
El aroma del jardín
Intangible, volátil, fugaz... Tan difícil es traducir en palabras el perfume de una planta como borrar su huella de la memoria
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Victoria Ocampo decía que "(...) los olores, lo mismo que los sonidos, son poderosos fijadores; prolongan y conservan los estados fugitivos del alma, las atmósferas sentimentales que de otro modo ya no podrían resucitar en nosotros".
¿Quién no reconoce en el aire la cercanía de un limonero en flor, un bosque de pinos o una avenida con eucaliptos? ¿Y cuántas veces, en medio de la calle, nos frenó el paso un tilo o un paraíso florecido? La magia de los aromas siempre nos lleva a querer tener alguna especie que nos haga soñar. Suelen ser las flores menos llamativas las que tienen las fragancias más penetrantes. Curiosamente, la mayoría de las especies perfumadas son blancas. Es que, a falta de color, buenos son los perfumes para atraer a los polinizadores. Y mientras las flores azules no suelen ser fragantes, sí lo son las lilas, las rosadas, las violetas, las amarillas y algunas rojas.
El mal olor que despiden no sólo las flores, sino a veces también las hojas, ramas y raíces de las plantas les sirve para defenderse de ciertos animales herbívoros. Entre las que nos deparan una sorpresa poco agradable están el boj, el copete, la lantana o la flor del peral. En ciertos casos también nosotros podemos servirnos de sus armas: la catalpa, por ejemplo, ahuyenta moscas y mosquitos.
El perfume de muchas flores varía en intensidad de acuerdo con los factores climáticos: los de la dama de noche o del damasco de flor son mucho más fuertes cuando el calor es intenso o el día, húmedo y pesado. Asimismo, vale destacar que las flores de invierno tienen poco perfume durante las mañanas frías, pero emanan más a medida que aumenta la temperatura.
En estos asuntos no todo se limita a las flores. Existen plantas de hojas y ramas fragantes: lavanda, cedrón, laurel, alcanfor, ciprés. Y, por supuesto, todas las especies aromáticas que usamos en la cocina.
Si buscamos que nuestro jardín incluya la delicia de las esencias, no podemos dejar de lado las rosas. Aunque no cualquier variedad satisfará la totalidad de nuestros sentidos, ya que algunas son casi inodoras. Tampoco pueden faltar jazmines, azareros, glicinas ni madreselvas. Si quiere un árbol de floración balsámica y evocadora, considere el paraíso, la magnolia, el tilo y la acacia blanca.
Jardín sugiere
- No junte plantas aromáticas que florecen al mismo tiempo. La diversidad de perfumes hará que no disfrutemos de ninguno de ellos en particular.
- Ubique las plantas con fragancia en lugares que permitan percibirla mejor.
- Algunas especies esperan la salida del sol para regalarnos su aroma y otras lo hacen durante la noche.
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