
Dos son más que media banda
La cantante y el guitarrista de Panza editaron cada uno sus primeros discos solistas. Y en un mes saldrá el nuevo álbum de su inclasificable banda
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Más que una banda, Panza parece ser una isla. De hecho, sus cuatro integrantes alguna vez se sintieron como los patitos feos del under. Los discos de su cantante, Mariana Bianchini y de su guitarrista, Sergio Alvarez, alimentan esa búsqueda grupal, pero encarada como nunca antes lo habían hecho: en solitario.
A Mariana, si le hubieran dicho que lo que estaba componiendo terminaría en el formato de CD, seguramente se hubiese arrepentido. A Sergio, la idea empezó a darle vueltas en su cabeza sólo cuando le dijeron que "eso que tenía guardado" merecía ver la luz. Ahora, a un mes de la salida del tercer álbum de Panza, las miradas introspectivas de Post- Incubadora y Electroalvarez están al alcance de todos.
"Ni el disco de Sergio ni el mío nacieron de una idea elaborada -comenta Mariana-. Veníamos pensando en el próximo álbum de Panza y por cuestiones económicas había que esperar un año para editarlo. Como tenía canciones escritas que no entraban en el formato del grupo, más personales, las encaré desde lo individual. Las letras de Panza nos representan a todos y Post-Incubadora no, era netamente lo que me pasaba a mí."
Atrevido, eso es lo que pensaba Mariana de sus palabras solitarias y razón no le falta. Para escaparle a algunos deminios, para cerrar historias de amores inconclusos, en fin, para bajarle la persiana a una etapa, ella se puso a escribir casi en forma compulsiva, hasta que Sergio le dijo: tenés un disco . "Así de simple. Hay letras que hablan de gente que conozco, así que jamás me hubiese planteado sacar un disco o tocar esas canciones en vivo, algo que finalmente hice. Y, al revés, si me hubiese planteado hacer un disco de entrada hubiese tenido más prejuicios. En Panza las letras las revisamos mucho porque se trata de una mina al frente de una banda con tres hombres y tratamos de no caer ni en feminismos ni en machismos."
El caso de Sergio Alvarez es típico. Un músico que acumula en su casa material que jamás se plantearía editar, sólo mostrar a sus amigos más íntimos para justificar lo que algunos llaman ocio creativo. Hasta que se le cruzaron por la cabeza Bian Eno y los mensajes acumulados en su contestador. "Yo estaba con cuatro producciones al mismo tiempo -cuenta el guitarrista-, como el disco de Mariana y el de Subsole, y un día me puse a pensar por qué no hacía algo mío. Empecé a grabar en mi casa, en una portaestudio digital, sin ningún plan y de una forma bastante particular, como lo que los escritores surrealistas llaman escritura automática. Hacía las cosas, las grababa y pasaba a otras nuevas y, eventualmente, di con un disco. Después tuve que ver cómo lo unía y ahí surgieron los contestadores."
Grabar y grabar, ése es uno de los vicios de Sergio. "Los mensajes que me dejaban en el contestador de mi casa los venía guardando desde hacía tres años y no se me había ocurrido para qué utilizarlos; buscando un hilo conceptual para el disco pensé en ellos. Todo el tiempo estoy grabando cosas, es más, estoy grabando esta entrevista. No, en serio, a veces me levanto a las 5 de la mañana porque no puedo dormir y un día de esos se me ocurrió la idea, un poco parodiando la Música para aeropuertos, de Brian Eno."
Tocar, sólo en los espacios que deja libre Panza, esa es la premisa de Sergio y Mariana, que empezaron a cortarse ayer, en el ciclo Solos y Solas de Ruca Chalten y que no pueden evitar seguir sintiéndose como patitos feos, igual que el concuenta por ciento restante de Panza, Pablo (batería) y Javier (bajo). "Creo que tiene que ver con nuestras personalidades", sugiere Mariana y Sergio va por más. "No compartimos los mismos códigos que nuestros colegas. Cuando tocamos con otros grupos veo que entre ellos se muestran los tatuajes, los aritos y comparten cosas que están buenísimas pero nos sentimos fuera de ellas. Quizás hable por envidia, pero noto que más que hablar de música, y yo podría estar conversando 28 horas seguidas de música, veo que están hablando de si tienen el último pedal, el último lo que sea, bastante común en cualquier profesión, por cierto."
Entre tantos otros planteos, Mariana ya está acostumbrada a que haya pocas mujeres y que las que están no se le acercan, incluso pensó si eran demasiado agresivos. "Cuando nos reconciliamos con nosotros mismos me di cuenta que no era así, sólo teníamos que seguir nuestro camino". Sergio tiene el remate. "Somos punk, del tipo hacelo vos solo y listo."
Desde adentro
- Perfume de mujer. Qué mejor manera para una escritora de canciones que alejar los demonios con su arte, manteniendo la rabia inicial y alejándose de los peligros de la goma de borrar. " Odio no poder odiarte/ el encierro ahoga cada vez más/ el silencio no me deja respirar/ y la sonrisa hoy no me visita/ ya no tengo nada que esperar " canta la Bianchini en La sonrisa , una de las muestras de Post-Incubadora de que ella es lo más parecido a PJ Harvey que haya surgido en estas tierras. Desgarradora, con una personalidad bien definida y un registro que, por momentos, se emparenta con un costado tanguero que ni sospechaba que llevaba dentro, Mariana se confiesa sin sospechar que hay alguien del otro lado.
Dejá tu mensaje después de la señal
- Un registro de otros. No hacer comentarios inteligentes para impresionar... y no tener que bailar para ser considerado una persona feliz . Según el sobre interno del CD, éstas son algunas de las cosas que puede hacer Sergio bajo el alias de Electroalvarez . Y a eso apunta su álbum solista: a imprimir sonidos de guitarras y loops personales, sugerentes a veces y herméticos otras, que roza la parodia de la Música para aeropuertos, de Eno. Los mensajes que atesora su contestador y que aquí cobran otra dimensión, más que unir las partes musicales le dan nueva vida al universo cotidiano que gira a su alrededor, desde su hijo que se apena por no poder verlo porque está tocando la guitarra , hasta una amiga alucinada y feliz.
Mariana Bianchini y Sergio Alvarez
- Mariana es cantante, escritora y diseñadora de indumentaria; Sergio, guitarrista y productor. En común tienen varias cosas: con Pablo Contursi (batería) y Javier González (bajo) forman Panza, una banda que navega en solitario por el under y que en un mes sacará su tercer disco: el sucesor de Sonrisas de plastilina y el EP El marajá de San Telmo.
- La segunda coincidencia es la aparición de Post-Incubadora y Electroalvarez, los discos solistas que cubren sus inquietudes restantes.
- Ayer empezaron a tocar el CD y el domingo, a las 19, se presentan con Panza en Cemento






