
El ritual del mate
Históricamente, el mate ha sido un símbolo del campo, en la Argentina y en Uruguay. Pero ya instalado en las grandes ciudades, ahora se encuentra hasta en los bares más fashion de Buenos Aires
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Lo primero que hay que definir es el tipo de mate que se usará como recipiente. Para Camilo Berra, asesor de una conocida marca de yerba, el mejor es el que está hecho con una calabaza seca, pues adquiere los sabores propios de la yerba. Luego hay que curarlo llenándolo con yerba nu eva y agua a unos 80 grados. Así se lo deja unas 8 horas y se renueva la operación, teniendo cuidado en raspar bien el fondo para retirar los restos de materia orgánica. La bombilla también necesita un proceso previo antes de usarla: se la debe hervir durante 10 minutos en agua con 3 cucharaditas de bicarbonato de sodio.
1. Ahora que los instrumentos ya están listos, es posible preparar el mate. El recipiente se debe llenar con yerba hasta sus dos terceras partes. Es importante que ésta sea de buena calidad y que sus componentes (palo, polvo y hojas) estén en cantidades equilibradas.
2. Luego hay que dar vuelta el mate y sacudirlo enérgicamente. Así, el polvo excedente queda en la mano y la yerba se acomoda sobre uno de los costados.
3. En el espacio que queda vacío, verter un poco de agua fría o tibia y dejar que se absorba: esto permitirá que el mate conserve durante más tiempo su gusto y sea suave.
4. Cuando se introduce la bombilla hay que taparle el pico hasta acomodarla.
5. Por último, ya se puede agregar el agua (de la pava o del termo), que debe estar a unos 70 u 80 grados. Hay que tener cuidado de no mojar toda la yerba. Siempre hay que dejar una parte seca, que servirá de repuesto cuando el mate se vaya lavando.
6. Para finalizar, un consejo: no dejar pasar mucho tiempo entre una cebada y la otra.
Agradecemos a Cruz de Malta
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