
El ritmo de la libertad
La Orquesta Típica Fernández Fierro es el secreto peor guardado del under porteño. Sus conciertos convocan a un público mayoritariamente veinteañero que descubre un nuevo tango, sin los estereotipos del género, con la potencia del punk y las posibilidades expresivas del rock
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La caprichosa ambientación le otorga al lugar –un galpón sin marquesinas ni luces en su fachada, perteneciente del circuito artístico que integran los barrios de Abasto y Almagro– una estética más cercana al costumbrismo negligée que al kitsch. Hay una bola estroboscópica –el súmmum de la vulgaridad en la era del disco fever– presidiendo el cielo raso. Una pared añosa que luce un calco con el rostro de Osvaldo Pugliese –tótem sagrado para los ocupantes del espacio–, al que remata un globo de cómic con una expresión entre guaranga y compadrita. Una barra de (contados) seis pasos de largo que ofrece empanadas y tartas made in Néstor, un vecino entusiasta que ya es como de la familia, más fernet y cerveza. Un centenar de sillas de diversas medidas, estilos y orígenes, mayoritariamente donadas por los fieles que asisten al ritual de todos los miércoles.
Y un espectáculo.
De tango.
Un tango irreverente y deforme, aunque inconfundiblemente porteño, que se escucha todos los miércoles, en ese tinglado que oficia de sede del club. Que reconoce influencias de The Ramones, del punk, de un Pugliese reloaded, de una estética arrabalera lindante con el rock de garaje, de una sonoridad que –como sus trece músicos reconocen como señal de identidad– reconoce dos matices: fuerte y más fuerte.

Bienvenidos al universo de la Orquesta Típica Fernández Fierro. Formada en los días en que Buenos Aires hervía de bronca social (era fines de 2001), construyó su propio mito ladrillo a ladrillo. Como ese galpón, que mantienen como centro de actividades desde 2004.
"Tomamos el concepto punk de hacelo igual –evoca Yuri Venturin, contrabajista, director y miembro fundador de la orquesta–. El rock cambió la idea tradicional del músico de tango, de esperar a tener una base muy sólida para recién después animarse a tocar en vivo. Ya que no hay un sistema, lo creo yo, y nadie tiene que decirme cómo es. Salimos a tocar en los barrios y a inventar un circuito propio que no existía. Hubo muchos años de fragmentación en la renovación del tango, un quiebre directo con músicos de generaciones más grandes."
Venturin incursionó en los 90 en bandas under del rock y del punk. Fan de la orquesta de Pugliese de los años 60 y 70, en la Escuela de Música Popular de Avellaneda encontró compañeros con idéntico grado de sensibilidad para inventar una agrupación que prescindiera de la actitud de sacralidad al servicio de la partitura o de vaya a saber qué fantasmas del canon. Así se armó la Fernández Branca –más tarde Fernández Fierro–, en 1999.
En el camino se encontró con el bandoneonista Flavio Reggiani –rionegrino, loco por las motos y de inescrutable cabellera rasta–, que por su disposición a mantener la provisión del catering bebestible, pasó a ser El Ministro. Y con el chelista Alfredo Zuccarelli, skater cuyo credo es el software libre. Y con el violinista Federico Terranova, creador en 2011 de la Radio CAFF, que difunde online nuevas expresiones. Y con el violinista Bruno Giuntini, licenciado en Ciencias Económicas y especialista en máquinas de fundición de alta precisión. Y con el bandoneonista Julio Coviello, que se sumó hace una década con sólo 18 años.
También con Charly Pacini, un ex guitarrista que adoptó la viola para apagar un desengaño amoroso, y que tuvo una precoz incursión televisiva en el bloque Hablemos de amor, de Susana Giménez, donde le ponía una cortina musical romántica a las entrevistas de la diva con Sandro, Ricky Martin o Chayanne. "Me incorporé a la orquesta por el proyecto de participación, de reunión social –explica Pacini–. El nexo fue el tango, aunque podría haber sido el reggae. Al comienzo teníamos tres temas propios, pero nos cagamos en Troilo, Salgán o Piazzolla. No queríamos hacer covers, sino nuestros temas: discutirlos y laburar los arreglos con la personalidad de la orquesta, bien Ramones. Aprendimos a tocar con lo que nos tiraban Yuri o Julián, que eran los tangueros del grupo. Así escapamos a la fórmula de oficina de hacer mecánicamente lo mismo. Nunca nos hicimos cargo de la herencia del tango."
