
El granero del mundo
Trabajar para el exterior es una opción para diseñadores, músicos, artistas y técnicos, con Internet como herramienta fundamental. Les contamos algunas experiencias de argentinos que trabajan para distintos puntos del planeta, cobran en dólares o euros y no se mueven del país
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Superhéroes hechos en casa
- D´Artagnan, Skorpio, Hortensia, El Cazador: legendarias revistas argentinas de historietas que, de a poco, fueron desapareciendo. Pero los dibujantes subsisten. Aunque no haya industria que los absorba, la Argentina siempre ha tenido tradición de buenos dibujantes. "No sé el motivo. Es como intentar explicar por qué los paquistaníes son geniales en el hockey. Es algo cultural", comenta Piere Brito (29), un dibujante que, ante la falta de mercado, encontró una salida fronteras afuera. Lo mismo le pasó a Walther Taborda, el primer dibujante argentino que se arriesgó con el manga y lo editó en Londres. "Big Bill", así se llamó el cómic y se hizo una edición especial de cien hojas.
Piere dibuja ahora para España, Walther para Italia y, cada uno por su lado, fueron ilustradores para la mítica editora Marvel, en miniseries de los "X-Men (Generación X)" y "Thor". "Lo que buscan en el extranjero es un autor; ésa es una de las razones por las que los argentinos son tan requeridos", cuenta Walther, que hace años trabaja para Euroeditoriale, una de las editoriales de comics más importantes de Italia y para la que creó "Il uomo d´oro", entre otros. Piere, por su parte, engendró para España "Hard Cuore" y "Swingers", dos comics porno que publica mensualmente. "Si quisiera, podría vivir tranquilamente con lo de España. Esa es otra ventaja de los argentinos, más allá de la fama que tenemos como buenos dibujantes. Lo que nos pagan (lo mismo que a cualquier europeo) nos rinde mucho más. Por eso tenemos también mejor predisposición. Es extraño, pero a ellos les pasa lo mismo que a nosotros: no les alcanza el sueldo con un solo trabajo."
De criollos, barrocos y arquitectos
- Flavio Akselrad (28) viaja a Barcelona cada vez que puede. Su novia vive allí y él espera instalarse en tierras catalanas cuando termine la carrera de Arquitectura, en la UBA. Por ahora, va y viene. En uno de sus viajes hizo contacto con un estudio, que después continuó desde Buenos Aires. "En España trabajé para ellos, y al volver les propuse seguir haciendo lo mismo desde Argentina. En este rubro, el lenguaje de comunicación son los planos y los dibujos, así que con un par de llamadas y videoconferencias -y el mail, por supuesto- tenemos lo necesario." La tarea es colaborar en el desarrollo de proyectos y hacer presentaciones: rendering, animaciones, maquetas, infografías... "Nos dedicamos (digo «nos» porque tuve que recurrir a colaboradores) a trabajar principalmente para estudios de Barcelona, pero hicimos cosas para Valencia, Madrid y Andorra. Aparte de gustarles mucho cómo trabajamos -por la capacidad de sacrificio y por esa cosa argentina de lo «atamo´ con alambre», que les encanta-, y la verdad que no tenemos nada que envidiarles a los estudios europeos. Y contamos con el plus de ser ahora mucho más baratos que ellos, está claro."
Publicidad: crisol de razas
- Los creativos locales siempre fueron buscados en el mundo de la publicidad. Después de la devaluación y gracias al equipamiento adquirido en los años 90 y el entrenamiento de técnicos fílmicos, el país se convirtió en una gran locación. Playas, montañas y casi cualquier rincón de Buenos Aires pueden convertirse en otro lugar del mundo. "Acá se puede encontrar una gran variedad de escenarios en un radio muy chico. Algo que favorece cualquier tipo de producción y más la publicitaria", explica Sebastián Torrella, de Argentina Cine, que en estos días se encuentra en Europa "promocionando el verano". Está claro: entre diciembre y marzo se pueden filmar, de este lado del mundo, los spots de anticipo del verano en el hemisferio norte. Pero para las publicidades del mundo no sólo se disimulan calles, arenas y fachadas (en www.argentinacine.com muy buenos ejemplos); también se necesita gente. A la hora de elegir actores, el crisol de razas se nota y aprovecha: "Tenemos un casting multirracial. Uno puede encontrar gente que parezca holandesa, oriental, africana o de cualquier lado", agrega Torrella. Así, cualquier argentino de viaje por el mundo puede hallar, mirando la TV local, alguna cara que le resulte conocida. Criollos vendiendo un auto polaco o cigarrillos franceses; acá nadie se entera, allá pueden ser famosos.
Javier Nir es el director de Oruga Cine, que desde hace dos años trabaja para el extranjero porque "el mercado local ya no es negocio". Según él, hay en el país "valor agregado. Podemos hacer muy buenas cosas y trabajar desde la incomodidad. Muchos mercados ven en nosotros la posibilidad de una vuelta de tuerca para su publicidad".
Relájate y escribe
- El peso argentino estaba en pleno derrumbe cuando los cordobeses Maxi Toledo y Sebastián Luján crearon la compañía Cumulus 3D, con el fin de afianzar una tarea que venían desarrollando de a ratos: el diseño tridimensional y los efectos visuales. El mercado local estaba cerrado, así que apuntaron los cañones directamente a la Red. Armaron su propio site ( www.cumulus3d.com ) y comenzaron a difundirlo a través de foros, buscadores y portales.
