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Historias para conocer

El yerno del empresario. Mató al padre de su pareja y todavía buscan al cómplice del crimen

Miguel Braillard
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15 de enero de 2020  • 00:55

Mientras soplaba las velitas en su cumpleaños número 67 con uno de sus nietos en brazos, el empresario español Roberto Fernández Montes jamás pensó que quien estaba a su lado y lo ayudaba en la tarea, sería su asesino tan sólo nueve meses después. Su yerno, Santiago Corona (37), casado con Natalia, una de sus dos hijas y padre de sus dos nietos, era la persona en quien Fernández Montes había confiado desde hacía años el futuro de su empresa constructora. Además, le había dado un lugar privilegiado en las decisiones que se tomaban día a día. No sólo en cuestiones de trabajo, también en lo que hacía al movimiento de importantes sumas de dinero. Lo sentía realmente como el hijo varón que no había tenido, ni más, ni menos.

Cámara oculta

Así transcurrió todo hasta el trágico 21 de enero de 2017, cuando Corona junto a un cómplice y presunto sicario, Ramón Fernández Torres, de nacionalidad paraguaya, apodado El Carnicero, entraron al domicilio del empresario, ubicado en el quinto piso del edificio de Aranguren 36, barrio de Caballito. A las 9.05 ingresó El Carnicero por la cochera a través de un control remoto. La víctima llegó a las 12.09, y su yerno a las 12.54, con un guante negro en su mano derecha. Todo quedó registrado en las cámaras de seguridad, que no funcionaban hasta el día anterior al homicidio, información que los delincuentes manejaban, si no, no se entiende tanta torpeza o sensación de impunidad.

Los investigadores policiales siguieron viendo la cinta y observaron cómo ambos sacaron el cuerpo envuelto en sábanas y un cubrecama por uno de los ascensores y luego lo cargaron en el baúl del Suzuki Fun de Giselle, la otra hija de Roberto Fernández Montes, que residía ocasionalmente con su padre, pero al momento del hecho no se encontraba presente.

Veinticuatro horas más tarde, el auto fue encontrado incendiado en Almirante Brown. Dos días después -martes 24- un transeúnte halló en Cañuelas el cadáver quemado de un señor, con un detalle que fue clave: un rosario de metal que usaba y que su hija Giselle terminó reconociendo.

Roberto Fernández Montes con una de sus hijas y Santiago Corona, su yerno, en el balcón del departamento donde fue asesinado.
Roberto Fernández Montes con una de sus hijas y Santiago Corona, su yerno, en el balcón del departamento donde fue asesinado.

Ante la evidencia, la policía diseñó un plan para que el yerno del empresario no se fugara. Por eso le solicitó a Giselle que llamara a su hermana con el objetivo de conocer si el probable homicida había regresado al hogar. Santiago Corona efectivamente estaba en su casa. Entonces Giselle le pidió a Natalia que, como debían presentarse en la comisaría porque su padre estaba desaparecido, la acompañara hasta la seccional 12ª donde radicaron la denuncia. Apenas arribaron, a Corona le colocaron las esposas. Impertérrito atinó a consultar el motivo: "Sobre usted recae la sospecha de asesinar a su suegro", le informaron.

Uno condenado en tiempo récord, ¿al otro lo busca Interpol?

En menos de un año Santiago Corona y Ramón Fernández Torres fueron condenados a prisión perpetua por el delito de "Homicidio agravado por el vínculo con premeditación y alevosía". El yerno del empresario español está preso en la cárcel de Ezeiza y se hizo íntimo amigo del portero Jorge Mangeri, también sentenciado a perpetua por matar a la adolescente Ángeles Rawson en 2013.

Matías Morla, abogado de la familia de la víctima, aporta las novedades del caso: "Corona presentó un recurso a la Cámara de Casación para que se revea la pena. Y nosotros los argumentos por los cuales estamos convencidos de que debe quedar firme, hecho que creemos va a suceder. Tenemos mucha confianza en la Justicia Argentina. El hecho está probado, presentamos todas las pruebas que fueron contundentes y determinantes para que en tiempo récord, teniendo en cuenta lo que se tarda en estos tipos de juicios, se lo condene al responsable material del asesinato al máximo de la pena y confiamos en que esa sentencia sea ratificada. Ahora lo que esperamos es que las nuevas autoridades del Ministerio de Justicia puedan encontrar a Ramón Fernández Torres, alias El Carnicero, de nacionalidad paraguaya, quien también participó del hecho y logramos que Interpol lo ponga en su lista de personas buscadas. Tuve varios contactos vía embajada y ahora voy a reunirme con las nuevas autoridades para que la familia del empresario tenga plena Justicia y el otro homicida no siga impune", explica el doctor Morla.

El abogado de la familia, Matías Morla junto a Giselle, la hija menor del empresario camino a Tribunales.
El abogado de la familia, Matías Morla junto a Giselle, la hija menor del empresario camino a Tribunales.

"¿Por qué mataste al abuelo de tus hijas?"

Cuenta Giselle Fernández cuando nos recibe en su casa, que esa fue la pregunta que le pudo hacer en la sala durante el juicio a su cuñado, pero que él nunca le contestó, evitando siempre cruzar su mirada.

Ramón Fernández Torres, alias El Carnicero, sigue prófugo y lo busca Interpol.
Ramón Fernández Torres, alias El Carnicero, sigue prófugo y lo busca Interpol.

"A mi hermana Natalia y a mí nos cuesta convivir con semejante dolor. Además tuvo dos criaturas con él. Te juro que tenemos miedo. No sabemos qué le pasó, porque mi papá le confió todo. Podía vivir tranquilo el resto de su vida trabajando en familia, disfrutando. Yo lo quería como a un hermano, soy sincera, pero empezamos a advertir ciertas actitudes: que se quedaba con plata, que no hacía los aportes correspondientes ni pagaba los impuestos de la empresa. El sostenía que los había realizado, que era un error. Hasta que un día le consultó a mi hermana, que estudió medicina, si ella sabía cómo se degüella a una persona. Natalia quedó paralizada, le dijo por qué quería saber semejante atrocidad. El hacía chistes y evitaba responderle. Después fuimos hilvanando pero resultó tarde. En su descargo en el juicio no se hizo responsable: No le quise hacer daño a mi suegro, comentó como un cobarde declarándose inocente. Lo que nos preocupa es que él está tras las rejas intentando que le achiquen la condena, pero el otro, Ramón Fernández Torres, se escapó y no podemos creer que Interpol no lo encuentre. Natalia y yo tenemos terror de que un día se nos aparezca, convivimos con esa sensación, por eso pedimos por favor que lo detengan de una vez por todas".

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