¿El te de las cinco?
Las infinitas posibilidades de la Camelia sinensis
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Más allá y bastante más acá del clásico té de las five o´clock, el de la Camelia sinensis es un mundo para explorar a toda hora y en cualquier circunstancia: para entrar en calor si se tiene frío, refrescarse si hace calor, animarse si se está deprimido, o calmarse si tensionado. Conocido como infusión; y por conocerse, también, como ingrediente de recetas: arroz Earl Grey a las finas hierbas, chuletas de cordero al té, gambas fritas al té de jazmín o salmón con arroz al té japonés, entre otras disponibles con sólo cliquear en http://www.teandco.com.ar .
T&Co y La corte, dos nuevos reductos porteños, tienen qué ofrecer al respecto. El primero, con más de 30 variedades de té negro, verde, mezclas y saborizados desde su página en Internet (con opción directa de compra) o a través del showroom en Barrio Norte, que no es salón de té, pero dispone de cómodas mesas para degustar antes de decidir la compra. Allí se destacan los nidos prensados toucha ($ 3 por 5), un té negro de origen chino que se ralla como si fuera nuez moscada sobre el agua; las bochas de Bai mu dan (50 g, $ 18,50), un té verde que en contacto con el agua se expande como una esfera; o las Silvering balls ($ 17), pequeñas bolitas hechas a mano con hojas enrolladas longitudinalmente que toman la forma de crisantemos una vez en agua. Además, accesorios como coladores de bambú o plata (desde $ 5 hasta 50), infusores de metal o porcelana ($ 8 y $ 30), cucharas artesanales para medir y desechar el polvillo ($ 18), y 22 opciones diferentes de cajas de regalos desde 15 hasta 55 pesos. Entre otras claves para disfrutarlo mejor, Iris Benjamín y Noemí Zlochisti, anfitrionas del lugar, asesoran sobre los distintos productos y recuerdan algunas claves de sibarita: el agua (según el caso debe estar entre 75 y 90 grados), el tipo de tetera ideal de acuerdo al té, el tiempo de infusión (las hojas grandes requieren más de 5 minutos), y cómo escaldar apropiadamente una tetera. Por las dudas, cada tipo de té viene con una tarjeta con recomendaciones específicas para disfrutarlo en su mejor estado.
Para tomar en el lugar ($ 4) o llevar (50 g, $ 18), en La Corte hay una docena de alternativas de blends, además de la vajilla apropiada. Entre otras tentaciones, las hay ricas en antioxidantes y vitamina C, refrescantes y tónicas. Pero también con historia, como el chai y su receta milenaria de la India, con clavo de olor, canela y jengibre, servido por los chaiwallas, "dueños de una de las sonrisas más lindas que se puedan ver". l T&Co., abierto de lunes a viernes, de 10 a 19; sábados, de 10 a 13; Juncal 1690, 2º B. La Corte, abierto de martes a domingos, de 9 a 4; Arévalo 2977, Las Cañitas.
Recortes
Premio de pura cepa
Terrazas Reserva Malbec 1999 fue el único vino argentino (y el único varietal malbec en el nivel mundial) entre las siete medallas de oro que el International Wine and Spitrits Competition de Londres otorgó durante la edición 2001. Basado en la cata profesional y el análisis químico de los vinos, el concurso exige un promedio de más de 94 puntos sobre 100 para obtener dicha medalla. Terrazas de los Andes es una línea de vinos varietales de primerísima calidad y cuyo concepto sintetiza el beneficio de la altura para lograrlo. Así, en las terrazas de Perdriel, a 980 metros, el Cabernet Sauvignon alcanza su punto óptimo de maduración; el Malbec, en las de Vistalba, a 1067 metros, y el Chardonnay, en las del valle de Tupungato, a 1200 metros.
Sólo para invitados
Mientras ultiman detalles en su página Web, en la dirección de e-mail sphere7club@hotmail.com circulan informaciones con las especialidades más gourmets del mercado. Son los integrantes del capítulo argentino del Sphere 7 Club. ¿La última? El 7 de junio, en el restaurante Nectarin de Recoleta, donde degustaron vinos de categoría Gran Cru y cognacs Henessy de 200 años de antigüedad.
Todo blanco
Hubo una fiebre de beber blancos demasiado jóvenes y frescos, cuando comenzó la producción de varietales argentinos a semejanza de los californianos, allá por los años 80.
Luego nuestros tintos subieron su imagen aquí y en el mundo, y aquellos blancos intrascententes perdieron popularidad.
Esto provocó la reacción de los bodegueros sensibles, y desde el viñedo, con tecnología de punta y enólogos de vanguardia, levantaron la imagen de los blancos nacionales que festejaron con éxito por el nuevo milenio.
Hoy, servidos en aperitivo, como trago de encuentro y en la barra o en las comidas la tendencia es muy evidente y creciente, en Buenos Aires lo mismo que en Manhattan o Londres.
Finca La Anita, en una avant-première de su nueva línea de vinos de corte, estrenó su primer blanco genérico, el Finca 2000; hasta ahora sólo elaboró varietales de gran estilo, blancos y tintos.
En su pequeña finca de Alto Agrelo, Luján de Cuyo, Mendoza, el enólogo Antonio Mas hizo el corte del Finca 2000 con partes iguales de Chardonnay y Semillón de sus viñedos propios y ecológicos. En el Restaurante Oviedo, el director de la bodega Manuel Mas explicó su concepto de vinos de finca como nacidos, elaborados, guardados, embotellados y etiquetados en la propiedad.
Cada variedad fue vinificada por separado, y una vez ensambladas descansó en barricas nuevas de roble francés durante seis meses y otros seis en botella a temperatura controlada. Contiene 13,7 grados de alcohol y salieron sólo 4800 botellas.
Se sirvió bien fresco, no frío, en un almuerzo "a todo blanco", con Tocai Friulano 2000 y Semillón 1999 Finca La Anita en los primeros platos, ensaladita de mariscos y caldillo de congrio mendocino.
El Finca Blanco 2000 ($ 35) impactó con un color personal de reflejos bronce, aromas complejos e intensos, toques de manzana madura del semillón, y de miel del chardonnay, untuosidad y suaves aristas de acidez.
Resultó perfecto con el solomillo al vino de Alto Agrelo que completó el menú... blanco de punta a punta.
A.D.