El Julián al que alude Pacini es Julián Peralta, pianista, miembro fundador de la Fernández Branca y más tarde primer director de la Fierro, que dejó la agrupación en 2006 por disidencias estéticas insalvables.
Con los años se irían incorporando otros valores. Hoy, a la orquesta la completan los violinistas Pablo Jivotovschii y el ruso Alex Musatov (radicado en la Argentina desde hace poco más de un año, de apenas 25); los bandoneonistas Eugenio Soria y Fausto Salinas, y el pianista Santiago Bottiroli.
El histrión del canto
En esta enumeración falta la voz distintiva de la OTFF: Walter El Chino Laborde. Un obsesivo del canto, con un perfil que semeja a un Loco Bielsa dos décadas más joven, que apareció en la banda por amistad y fanatismo. Los músicos se juntan por la tonada, diría Jaime Roos. "Yuri tocaba rock conmigo cuando todavía era la Fernández Branca –evoca Laborde–, lo acompañé y quedé embelesado. Entonces le dije que quería ser el cantor de esa orquesta. Al comienzo fuimos muy resistidos: primero por la pilcha o el pelo, después con lo que decías arriba del escenario, con el volumen fuerte que le imprimíamos. ¡Era maravilloso encontrar algo de resistencia!"

El histrionismo de Laborde se manifiesta en cada performance: puede entrar a escena con un casco de motoquero, algún uniforme, musculosa y corbatín, bermudas o cantar un tema completo de espaldas al público. Son años: Laborde interpretó en teatro los musicales Discepolín y yo, y El romance del Romeo y la Julieta. En cine, fue el Alberto Castillo de Luna de Avellaneda.
"Me quité los demonios de que quien haga determinado estilo no puede hacer otro. Ya no tengo problemas de que me llamen para imitar a Gardel. Tampoco soy de la familia del establishment tanguero: pertenecemos a estos locos que estamos de este lado, y por eso nos perdemos muchas fiestas y casamientos", festeja Laborde, que paralelamente cultiva un repertorio más tradicional con el guitarrista Dipi Kvitko y es frontman de la banda rocker Telepod.
Libertad esquina tango
Con el mismo espíritu anarquista con que tocaron casi tres años en las calles de San Telmo (empujando un piano 300 metros por el empedrado, cada domingo), en 2012 la Fierro integró la grilla del Roskilde Festival, emblemática celebración que se realiza en la ciudad homónima danesa, compartiendo escenario con The Cure, Björk, Lou Reed o Rufus Wainright.
Forma parte de una filosofía nómada que los llevó a realizar 30 viajes por Europa, llevando como bagaje una música ancestral que suena a contemporánea. O a futurista, como alguna vez calificaron a Piazzolla.
El desafío que se avecina es presentar TICS, su quinto disco de estudio, despojados de la etiqueta de orquesta joven de la que abjuran. "Ya no existe más ese rótulo de tango joven, que retoma la posta de los viejos maestros. ¡Dejame de hinchar con ese concepto! Hacemos nuestra música", desafía Pacini.
"El público muchas veces pide clásicos como Trenzas –agrega Jivotovschii– y hay que explicar que no lo hacemos más."
Y completa Venturin: "Días atrás, en Internet, había alguien que cuestionaba que la gente se expresara: cómo puede ser que bailen así el tango, decían, porque había unos chabones zarandeándose. Y bueno, que cada quien haga lo que le pinta. ¡Un poco de libertad, che!"
Tal vez la clave sea la libertad. Libertad para que este seleccionado de trece artistas juegue a renovar un género centenario, con la complicidad de un público adepto y adicto que reconoce al club como un espacio propio.
Y que la etiqueta la ponga otro.
Tres de Fierro
- La Orquesta Típica Fernández Fierro se organiza en forma cooperativa, edita sus discos de manera independiente y administra su propio club.
- No hay otro antecedente en el tango de un esquema de trabajo idéntico a éste.
- TICS es el quinto disco de estudio. La discografía se completa con Envasado en origen (2002), Destrucción masiva (2003), Vivo en Europa (2005), Mucha mierda (2006) y Fernández Fierro (2009).
- La orquesta fundó en diciembre de 2010 Radio CAFF, una emisora online que transmite las 24 horas y que el año pasado presentó el compilado Radio CAFF, un recorrido por el tango del siglo XXI, CD con 15 temas de diversos artistas.
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