
El artista del agua
Gyula Kosice festeja sus 85 años con una muestra en su homenaje.Impulsor del movimiento Madí y pionero en el uso del agua en la escultura, piensa que su proyecto de crear una ciudad hidroespacial será tan real en el futuro como lo son hoy algunas de las visiones que tuvo Da Vinci
1 minuto de lectura'
A Gyula Kosice el futuro lo visitó tempranamente. "El hombre no ha de terminar en la Tierra", sentenció en 1944. Poco después trazaba los primeros dibujos y elaboraciones de La ciudad hidroespacial , poética visión de hábitats humanos suspendidos en el cielo y abastecidos de oxígeno y energía a partir de la electrólisis (separación del oxígeno y el hidrógeno por medio de la electricidad) del agua contenida en las nubes. Fue de los primeros en utilizar gas neón y combinar agua, luz y movimiento en sus obras. Junto con el movimiento Madí decretó el fin del cuadro tradicional y su relevo a cargo de pinturas no figurativas de superficies recortadas, irregulares o articuladas.
"Júbilo" le pedía al arte por ese tiempo, cuando rondaba los 20 años. "Júbilo" sigue reclamando hoy, con sus vitales y recién estrenados 85 años. A punto de inaugurar una muestra que celebra este aniversario, el hombre que hizo del agua tema y sustancia de su obra sigue creando mientras cultiva un optimismo a toda prueba.
-¿Todavía piensa que la ciudad hidroespacial es posible?
-Cada vez más. No puedo predecir en qué fecha exacta, pero en unos 20 años puede ser que haya un cambio radical en el mundo. Algo ya se viene anunciando. Creo que si duro 15 años más voy a llegar a verla (risas). ¡Pero atención, que eso depende de mi duración! Sabés que soy del 24...
En el taller-museo que posee en el barrio de Almagro, Kosice sonríe y sostiene una de las primeras maquetas de sus translúcidos y livianos hogares aéreos. Lector de Verne y Salgari de chico, admirador de Da Vinci desde siempre, el artista no juega a la modestia y reconoce que sí, que un poco ha querido ser como Leonardo. Por eso, la conjunción de escultura, pintura, dispositivos electrónicos; la aspiración a ofrecer respuestas para la humanidad futura. El deseo de trascender. "Yo creo que en alguna medida marqué el siglo XX -asegura-. Y el XXI... bueno, me faltan todavía 50 años para marcarlo (risas)".
-¿Cómo reaccionaba el público al que le presentó las primeras propuestas de estos hábitats espaciales?
-Yo viví siete años en París. Entre 1957 y 1964. Durante esa estada, en un debate abierto, la gente me preguntaba si mis ciudades iban a tapar el sol. ¡Una pregunta irrisoria! Van a ser viviendas, hábitats trasladables: uno va a estar en el lugar que quiera. Desde el primer momento pensé en ellas como en ciudades que se mantenían a 1200 o 1500 metros de altura. Lo que sentí era que la población del planeta crecía cada vez más, de alguna manera había que ocupar el espacio. Incluso el interestelar.
"Lugar de vacaciones intermitentes", se lee en uno de los gráficos que acompañan las maquetas de la ciudad, señalando un espacio dentro de los hábitats. Porque Kosice se ocupó de diseñar emplazamientos para que los aéreos humanos del mañana desarrollen sus actividades. Así, junto a un "Lugar para tener ganas" se encuentra un "Lugar para destituir la angustia" o "Lugar para amaestrar el azar". Y más.
-Sus ciudades están pensadas para vivir otra vida...
-Para otra sociedad. Te darás cuenta que hay en esto un elemento porvenirista (sic) tremendo y que además está empapado de poesía. Además, creo que para que algo así exista es necesario creer que habrá un gobierno mundial que maneje toda la infraestructura y posibilidades económicas del planeta.
-¿Su poética es estrictamente laica o se puede decir que hay una dimensión espiritual en ella?
-Cuando pensás, sentís. No hay nada que no tenga un sedimento espiritual. Pero no hablo de religión... Creo que el arco que conforman el arte, la ciencia y la tecnología está vinculado dentro de una elevación. Los seres humanos estamos hechos de tiempo: ésa es nuestra materia prima, una dimensión interna. Por eso el concepto que tenemos de la elevación tendría que ser siempre algo interno, vinculado con movilizar los valores humanos en toda su magnitud, ir al límite, no quedarse en los bordes. Es un esfuerzo que exijo siempre.
Vida de artista
Nacido en Hungría en 1924, Gyula Kosice (seudónimo con el que se lo conoce artísticamente) tenía cuatro años cuando se instaló en la Argentina junto con su familia. En 1945 participó en la Asociación Arte Concreto Invención y en 1946 se convirtió en el principal referente del Movimiento Madí (una de las primeras manifestaciones de la vanguardia local que tuvo presencia en el exterior).
Realizó su primera exposición individual en el Bohemien Club (Galerías Pacífico) en 1947. En su obra plástica, realizó esculturas articuladas o giratorias, objetos transformables, pinturas de marco recortado y trabajó con estructuras lumínicas realizadas con plexiglás y tubos de gas neón. Innovó con la utilización de agua en esculturas hidráulicas, un aspecto de su trabajo que plasmó en el manifiesto La arquitectura del agua en la escultura . La palabra es otra de sus herramientas expresivas: publicó cerca de veinte libros, en su mayoría poemarios, y dio a conocer numerosos manifiestos. Realizó también esculturas monumentales en hormigón armado y fuentes de agua con plexiglás destinadas a lugares públicos. Más información en www.kosice.com.ar
En agenda
Muestra: Gyula Kosice, obras recientes . Se exhiben sus últimos 20 trabajos (realizados en el siglo XXI). En Galería Zurbarán, Cerrito 1522. Desde el 27 de abril hasta el 30 de mayo.






