
Fanático del Ciclón, cumplió el sueño de jugar en el nuevo gasómetro y se hizo un tatuaje cuando zafaron del descenso.
1 minuto de lectura'
Por Diego Zwengler
¿CÓMO LLEGÓ A TUS MANOS EL CARNET DE SAN LORENZO DE TU BISABUELO?
Mi abuelo Hugo me lo regaló cuando tenía 10 años. Es una reliquia que va pasando de generación en generación. Él me contó que cuando era chico mi bisabuelo lo subía a unos palos que había en el viejo gasómetro para que pudiera ver mejor los partidos. Yo voy a la cancha con mi papá y antes también iba con mis abuelos. Vimos juntos varias finales y nos dimos más de un abrazo.
¿Y EL TABLÓN DEL VIEJO ESTADIO?
Cuando hacía Graduados vinieron de una peña hasta el canal y me hicieron ese gran regalo. Me emocionó mucho tener algo tan preciado por los hinchas. Hace unos años pensé que iba a tener más valor en manos de mi abuelo Hugo y se lo regalé para su cumpleaños. También tengo la camiseta de Buffarini cuando salimos campeones.
SOS DE CUMPLIR LAS PROMESAS: TE TEÑISTE POR UN CAMPEONATO Y TE HICISTE UN TATUAJE POR ZAFAR DEL DESCENSO.
Sí. En 2012 perdíamos contra San Martín de San Juan y en el entretiempo prometí que si nos salvábamos me tatuaba un cuervo en la pierna. Hizo el gol Kannemann y cumplí. Lo de la cabeza blanca fue porque empatábamos los últimos partidos y no llegaba el campeonato. En tu Twitter hay una foto donde estás jugando en la cancha de San Lorenzo.
¿QUÉ SENSACIONES TE DEJÓ?
Ya había jugado en esa cancha cuando salimos campeones en 2007. Pero esta vez el partido tenía varios datos de color: el técnico era Tinelli, jugábamos contra los campeones del 95 y la cancha era una fiesta. Lo mío es mucho huevo y a correr, pero nada de magia.
¿QUÉ INDICACIONES TE DIO TINELLI?
Me hizo entrar en el segundo tiempo y me puso de 9. A los cinco minutos empecé a correr buscando la diagonal como si supiera. Un chico de inferiores me dio un pase impecable, y lo único que recuerdo es al flaco Passet tirado en el piso y que la pelota entró. No sabía si llorar o colgarme del alambrado.
SIEMPRE APOYASTE LA VUELTA A BOEDO AUNQUE NO NACISTE EN ESA ÉPOCA.
Sé lo que significa para el hincha la vuelta al barrio. Ese lugar nos pertenece. Mi abuelo me cuenta de la fiesta que era ir al viejo gasómetro, de los tablones de madera, de la magia del barrio. Compré metros como la mayoría de los hinchas que aportaron con lo que podían, muchas veces dándole más al club que a ellos mismos.
VIVÍS LOS PARTIDOS CON MUCHA INTENSIDAD. ¿CÓMO TE VES DENTRO DE VEINTE AÑOS?
Me imagino un fútbol muy distinto, menos violento; yo creo que las cosas van a ir cambiando. Necesitamos dirigentes que hagan las cosas bien, como lo hicieron Lammens y Tinelli. Me encantaría poder llevar a toda mi familia a la cancha y transmitirles lo que yo siento. Ojalá tenga hijos varones para poder compartir esa sensación.






