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Lifestyle

El lado oscuro del turismo con elefantes

Jesica Rizzo
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26 de junio de 2020  • 09:31

Aunque hay muchas especies, los elefantes están divididos principalmente en dos grandes tipos: los africanos y los asiáticos. Tienen varias diferencias, los asiáticos son más pequeños que los africanos y sus orejas son rectas en la parte inferior, a comparación de las grandes orejas en forma de abanico de las especies africanas. Solo algunos elefantes machos asiáticos tienen colmillos, mientras que los elefantes africanos, tanto machos como hembras, tienen colmillos.

En el mundo, hay alrededor de 450 mil elefantes africanos, pero solo un estimado de 45 mil elefantes asiáticos y 33% de ellos están en cautiverio. Su existencia está en peligro de extinción.

En Tailandia, el "Chang", como se llama a los elefantes en tailandés, es un símbolo sagrado, sinónimo de buena suerte y fortaleza, pero lamentablemente enfrenta muchas amenazas.

Una de las más importantes es la destrucción y fragmentación de su hábitat ocasionadas por el aumento de poblaciones humanas y la transformación de bosques para cultivo y construcción de carreteras. El 75% de la jungla en Cambodia ya no existe.

Algunas negociaciones con los dueños de elefantes para que los liberen pueden tardar más de 10 años
Algunas negociaciones con los dueños de elefantes para que los liberen pueden tardar más de 10 años Crédito: Gentileza National Geographic

Otra gran amenaza es el conflicto entre los elefantes y las personas, y como consecuencia de esto, muchos elefantes son envenenados cuando entran a zonas de cultivo.

En Tailandia existe una peligrosa industria de turismo salvaje que tiene a los elefantes como protagonistas de shows de acrobacia y actividades de monta. Al contrario de lo que puede parecer, los elefantes no pueden soportar más de 150 kg sobre sus lomos y las sillas que suelen usarse para los paseos a menudo provocan dolorosas heridas y daños en su columna vertebral. Para ser parte de estas atracciones, los animales son aislados de sus grupos sociales, mal alimentados y sometidos a un entrenamiento violento, a base de castigos, para su domesticación. Desde muy pequeños se separa a las crías de sus madres en estado salvaje, en ocasiones después de haberlas matado, y se les somete a un cruel aislamiento y a la tortura, golpeando sobre zonas sensibles como ojos y orejas hasta someterles y que sean totalmente sumisos al hombre de por vida.

Todos los elefantes en cautiverio tienen algo en común: han sido víctimas de maltratos y abusos por parte de los humanos
Todos los elefantes en cautiverio tienen algo en común: han sido víctimas de maltratos y abusos por parte de los humanos Crédito: Gentileza National Geographic

Después de un viaje en el que conoce a fondo la realidad de esta especie, la actriz y directora Ashley Bell supo que quería hacer algo. Así nace Love & Bananas, el documental que estrena National Geographic este sábado 27 de junio. Bell y un equipo de rescatadores de elefantes, liderado por la conservacionista Lek Chailer , se embarcan en una misión audaz de más de 720 kilómetros a través de Tailandia para salvar y liberar en un santuario a Noi Na, una elefanta de 70 años parcialmente ciega. A través de su historia, se expone las condiciones a las que cada elefante asiático es sometido.

Lek Chailer, conservacionista y fundadora del santuario de elefantes "Save Elephant Foundation" , comenzó a ayudar a los elefantes después de escuchar el llanto de un elefante herido que era obligado a cargar materiales en la selva. En 20 años, ha rescatado a más de 200. La totalidad de los animales que rescata tienen graves problemas psicológicos. Muchos de ellos están desnutridos y tienen dolencias físicas que van desde heridas por minas terrestres hasta la rotura de caderas y patas causadas por la industria ilegal de tala de árboles.

Lek Chailer y Ashley Bell entre elefantes rescatados
Lek Chailer y Ashley Bell entre elefantes rescatados Crédito: Gentileza National Geographic

En una industria llena de tradición, abogar por un cambio positivo en la forma en que se trata a los elefantes asiáticos domésticos y salvajes, no ha sido una batalla fácil. Algunas negociaciones con los dueños de elefantes para que los liberen pueden tardar más de 10 años.

Los rescates de elefantes en Tailandia son impredecibles y peligrosos. En su país, Lek ha sido amenazada, criticada, allanada e incluso repudiada por su propia familia, quienes lucraban con el turismo salvaje. Rompieron vínculos con ella cuando empezó su activismo. A pesar de eso, Lek se mantiene firme con sus convicciones.

Al visitar sitios para observar elefantes en vida libre no sólo se combate el turismo de explotación, sino que se apoya a las comunidades locales y se ayuda a mantener el hábitat de esta especie
Al visitar sitios para observar elefantes en vida libre no sólo se combate el turismo de explotación, sino que se apoya a las comunidades locales y se ayuda a mantener el hábitat de esta especie Crédito: Gentileza National Geographic

Por su trabajo, ha recibido múltiples reconocimientos. Fue nombrada una de las "Heroínas de Asia" por la revista Time en 2005 y "Heroína del planeta" por la Fundación Ford en 2001. La secretaria de Estado Hillary Clinton invitó a Lek a Washington en 2010 para honrarla como una de las seis mujeres héroes de la conservación global.

Lek no solo ama a los elefantes, sino que también ayuda a todo tipo de animales que encuentra y les proporciona un hogar. Su lema es "los sanamos con amor".

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