
Desnutrición, el mal oculto
En un libro de reciente aparición, publicado por Editora Caviar Bleu, el autor reclama el compromiso de toda la sociedad para enfrentar un drama argentino que jaquea el desarrollo de las nuevas generaciones
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Todo ser humano tiene derecho a la vida desde el momento de la concepción, dice nuestra Constitución nacional, pero no a una vida cualquiera, sino a una vida digna, a una vida verdaderamente humana. Por lo tanto, es fundamental preservar la familia, que es la célula social, la matriz psicobiológica donde va a crecer ese niño; procurarle una vivienda digna, con agua potable y cloacas, y una dieta equilibrada que le posibilite un desarrollo físico y mental adecuados, y luego una educación obligatoria con escuela secundaria completa, ya que la falta de educación es otra desnutrición tremenda y miserable, la desnutrición del espíritu. Esto es impostergable. Hay que hacerlo ya, sin dilaciones ni titubeos. Claro está que los hombres que encaren estos temas no deberán pensar en las próximas elecciones, sino en las próximas generaciones.
(…) Con respecto a la indiferencia social, es sorprendente leer a la Madre Teresa, cuando contaba que muchos jóvenes de países remotos viajaban a Calcuta para trabajar con ella, quien sorprendida les preguntaba: "¿En sus países no hay problemas?". Esta anécdota me recuerda a Escrutopo, el diablo, que dándole consejos a Orugario, su sobrino, le dice: "Tenés que ser bueno con la gente que no conocés y malo con la que conocés". Por ejemplo, es elegante y hasta romántico decir que uno se enternece con el sufrimiento de un niño en Africa, pero no sabe, o no quiere saber, que en Mendoza, a 4 km de la ciudad capital, hay niños que duermen en un pozo de tierra y se tapan con perros. En ese caso la maldad es la indiferencia.
(…) Los filósofos dicen que la caridad es más que la justicia: es la corona y remate de la justicia. O sea que una caridad sin justicia es falsa caridad, como la famosa caridad de Don Juan de Robres:
El señor Don Juan de Robres/ Con caridad sin igual/ Hizo este santo hospital/ Mas primero hizo a los pobres.
Esto es lo que habitualmente hace el Estado con sus famosos "planes sociales". Después de haber generado en la Argentina 18 millones de pobres –la mitad de su población–, hacemos planes sociales que para lo único que sirven es para generar más pobreza, más dependencia, más vagancia, más humillación, más resentimiento.
(…) Del profesor Fernando Mönckeberg aprendimos que cuando uno ve la miseria, la pobreza y hasta la injusticia, tiene dos maneras de actuar: o tratar de buscar al culpable y esterilizarse en ese emprendimiento o aceptar la cuota de responsabilidad que a cada uno nos cabe como miembros de la sociedad y ver de qué manera podemos dar una mano. Esta segunda opción fue la que elegimos. Nos dimos cuenta de que debíamos movilizar a la sociedad. Que el problema era de todos y que todos teníamos nuestra cuota de responsabilidad.
El conflicto que hoy mantiene dividida a la sociedad argentina se basa en una historia trágica que aconteció hace casi 30 años, que podemos lamentar, pero que ya no podemos evitar. Lo que sí podemos y debemos evitar es la enorme cantidad de niños que mueren cada día víctimas de la miseria y de la desnutrición. Se calcula que 18 niños mueren por día –uno cada 90 minutos aproximadamente– por distintas patologías que tienen como telón de fondo la desnutrición. Es aquí donde debemos actuar rápida y eficientemente.
Recordemos más que nunca las palabras del presidente Kennedy y preguntémonos, no ya qué puede hacer la Argentina por nosotros, sino qué podemos hacer nosotros por la Argentina. Nuestro sueño es ver una Argentina grande, rica y poderosa, donde todos vivamos cien veces mejor.
Vivir no es sólo existir/ sino existir y crear/ saber gozar y sufrir/ y no dormir sin soñar./Descansar es comenzar a morir (Gregorio Marañón).
"El secreto del éxito radica en la constancia del propósito", decía Disraeli, notable político inglés que consolidó el imperio británico. Esta ha sido la piedra de toque de Conin (Cooperativa para la Nutrición Infantil), la constancia con que hemos abordado esta hermosa aventura, a pesar de las múltiples dificultades que se nos presentaron. Nos pasó de todo, nos hicieron de todo; sin embargo, hemos seguido detrás de este objetivo sin desanimarnos, mes tras mes, año tras año, con la misma pasión del primer día.
(…) Por cada niño que nosotros rescatemos de las garras de la miseria y de la desnutrición, nuestras provincias van a vivir mejor, nuestros países van a vivir mejor y nuestra vida va a tener sentido.
(*) El autor, mendocino, es doctor en medicina. Trabaja en la lucha contra la desnutrición infantil en todo el país. Escribió Desnutrición, el mal oculto, junto con el médico chileno Fernando Mönckeberg
Docencia por radio
La Fundación Conin (Cooperativa para la Nutrición Infantil), en alianza con la Asociación Civil Gota en el Mar, que preside Nelly Moreno, encaró un programa de docencia a través de radios AM y FM, en un lenguaje claro y sencillo, para llegar a las madres carecientes de los parajes más alejados del país, a fin de enseñar el cuidado básico del hijo, aun en paupérrimas condiciones. "La desnutrición en la infancia destruye neuronas", dice Nelly Moreno. El formato del programa persigue difundir soluciones e ideas simples para que las madres aseguren a sus niños una adecuada ingesta de nutrientes.
www.gotaenelmar.org.ar ; www.conin.org.ar






