srcset

Reciclar, renovar

La Lucila. Un clásico chalecito convertido en caja de luz y color.

Laura Saint-Agne
Cecilia Devanna
(0)
28 de octubre de 2019  

Carolina Simonelli fue directora creativa en el mundo de la publicidad hasta que desembarcó en el universo de las artes plásticas. Hoy, expone regularmente en la Johanssen Gallery de Berlín y en 488 Gallery de Buenos Aires, y fue convocada por Tramando para hacer las estampas de la colección otoño-invierno 2017. Su atracción por el color se manifiesta ya desde la entrada de la casa donde vive junto con su marido, Sebastián D'Ovidio (creador de Luz & Fuerza Co., marca que customiza tablas de surf), y sus hijos.

El frente y las paredes de 20cm de ancho son lo que quedan del chalecito original. En el interior, se dejó el ladrillo a la vista, pero pintado de blanco.
El frente y las paredes de 20cm de ancho son lo que quedan del chalecito original. En el interior, se dejó el ladrillo a la vista, pero pintado de blanco. Crédito: Daniel Karp

"Estuvimos mucho tiempo buscando propiedades hasta dar con la indicada". Una vez encontrada, la potencia creativa de la pareja operó en la renovación con una ventaja sustancial: tiempo para conocer y soñar a fondo. Desde que compraron hasta que empezaron la remodelación pasaron 18 meses, cuyos setenta y ocho sábados pasaron comiendo asados allí. "Empezamos a vivirla mucho antes de mudarnos". Fue esa experiencia la que también los llevó a ver determinadas piezas de la obra original que decidieron conservar, cambiándolas de sitio.

Un canal de aire y color

Infaltable, junto a la puerta descansa una tabla de surf de Luz Fuerza Co.
Infaltable, junto a la puerta descansa una tabla de surf de Luz Fuerza Co. Crédito: Daniel Karp

En la planta baja están integrados living, comedor diario y cocina. Sabíamos que sería un espacio de uso constante. Es abierto, luminoso; un gran canal de aire
Carolina Simonelli

De un lado del living, dos sillones vintage de diseño que componen un rincón sobre una alfombra bordada al estilo de los suzanis uzbekos (Pezkoi).
De un lado del living, dos sillones vintage de diseño que componen un rincón sobre una alfombra bordada al estilo de los suzanis uzbekos (Pezkoi). Crédito: Daniel Karp

El negro acá lo aportan la gran lámpara colgante y una red que le regalaron a Carolina en un taller de zapatos. En sintonía con el cuadro del unicornio firmado por Hernán Salamanco, un sillón de tres cuerpos en el que se agrupan varios almohadones: rosa con mancha, rectangular tipo africano, de pana fucsia (todos de Pezkoi) y con leyendas (Petite Margot). Sobre el microcemento alisado, alfombras superpuestas suman calidez.

Cemento, madera, blanco y negro. Así de sencillo es el lenguaje de la cocina. La mesada de mármol 'verde India' es bastante delicada, pero los atrapó su color.
Cemento, madera, blanco y negro. Así de sencillo es el lenguaje de la cocina. La mesada de mármol 'verde India' es bastante delicada, pero los atrapó su color. Crédito: Daniel Karp

"Sebastián diseñó los muebles de la cocina, al igual que el placard de nuestro cuarto. A la mesa la hicimos con una porción del portón de roble macizo original. No tuvimos ni que pintarlo".

Las clásicas aberturas con postigos del contrafrente se cambiaron por éstas, casi de piso a techo.
Las clásicas aberturas con postigos del contrafrente se cambiaron por éstas, casi de piso a techo. Crédito: Daniel Karp

Sobre el extractor, un cuadro tipográfico (Petite Margot).
Sobre el extractor, un cuadro tipográfico (Petite Margot). Crédito: Daniel Karp

Las persianas americanas en madera fueron una de las inversiones fuertes, pero aportaron esa sensación de casa de veraneo que la pareja estaba empeñada en conseguir. Al banco que está en el espacio de transición entre el living y la cocina lo hicieron con maderas de obra que les gustaban mucho y quisieron conservar.

