
Elena Roger: "No hay que dejarse abatir por cuestiones ajenas"
Talentosa y comprometida: a punto de volver al musical, impulsó la construcción de la primera vivienda sustentable de Ushuaia
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Siempre vuelve. Al teatro, al canto, al musical. Después de encarnar a Evita en Broadway, dice, necesitaba un poco de descanso. Pero la tranquilidad duró poco y en los últimos tres meses hizo de todo. Se subió al escenario del Teatro Colón para dar un concierto como solista; se despidió hace dos semanas de las tablas del circuito off con la obra Ay! Carmela, en El Picadero, y se presentará hoy en La Trastienda con su último disco: Tiempo Mariposa. Su regreso al musical porteño también ya está confirmado y será con LoveMusik -una obra dramática, de cámara y para pocos personajes- que la artista volverá a la calle Corrientes. Pero hay más. Elena Roger (40) tiene un proyecto personal del cual no quiere descansar. Un legado que construye con orgullo para la persona que, mientras charla con LA NACION, duerme entre sus brazos. Con Bahía, su pequeña de casi 2 años, y Mariano Torre, su pareja, comparten el sueño de Nave Tierra, un nuevo mundo en el fin del mundo, un documental que retrata la construcción de una casa sustentable en Ushuaia. El film podrá verse el sábado próximo en el Green Fest Festival, pero Roger confiesa que es mucho más que eso. Asumió un compromiso con el planeta, dice, que ya no puede desoír.
-¿Cómo surgió el proyecto Nave Tierra?
-Cuando compramos el PH donde hoy vivimos, en Barracas, había una parte del terreno que no estaba construido y empezamos a evaluar si queríamos hacer una casa de manera convencional, o no. Cuando entrás en el camino de la sustentabilidad empezás a cuestionarte muchas cosas. ¿Uso pañales? ¿Y si los uso cómo los tiro? A la hora de consumir siempre busco el packaging cero, vidrio en lugar de plástico, envases reutilizables. Y así en cada aspecto tratamos de mejorar, de impactar en el medio ambiente lo menos posible. Volviendo al tema de la casa, un día nos topamos con Michael Reynolds y sus earthships. Reynolds lleva construidas más de dos mil earthships en el mundo, viviendas totalmente ecológicas y autosuficientes. No están conectadas a sistemas de energía ni acueductos externos; tienen invernaderos que proveen frutas y verduras, y un complejo sistema de filtrado de agua.
-¿Cómo lo convencieron a Reynolds para que construya una de estas viviendas en el país?
-Nuestro gancho fue decirle que sería el primer prototipo en el fin del mundo. Mariano también es de Ushuaia. Contactamos a la Municipalidad, logramos que el intendente cediera un lote en la Bahía Encerrada. Hicimos cientos de pedidos y trámites, hasta pusimos dinero de nuestro bolsillo, pero era un sueño que queríamos lograr. Lo llevamos a Reynolds en 2010 para que conociera el lugar y así comenzó todo. Finalmente, en 26 días se construyó el primer prototipo.
-¿Es correcto decir que es la primera casa 100% autosuficiente? ¿Alguien vive allí?
-Es la primera casa earthship oficial de América del Sur. Y como no está homologada no la podemos denominar como vivienda. Lo llamamos instalación artística y es parte de un circuito turístico cultural. Pero lo interesante es que es muy inspiradora, porque la gente se lleva ideas de cómo construir una pared de botellas o de neumáticos. O cómo readaptar un sistema o mejorar otro. Tratar de hacer una vivienda actual más sustentable sin tener que destruirla.
-¿Y en tu casa de Barracas qué cosas adoptaron?
-En el loft que ya existía tenemos paredes de botellas, un sistema de recolección de agua de lluvia y algunas otras cosas, pero cuando construyamos la nueva casa haremos todo lo que la Municipalidad nos permita.
-¿Con la alimentación sos fundamentalista?
-No, compartimos con Mariano los mismos códigos, un mismo camino. A mí siempre me angustió mucho el sufrimiento de los animales, del ser indefenso. De a poco me fui haciendo vegetariana, pero ninguno de los dos es fundamentalista. No abandonamos los huevos, sí los lácteos. Pero no somos estrictos.
-¿Bahía tampoco come carne ni toma lácteos?
-Ella toma teta y come igual que nosotros. Siento que no le falta nada. Mientras ella crezca y esté fuerte me quedo tranquila. Seguimos la medicina antroposófica y estamos muy bien.
-¿Cómo fue cantar en el Teatro Colón después de 22 años de aquella primera audición en la que te bocharon?
-Las vueltas de la vida. El bochazo a mis 18 años fue la primera decepción artística. Yo era una chica que cantaba todos los días de mi vida y ese verano paré de cantar. A todo eso que me hacía feliz me dijeron que no, que no servía. Una estupidez. No hay que dejarse abatir por cuestiones ajenas. Yo no tenía una voz espectacular, pero sí tenía condiciones, y en esa audición había gente de treinta y pico que estaba mejor preparada, a quienes podían enseñarle más. Tenía su lógica, pero en ese momento para mí fue terrible. Hoy lo veo distinto, y creo que si hubiera entrado al Colón me hubiese dedicado sólo al canto, y yo estaba para algo más complejo. Como dice Michael Reynolds: El mayor aprendizaje está en las equivocaciones, y así es como justifico todos mis errores [se ríe].
-Fuiste madre cerca de los 40, una etapa de madurez artística y luego de varias conquistas, como Broadway. ¿Cómo lo vivís?
-Bahía llegó en un momento de plena madurez. Fue muy fuerte. Cuando conocí a Mariano detecté enseguida que él sería el padre de mis hijos, porque lo que me sucedió con Mariano no me había pasado nunca en mi vida. Siempre que estuve vinculada con otras personas del ambiente, lo artístico era lo primordial, lo más importante. Y con él fue absolutamente distinto. Los dos nos dimos cuenta de que teníamos otros intereses, otros proyectos personales que estaban por encima de la profesión, como nuestro sueño de Nave Tierra. Siempre digo que Broadway me llegó tarde, no quería irme cuando me lo propusieron, ya había hecho Evita y quería hacer otra cosa. Quería estar acá y formar una familia. Pero dejé que las cosas fluyeran y me relajé. Finalmente, cuando terminé Evita quedé embarazada.
-Imaginemos un absurdo: todo el registro de tu trabajo artístico y tus proyectos de más de veinte años están a punto de desaparecer. Podés salvar del olvido uno solo. ¿Qué rescatarías para mostrarle a tu hija?
-¿Solamente uno? Por sobre lo artístico elijo el proyecto que ideamos con Mariano y que pudimos hacer realidad. La Nave Tierra. Es lo mejor que puedo dejarle a Bahía para su futuro.
Agua, y mejor si es con limón
A la mañana cuando se levanta lo primero que hace es tomar un vaso de agua tibia con limón. Después llegará el desayuno. Durante la entrevista quiso tomar té, y lo pidió con azúcar y limón. Antes de subir al escenario dice que le basta con un trago de agua natural. "En casa siempre tomamos agua filtrada, y el limón es algo que nunca puede faltar. No necesito nada más. Así de simple."






