
El remanso
En la bahía de Portezuelo, Punta del Este, y con una privilegiada vista al mar, el reconocido decorador Roberto Sanz plasmó en esta casa de descanso una última tendencia: la fusión de los materiales y los tonos con el entorno natural
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Con un diseño propio, en 1995 el decorador Roberto Sanz hizo construir la primera planta de esta casa esteña de líneas puras y racionales. La completó siete años después, con una segunda planta que pone en valor la extraordinaria vista al mar, y Casapueblo como soberbio telón de fondo. "Es un lugar de descanso que no tiene demasiadas vueltas: sin pasillos ni espacios perdidos, cada centímetro está muy bien aprovechado", cuenta Sanz, para explicar luego una de las grandes virtudes de la casa: parecer mucho más grande. Sin duda, esto es posible gracias a la elección de los colores, suaves y neutros (como los tonos arena y cemento clarísimo), y a una decoración sobria y despojada que privilegia el espacio y la vista hacia el exterior. "Quise fusionar todos los ambientes con el paisaje para que éste se integrara en la vida cotidiana", aclara.
Por ser esta construcción de líneas muy puras, el decorador optó por romper con esa estructura mediante la disposición de un detalle personal: un diseño de troncos de madera que balconea sobre la galería y, a la vez, resalta la terraza. ¿Un destacado? La disposición de la pileta en el frente de la vivienda. "Está sobre la arena misma, algo que me desaconsejaron, pero que terminó funcionando bastante bien. Guarda privacidad y tiene muchas horas de sol."
Con un estilo ecléctico y elegante, Sanz recurrió a objetos simples y fáciles de conseguir, sin sofisticaciones pero de buen gusto, e incorporó muebles de diferentes estilos, de casas anteriores. Dio preponderancia a la vista a través de grandes ventanales sin cortinas y la duplicó con un importante espejo donde se reflejan el mar y el sol. A pesar del protagonismo de la luz externa, pudo lograrse una iluminación más intimista y cálida mediante spots y lámparas estratégicamente ubicados.
Una prioridad del decorador fue generar "espacios grandes, despojados, sólo con los objetos necesarios, sin nada que incomode o moleste", y de ese modo obtener un lugar de descanso, tranquilo y fácil de mantener.
Roberto Sanz
De reconocida trayectoria, desde muy joven Roberto Sanz se dedicó a la decoración. Sus obras pueden apreciarse tanto en el interior como en el exterior del país: tal es el caso de Miami y Punta del Este. Además, fue el decorador del despacho del vicepresidente de la Nación, Daniel Scioli, en la Casa de Gobierno.





