
El gran Scooby
El gran danés más famoso de todos los tiempos ha vuelto. Esta vez, Scooby-Doo, la entrañable creación de los dibujantes William Hanna y Joseph Barbera, viene en tamaño gigante, y en pantalla grande
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NUEVA YORK.– Para la adaptación al cine de esta popular serie televisiva de dibujos animados, la Warner Brothers contó con dos de las estrellas juveniles más importantes de Hollywood: Sarah Michelle Gellar (de 25 años), la heroína de la serie Buffy, la cazavampiros que aquí viste los glamorosos vestidos púrpura de Daphne Blake, la chica linda del grupo de detectives Mystery Inc, y Freddie Prinze Jr. (de 26), el galán de la exitosa Sé lo que hicieron el verano pasado, que se pone en los zapatos del narcisista Fred Jones.
Prinze, casado en la vida real con Michelle Guellar, asegura ser “un fanático total de la serie de Scooby-Doo, tengo los 310 episodios en video y los veo regularmente”. Pero cuando le ofrecieron ser parte de la película rechazó el papel, “porque amo demasiado a Scooby, no hubiera tolerado una mala película”.
Sin embargo, al poco tiempo le mostraron el guión a su mujer y a ella le gustó tanto que obligó a su esposo a leerlo. Entonces, ambos firmaron contrato y partieron a la isla Moreton, en Queensland, Australia, donde se construyó un enorme parque de diversiones, que en la película lleva el nombre de Spooky Island. Asustado porque todos los adolescentes que llegan a su isla se convierten en zombies, el dueño del lugar, Mondavarious (interpretado por el genial cómico británico Rowan Atkinson), decide llamar a la pandilla de Mystery Inc. Pero juntarlos no es tarea fácil: los cuatro amigos y Scooby están distanciados por un conflicto de egos que se generó luego de resolver un misterio anterior.
“Más allá de los efectos especiales, se trata de una película sobre la amistad y sobre qué estamos dispuestos a hacer por las personas que queremos y nos quieren", explicó Matthew Lillard (de 32 años), que junto a Scooby protagoniza las escenas más divertidas del film, entre ellas, una competencia de gases con el gran danés, que hace morir de risa a los niños.
Ocho años atrás, cuando se quiso realizar la película, la tecnología computarizada no estaba tan adelantada como para crear un perro animado digitalmente que interactuase con actores humanos y fuera creíble como animal. Pero ahora, según el productor Charles Roven, “combinando imágenes generadas por computadoras con actores reales podemos hacer justicia a
la serie de televisión
original y dar una idea de cómo serían Scooby
y sus amigos si existiesen en el mundo real de hoy”.
“Trabajar con Scooby era como trabajar con un fantasma”, dijo Lillard. Los actores debían dirigir sus miradas a distintos lugares donde luego sería incorporada la imagen de Scooby por computadora. Como ayuda, el director Raja Gosnell mandó construir dos figuras tamaño real de Scooby (una, en cuatro patas y la otra, erguida como un humano) que servían de referencia.
El resultado de la imagen creada en computadora es notable. A mediados del film, el espectador olvida que Scooby no existe realmente y se deja llevar por los sentimientos que transmite con sus gestos, algunas veces mucho más expresivos que los de los actores de carne y hueso.
En un principio, los fans rechazaron de plano la idea de pasar al cine al temeroso Scooby. En cientos de sitios de Internet se llamó a boicotear la película que se estaba filmando bajo estricto secreto. Pero la Warner Brothers decidió abrir las puertas de sus estudios australianos a varios periodistas para que contaran con qué cuidado y respeto se estaba trabajando. La reacción fue inmediata: las primeras fotos del nuevo Scooby fueron recibidas con entusiasmo y ni bien se estrenó la película en Estados Unidos los niños se volcaron a los cines a verla.
La película –que entre otras cosas es también un homenaje a las creaciones de Hanna y Barbera– le valió a Freddie Prinze Jr. mantenerse rubio durante los seis meses que duró la filmación. Y volverá a hacerlo, porque él
y su mujer ya firmaron contrato para trabajar en la segunda parte de Scooby-Doo, alegremente en marcha a causa del rotundo éxito de esta primera entrega en Estados Unidos.
¿Quién es Scooby-Doo?
Scooby-Doo, ¿dónde estás? se llamó el primer capítulo de la serie de dibujos animados creada por el dúo dinámico de la animación, William Hanna y Joseph Barbera, que sorprendió a todos los televidentes de la mañana del sábado 3 de septiembre de 1969, al presentar como estrella indiscutible a un gracioso y cobarde gran danés, con miedo hasta de su propia sombra, que, sin embargo, era capaz de cualquier cosa por una scooby-galleta.En poco tiempo, desde que la CBS lo puso al aire, Scooby-Doo se convirtió en el perro más famoso de la televisión norteamericana y, en la actualidad, es el dibujo animado que más tiempo lleva en las pantallas.





