, mientras que lo que nosotros decidimos hacer con ellos es absoluto".

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