La nueva ubicación de la escalera permitió, en la parte del hueco inferior, ganar valioso espacio de guardado. Y con gran estilo.
La nueva ubicación de la escalera permitió, en la parte del hueco inferior, ganar valioso espacio de guardado. Y con gran estilo. Crédito: Daniel Karp

Acá, la prioridad uno siempre fue tener pocos muebles (grandes) en cada ambiente. La uno bis, no marear con los materiales. Por eso, el fenólico de eucalipto usado en la cocina es el mismo que se usó para los placares del dormitorio principal.

Asiento o apoyo, el puf antes estuvo en la terraza: se priorizan elementos que puedan cambiar de ambiente, para darle dinamismo a la casa.
Asiento o apoyo, el puf antes estuvo en la terraza: se priorizan elementos que puedan cambiar de ambiente, para darle dinamismo a la casa. Crédito: Daniel Karp

Carolina aprovechó el hueco que dejó un mueble empotrado para exhibir elementos de distintos viajes y momentos de sus vidas, por ejemplo, una pipa que trajeron de una comunidad de Las Vegas o pequeñas suculentas (Compañía Botánica). Completa el sector una alfombra de goma en tonos de azul (Pablo Sandrigo).

En la cama, edredón de plumas sintético, manta símil mohair con flecos como pie (todo de Arredo) y almohadones (Pezkoi). Sobre la mesa de luz, cuadro 'Pantone' (Petite Margot).
En la cama, edredón de plumas sintético, manta símil mohair con flecos como pie (todo de Arredo) y almohadones (Pezkoi). Sobre la mesa de luz, cuadro 'Pantone' (Petite Margot). Crédito: Daniel Karp

En el dormitorio principal, cama de 1,30 de ancho, mesas de luz y lámparas: herencias de la abuela de Sebastián. Las alfombras de goma negra son de Pablo Sandrigo.

En la planera con rueditas, Carolina guarda los papeles que usa para trabajar. Más arriba, cajas de madera con tapa negra (Petite Margot).
En la planera con rueditas, Carolina guarda los papeles que usa para trabajar. Más arriba, cajas de madera con tapa negra (Petite Margot). Crédito: Daniel Karp

Los detalles en madera le dan carácter al baño, al igual que los azulejos tipo subway, pero orientados verticalmente y con juntas gruesas de pastina negra.
Los detalles en madera le dan carácter al baño, al igual que los azulejos tipo subway, pero orientados verticalmente y con juntas gruesas de pastina negra. Crédito: Daniel Karp

Plano detallado

Las dos plantas: abajo, el living, comedor, cocina y dormitorios. Arriba, el estudio de Carolina y la terraza, en mínimo desnivel y retirada de la calle.
Las dos plantas: abajo, el living, comedor, cocina y dormitorios. Arriba, el estudio de Carolina y la terraza, en mínimo desnivel y retirada de la calle.

Planta alta con atelier y terraza

El estudio de Carolina es lo suficientemente amplio para trabajar con suma comodidad y, también, recibir a sus alumnos.

El ambiente tiene una luz fantástica, como todo atelier que se precie.
El ambiente tiene una luz fantástica, como todo atelier que se precie. Crédito: Daniel Karp

El color prima en las obras de Carolina.
El color prima en las obras de Carolina. Crédito: Daniel Karp

La losa estaba preparada para hacer la terraza, pero nunca se había colonizado. Carolina y Sebastián le dieron un toque cálido y amable, apto para invierno y verano.

Baldosas vainilla, de esas rosadas de las veredas de barrio. Gran clima.
Baldosas vainilla, de esas rosadas de las veredas de barrio. Gran clima. Crédito: Daniel Karp

La luz en el centro y una parrilla que -tras mucho debatir- decidieron que tuviera ruedas, son ítems que permiten que la terraza sea tanto lugar de día como de noche. La pérgola en rosa les llevó a sus propietarios todo un día para pintar con compresor. El brasero se usa para cocinar, pero también para hacer ronda cuando se pone fresquito. Para completar el espacio, se eligieron muebles de madera de obra combinados con otros de hierro pintado.

Magnolias y cerezos componen un cuadro encantador al que ahora le sumaron una huerta.
Magnolias y cerezos componen un cuadro encantador al que ahora le sumaron una huerta. Crédito: Daniel Karp

En el jardín se cuidaron los árboles y plantas que pusieron los segundos dueños de la casa, de origen japonés.

ADEMÁS

MÁS LEÍDAS DE Lifestyle

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.