
Dr. Martens, las botas del obrero inglés que llegaron a la Argentina
De la historia proletaria y su relación con el rock a la apertura del primer local en Buenos Aires que ya despertó la alegría de sus fanáticos
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Muchos dirán que ya no son lo que eran antes, pero igual las siguen usando por una relación emotiva. Es que adentro de las botas Dr. Martens todavía queda un pedazo de "historia", "actitud" y "durabilidad" difíciles de conseguir en otro tipo de calzado unisex. Y, además, hay que decirlo, ahora están masivamente de moda en todo el mundo cuando en los años 70 y 80 las lucían sólo los mods, rockeros, góticos, punks y skinheads.
Aunque Buenos Aires podría definirse como la ciudad más "doctormartenizada" de América Latina, la marca no tenía un local de venta al público: los traían los que podían viajar o se compraban en algunos negocios multimarca. La buena noticia para los fanáticos de estos borcegos ingleses es que el 29 de agosto pasado abrió la primera tienda exclusiva con todos los modelos en el shopping Paseo Alcorta. "Convengamos que la situación de Dr. Martens, una marca con 60 años de historia, cambió en el mundo porque se pusieron de moda... La explosión fashionista empezó hace unos diez años y los locales exclusivos comenzaron a abrirse en 2005-2006 en las grandes ciudades", dice Joaquín Gotlib, propietario de la marca Dr. Martens en la región. La marca realizó el jueves pasado una apertura oficial de su punto de venta con la expectativa de inaugurar dos negocios por año en toda la Argentina. Gotlib, de 33 años, sabe de lo que habla: fue el que reintrodujo la marca Penguin en el país. "Rockealos todo lo que quieras que no los vas a romper... Es una marca que me gustó toda la vida, soy usuario, y en la moda el perfil etario dejó de existir. Ahora hay una idea actitudinal a la hora de vestirse y los Dr. Martens son para hombres y mujeres de entre 10 y 60 años", agrega el empresario.
En la película This is England, escrita y dirigida por Shane Meadows, un chico de 12 años, Shaun, comienza a coquetear con un grupo de skinheads más grandes de clase baja que llevan puestas siempre las Dr. Martens. Para pertenecer, Shaun, lo primero que le pide a su madre hippie es una de esas botas. La película, con una trama más densa, muestra a grandes rasgos lo que esta marca británica representó para los estratos obreros y más bajos. Las primeras botas Doctor Martens, Doc Martens, Docs o DMs salieron a la venta el 1 de abril de 1960. La característica principal del calzado es su suspensión neumática, compuesta por flores con amortiguación de aire (apodadas Bouncing Soles, algo así como "suelas rebotantes"), desarrolladas por el doctor alemán Klaus Märtens. Esas botas color cereza, que en un principio tuvieron como sus principales clientes a mujeres de 40 años, llamaron la atención de los jóvenes contraculturales por su origen proletario, resistencia, la puntera redonda y sus costuras color amarillo en algunos modelos. "En los años 70 había algo que representaba anarquía, revolución y libertad: las Dr. Martens", dijo el extravagante estilista londinense Johnny Blue Eyes, que hoy tiene como clienta a Lana Del Rey. La industria de la música ayudó directa y conscientemente al posicionamiento de estas botas en el mundo de la moda. En los años 60 Pete Townshend, la cabeza pensante de The Who, utilizó deliberadamente un par de Dr Martens -modelo 1460- en el escenario para mostrar su afiliación con la clase obrera. En el film Spirit of 69 del músico Mike Skinner (The Streets) queda muy clara la relación entre las Dr. Martens y la esfera contracultural que empezaba a nacer en Inglaterra en contraposición al "paz y amor" del hippismo. Bandas como The Clash y Sex Pistols adoptaron estas botas como parte de su uniforme y con el tiempo terminaron trasnformándose en un símbolo que marcó generaciones: lo que no podías decir en palabras lo decían tus Dr. Martens...
"Es realmente un asunto de amor, vas a pasar dos semanas con dolor pero después las usaras de por vida", dijo hace poco a una revista inglesa la directora de arte Kate Moross. Justamente, una de las características de este tipo de botas o borcegos es que al principio son durísimos, pero después terminan ablandándose hasta convertirse en un calzado difícil de reemplazar.
La realidad es que los Dr. Martens pasaron de ser un producto con identidad y de origen humilde a producirse de manera masiva en China. La marca original cambió de dueños y se vendió a European Private Equity House Permira por 485 millones de dólares. "La marca decidió lanzar una línea pequeña y limitada "made in England" para los nostálgicos que se fabrican en una vieja fábrica que reabrieron en 2010 en Inglaterra", cuenta Gotlib.
Los modelos actuales incluyen muchos colores, diseños y distintas texturas que en los zapatos originales no existían. Esta reformulación de la marca toma como norma el "tuneado" a mano que hacían los usuarios old school de sus propios Dr. Martens. "De todos modos el 80 por ciento de las ventas mundiales sigue siendo del modelo 1460 (el más clásico)", dice Gotlib. Dr. Martens llegó a Buenos Aires, una noticia que algunos esperaban desde hace... décadas.






