
Divididos vuelve a Obras
Sin excusas inútiles, por segunda vez en el año la banda pisa el escenario de Núñez
1 minuto de lectura'
omando mate en Parque Leloir. Afuera es invierno, y muy frío. Adentro, Ricardo Mollo (guitarra y voz), Diego Arnedo (bajo) y Jorge Araujo (batería) paran por un rato el ensayo para hablar del show de mañana en Obras y para una ronda de mate excepcional. El bajista es el cebador y su fórmula, irresistible: yerba con limón y pomelo y un toque de miel.
Colgado en una de las paredes, un cartón se ofrece como pizarrón improvisado. Canciones más, canciones menos, la lista de temas está ahí. Hay clásicos de 40 dibujos ahí en el piso , Acariciando lo áspero , La era de la boludez y Otroletravaladna , más la mayoría de los temas de Gol de mujer , el quinto álbum del power trío.
Parecería que siempre tiene que haber un motivo para un show importante, pero la presentación de mañana carece de excusas. Gol de mujer está en el tramo final de su recorrido y ni siquiera el cumpleaños número once de Divididos fue utilizado para explotarlo publicitariamente. "Lo encaramos como siempre encaramos los shows en Obras -afirma Mollo-. No tienen que haber excusas para ir a tocar, sólo ganas. Lo que sucede es que encontramos en Obras el lugar ideal para tocar y, de paso, terminar con el mito de que tenés que presentar un disco o contar con otro motivo grande." Para Mollo, Obras es un lugar al que la banda puede frecuentar varias veces en una temporada y ése es el camino que eligen. "Preferimos esto y no tocar en un estadio una vez al año."
La relación de la banda con el Obras es especial y mucho tiene que ver el hito que marcaron entre 1993 y 1994, cuando en pleno apogeo de La era de la boludez hicieron dieciseis conciertos en casi catorce meses. "Ahora no podemos pensar en eso -aduce Arnedo-. Cada show es la continuación del anterior y éste es sólo el segundo del año que damos allí. Este concierto obedece al momento que vivimos, a la convocatoria que hoy tiene la banda y a nuestras intenciones. Lo que sentimos en aquella época fue espectacular, pero la realidad hoy es otra."
El renacimiento, según el trío
A pesar de que Mollo y Arnedo ya habían experimentado el hecho de estar en el ojo de la tormenta con Sumo, la etapa de La era de la boludez decantó en otra más oscura. La banda se replegó, tomó la decisión de cambiar a su baterista (Federico Gil Solá perdió su lugar) y entró en un período intermedio que se llamó Otroletravaladna . "Todos cambiamos y las relaciones humanas son fluctuantes -comenta Mollo-. Uno sigue con la música adentro y lo que hace es ver con quién puede continuar cultivándola." Tanto para los medios como para la banda, Gol de mujer marcó el renacimiento definitivo de Divididos. "Y no sólo por lo musical -agrega Mollo-. Fue como decir, la tormenta ya pasó y aquí estamos. El renacimiento tiene que ver con que el trío sigue funcionando gracias a que Diego (Arnedo) no se fue a tocar con los ángeles (por una pancreatitis aguda). Eso impactó y fortificó a la banda y el disco cerró esa etapa. Ahora estamos los tres sanitos y hay que darle con todo."
Después de Obras, el power trío volverá a meterse de lleno en la preparación de su nuevo disco. "Todavía estamos dándole forma al material -comenta Mollo-. Tenemos que terminar algunas letras y pulir varios temas. Si todo sale bien, en octubre viajamos a Londres, para grabar en un lugar medio mítico, los estudios Abbey Road."
Va y viene. El mate marca un imaginario cuadrado entre los músicos y el cronista. Mollo habla de las presiones que siempre rondan a una banda y le antepone ideas claras. "Si entramos en el plano de escuchar un requerimiento nos volvemos medio mercenarios, porque dejamos de funcionar a partir de nuestras necesidades para funcionar a partir de situaciones externas. Lo más importante es que esa gente que nos va a ver siga queriéndonos, eso genera todo lo demás."
Seguramente, el próximo verano Divididos va a tener un plan mejor que tocar en un ciclo gratuito. La muerte de dos seguidores de la banda en el último Buenos Aires Vivo y los sucesos posteriores marcan la referencia. "Es muy difícil volver a tocar después de lo que pasó -señala Mollo-. No podemos mandar al matadero a la gente que nos sigue. Además, se dio una situación confusa con una serie de notas en Página 12 que torcieron la balanza del hecho en favor del Gobierno (de la Ciudad) y justo en el momento del velatorio se pasó por televisión el show sin nuestro permiso."
Mañana es sábado y Divididos toca en Obras. No viene mal la propuesta en tiempos en que el rock no puede sacarse la modorra.
Divididos. Mañana, a las 22, en el estadio Obras, Av. del Libertador 7395. Entrada, de $ 15 a $ 25. 4323-7200.