El primer pedido llegó desde Valencia: necesitaban animaciones digitales para una campaña de educación vial. Después cayeron encargos desde México y Perú, mientras ellos decidían especializarse en el 3D. "El laburo más fuerte empezó con los videojuegos. Nos contactaron desde Bahamas y comenzamos a modelar personajes, objetos y escenarios, siempre para productos empaquetados: nos contratan para cubrir una parte, sin conocer cómo funciona el resto", explica Maxi, de 29 años.
En el mundo del entretenimiento, la industria del videojuego supera, desde el último año, la industria del cine, nada menos. Una de las tendencias actuales en este terreno, según cometa Maxi, es el "branding": introducir marcas dentro de cada videogame. Si Lara Croft usa jeans ajustados, que su cuerpo tenga un patrocinante; si hay autos sport o de carrera, que una firma los auspicie y ponga dinero. "Esto permite solventar, entre otras cosas, la preproducción -agrega Toledo-. Ahora estamos armando un proyecto para crear juegos enfocados directamente a la publicidad. La idea es hacer los juegos completos, todo desde acá, pero pensando siempre para afuera."
Ropa del fin del mundo
- Con 25 años, la vestuarista Caro Langer lleva nueve vinculada con el mundo de la moda. Y, según cuenta, en los últimos dos se encontró en incontables oportunidades trabajando para publicidades, sesiones de fotos y bancos de imágenes de los Estados Unidos, Francia, Austria y México. "En general, contratan a una productora integral en Buenos Aires, así que, como en el rubro la mayoría somos free lance, entrar en el mercado externo depende de los propios contactos." Si bien el diseñador de vestuario busca explotar su lado creativo, es común que los trabajos para comerciales desilusionen en este aspecto. "La publicidad deja poco lugar para ideas propias. Uno encuentra mayor incentivo y libertad, por ejemplo, cuando se involucra en una producción artística de fotografías." Como en las sesiones realizadas para el banco de imágenes francés Photoalto: a partir del planteo de crear situaciones, ella salió a recorrer Buenos Aires hasta dar con prendas que le permitieran crear un concepto futurista. Superblancas, confeccionadas en látex y otros materiales nuevos, las colecciones de Lorena Pezzente y María Reynier, Constanza y Eloísa, Hermanos Estebecorena y Tramando, entre otras, resultaron -alquiler mediante- las reales protagonistas de los catálogos. "Aunque no siempre te pagan en dólares o euros, por lo menos se cobra rápido y seguro."
La tercera dimensión: 3D para videpjuegos
- El fenómeno de piezas argentinas en escenarios de todo el mundo surgió "por el interés que despiertan las temáticas, los formatos y la calidad del teatro de estas tierras", explica Daniel Veronese, recién llegado de Berlín, donde mostró "Mujeres soñaron caballos". "Esto ha sido posible gracias a las coproducciones de festivales o teatros europeos, que prácticamente juegan el rol de mecenas para algunos dramaturgos y directores argentinos. Son coproductores de una manera más libre: tal vez pagan por los derechos de una obra, pero dejan en nuestras manos el futuro del espectáculo."
Casi de paso por Buenos Aires, Rafael Spregelburd opina que si continúan los problema económicos en Europa, el fenómeno podría estancarse. Aunque él, que comenzó en 2000 trabajando como autor comisionado para el Teatro Nacional de Hamburgo, sigue por ahora presentando afuera su talento. "La pregunta es por qué seguirán invirtiendo en una obra que se va a hacer acá y allá tal vez no. Y la respuesta, creo, es que son países culturalmente ricos, están atentos a lo que pasa acá y les gusta un teatro como el nuestro, que consideran político no por su discurso, sino porque se instala en un lugar de crítica muy genuina. Para ellos, hacer teatro es una actitud marginal, y se nutren de eso."
Sonidos en banda
- Daniel Tarrab y Andrés Goldstein cargan con un pasado de rockers, pero el oficio de componer bandas de sonido, música para comerciales y proyectos de animación los llevó a ampliar el espectro, desde el jazz hasta la música clásica. El dúo de compositores creó Swing Música & Audio Post, compañía que milita en las grandes ligas del Primer Mundo, si de música a pedido se trata. Con la banda de sonido de "La puta y la ballena", de Luis Puenzo, la dupla logró una nominación en los World Soundtrack Awards (algo así como el Oscar de las bandas de sonido). Pero ya habían conocido el reconocimiento hace unos años, cuando fueron convocados para componer la música de "Algunos que vivieron", película sobre el Holocausto producida por Steven Spielberg. "Fue un trabajo de un compromiso ético y afectivo muy fuerte -comenta Tarrab-. Compusimos una música dolorosísima y nos ajustamos al verdadero rol del compositor de soundtracks, que es ser una herramienta del director." Del estudio salen los sonidos de campañas de publicidades, cortos de animación y otras yerbas. Su complemento es un complejo de posproducción surround. "Integramos una red mundial de 500 estudios, que nos facilita el contacto con potenciales clientes. Es sorprendente lo que nos sucede: podemos estar tomando un café y de golpe suena el teléfono. Resulta que es alguien que nos llama desde Seattle, para ofrecernos un trabajo. Desde que tenemos el equipos para trabajar en el primer nivel, las ofertas caen solas y las bandas de sonido terminan siendo un soporte interesantísimo para posicionarnos."






