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La exposición a los vientos fuertes es un desafío para el paisajismo, ya que las plantas deben sobrevivir a situaciones extremas. Pero si estudiamos las condiciones del lugar, las limitaciones pueden resolverse y hasta convertir el lugar en un espacio funcional y agradable para disfrutar del aire libre. Te mostramos una terraza y un balcón y las soluciones de diseño que encontraron.
Con viento del Este

En una terraza de 400 m² con forma de U, muy ventosa, ubicada en un quinto piso en la zona de Puerto Madero, la premisa fue elevar el plano verde para "acercar" el follaje a la altura de los ventanales: stipas (Nassella tenuissima) y agapantos enanos (Agapanthus africanus ‘Nana’).
La plantación aquí ganó protagonismo y fue en ellas donde se puso el énfasis. Sobre todo, en su volumen, para que sea el elemento pregnante del diseño, ya que no es una terraza que se use para recorrer sino para ver desde el interior. La idea rectora fue que la vegetación se viera espontánea en su distribución, y se repitieron los diseños con un camino central interrumpido por macetas.

Para disimular el solado, sin valor estético, se colocaron macetas de fibra de vidrio sobre estructuras metálicas que las separan del piso unos 10 cm, para moverlas si fuera necesario. De esta manera, el solado no se ve desde el interior, y los edificios a lo lejos parecen flotar sobre las gramíneas, que crean un clima campestre en plena ciudad. Cuando los agapantos dejan de florecer, empiezan a aparecer las flores de los asters violetas.
- Paisajismo: Maggie Cavanagh, Luz de Irigoyen.
Con viento del Sur

El balcón corrido de 30 metros de largo está orientado al Sur, con vientos fuertes especialmente en invierno. Son oficinas en que los empleados se apropian del espacio y llevan gajos de sus casas que agregan en las macetas.
El proyecto se centró en conservar las especies existentes (Ficus benjamina, Phoenix roebelenii y Sansevieria trifasciata) y, para convertirlo en un lugar más dinámico, también se incorporaron nuevas especies, como: Cycas revoluta, Strelitzia nicolai y Buxus sempervirens, podados en forma de bola, que cosen todo el espacio. Para unificar las macetas, se pintaron todas de negro. Los vidrios espejados duplican el balcón y convierten el verde en envolvente.
- Paisajismo: Ignacio Montes de Oca

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